Artículo ANEXO (19/192)
De otro lado, de acuerdo con estudios de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), y el Plan Nacional de Sustitución de Leña (PNSL) y otros combustibles de uso ineficiente y altamente contaminante para la cocción doméstica de alimentos, se encuentra como este tipo de planes favorecería cerca de 1.3 millones de hogares a 2050, reduciendo riesgos en salud pública, especialmente para mujeres, niños y adultos mayores, debido a la contaminación del aire interior, y efectos en salud por enfermedades respiratorias y cardiovasculares (UPME, 2025). Por tanto, avanzar en el mejoramiento de infraestructura para la generación de energía renovable no tradicional, tener mayor flota de transporte electrificado e infraestructura de carga, y avanzar en la sustitución de leña en el sector residencial, especialmente en las zonas rurales y urbanas periféricas, mejorarán las condiciones ambientales (al descarbonizar los sectores, reducir emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la eficiencia energética, disminuir la concentración de contaminantes primarios del aire y precursores, y mantener estructuras ecológicas que prevengan riesgos de emergencias y desastres), y los efectos sobre la salud de la población en eventos como Infecciones respiratorias Agudas (IRA), Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), episodios de asma, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón, lo cual también se encuentra manifiesto en el Plan Energético Nacional 2020 - 2050 (UPME b, 2019).