Por la cual se adopta el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021.

Resolución · 1841 · 2013-05-28 · Jerarquía: nivel 8

Derogado
Normograma del Ministerio de Salud publica esta norma como «Derogada» (consultado el 22/10/2026) .
Se sigue mostrando porque una norma derogada continúa rigiendo los hechos ocurridos mientras estuvo vigente: puede ser la norma aplicable a un caso de esa época.
La vigencia puede depender además de derogación tácita u orgánica, que ninguna base de datos refleja. Este dato es informativo y no constituye certificación; verifíquelo en la fuente oficial.
Articulado
Artículos 121–140 de 515

Artículo ANEXO (115/509)

Las variables de contexto relacionadas (características de área de residencia) son influenciadas por condiciones demográficas particulares (mortalidad materna, mortalidad infantil, natalidad y fecundidad de la población), diferencias geográficas, limitación en el acceso a los servicios públicos (agua potable, saneamiento, acueducto y alcantarillado) y a la oferta sanitaria (centros de salud, hospitales, tecnologías en salud y medicamentos), condiciones socioculturales específicas (grupos vulnerables, diferencias religiosas) e incluso la distribución de los ingresos de las personas, tienen efectos significativos sobre los resultados en salud, manifestándose en más o menos riesgos de contraer enfermedades, y en específicas causas de mortalidad o en grupos específicos de la población. El Mapa 5 muestra las brechas de inequidad social en Colombia, y la forma como estas actúan positiva y negativamente en las regiones específicas. El análisis discriminado evidencia que la ciudad de Bogotá (color blanco) es la zona del país que muestra menor grado de inequidades sociales y económicas de acuerdo con las variables analizadas (densidad poblacional, acceso a salud, disponibilidad de recursos), seguido de Cundinamarca, y las ciudades de Medellín, Barranquilla y Cali. Las regiones de Amazonia, Orinoquia y del Pacífico presentan mayor concentración de inequidades, explicadas por las posibles limitaciones de ingresos, recursos disponibles, características poblacionales y de acceso a la oferta sanitaria (servicios de promoción y prevención, rehabilitación y detección temprana). (Ver anexo 4, figura 5). 5.1.2 Características de la estructura de la población colombiana Según el censo de población y vivienda del año 2005, el 49% (20336.117) de la población de Colombia es de sexo masculino. La edad promedio de sus habitantes es de 28,6 años y el 50% tiene 25,4 años o más.

Artículo ANEXO (116/509)

En el año 2005, por cada 100 nacimientos femeninos se registraron 106 nacimientos masculinos, relación inferior en el año 2007, pues, según la Encuesta Nacional de Salud del 2007, el índice de masculinidad fue de 92,2. También en el año 2005 la población colombiana mostraba un alto grado de dependencia, pues en el mismo censo se encontró que cerca de 59 personas consideradas económicamente inactivas —menores de 15 años y mayores de 60 años— dependían de cien personas económicamente productivas. Según el censo del año 2005, la presencia de grupos étnicos minoritarios en Colombia es muy baja. El 3,4% de la población es indígena; el 10,3% es de raza negra, mulatos o afrocolombianos; y el 0,08% pertenece a los grupos Rrom, raizal de San Andrés y Providencia o palenquero (ver anexo 4, tabla 2). La población indígena está dispersa en todo el territorio nacional, con los porcentajes de participación más altos en los departamentos de la Orinoquia y Amazonia; sin embargo, los departamentos de La Guajira (región del Atlántico), Cauca y Nariño (región del Pacífico) concentran el 54,2% del total de la población indígena nacional (Ministerio del Interior Sistema Dirección de Etnias, 2012). Así mismo, es en las zonas costeras del país en donde se concentra aproximadamente el 70% de la población afrocolombiana. En la población colombiana, según el censo de 2005, una de cada cinco personas se encuentra casada (23,8%) o en unión libre (22,6%), el restante 52,5% no se encuentra en relación de pareja, pues está soltera (43,4%), separada (5,0%) o viuda (4,1%).

Artículo ANEXO (117/509)

Los resultados de la ENS 2007 reflejaron una distribución poblacional por estado civil diferente: el 54,8% de la población está soltera, el 19,7% en unión libre, el 16,4% RESOLUCION NÚMEROi 0001R41 DE 2013 HOJA No 68 de 326 2 8 1,0Y0 2013 casada, y el 9,1% restante separada o viuda. Para el 2010, el 33% de las mujeres en edad fértil viven en unión libre, el 20% están casadas, el 32% son solteras y el 15`)/0 son separadas, divorciadas o viudas (ENDS 2010). Según el censo del año 2005, ocho de cada 100 colombianos mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Mientras que en la ENS-2007, tal proporción fue del 6,2%, de la que el 51,6% es de sexo femenino. Cerca del 58% de la población analfabeta es mayor de 45 años. Al caracterizar el nivel educativo de la población colombiana, las encuestas realizadas en el país reflejan información muy consistente. La proporción de población sin ningún grado de educación está muy cercana al 5%, la tercera parte tiene básica primaria y una misma proporción se encuentra en nivel de básica secundaria; solo el 4 % tiene nivel de técnico o tecnólogo. El porcentaje de la población que ha realizado o se encuentra realizando sus estudios de postgrado es el 1,3%, del cual el 0,3% cursa estudios de maestría, doctorado o de especialización.

Artículo ANEXO (118/509)

Cuando se miran las características de la población colombiana por sexo, edad y región, según los resultados del censo del año 2005, se advierte que la región del Atlántico y la Amazonia conservan una estructura piramidal con una base ancha, indicando un mayor peso porcentual de los menores de cinco años en la composición de la población. En estas regiones, las demandas de servicios se darán principalmente en el campo educativo, dado que por norma la población infantil deberá ingresar a los establecimientos educativos; y en los servicios en salud, puesto que allí el pais se encuentra rezagado en la transición epidemiológica, con muchos años de vida potencial perdidos por causa de las enfermedades transmisibles y parasitarias. Las regiones oriental, central y del Pacífico tienen su población más numerosa en el grupo de los adolescentes, principalmente de 10 a 14 años de edad, mostrando el aumento que se tendrá en cinco años en la población económicamente activa, por cuanto ella deberá ingresar al campo laboral. Las demandas de servicios en estas regiones aumentarán en el sector educativo, laboral y de salud, ya que este alto número de jóvenes requerirá más educación secundaria y profesional para ingresar al campo laboral, en donde se contará con mucha mano de obra joven para reemplazar a los que van culminando su etapa productiva; en el campo de la salud las demandas se darán en la atención por causas externas, por enfermedades y accidentes laborales, y por su condición de población reproductiva. Bogotá muestra una población mayor en el grupo de 20 a 24 años, más evidente en el sexo femenino, que indica una mayor demanda de servicios de salud para atender la etapa reproductiva de la mujer, pero también una mayor demanda de empleo en el sector productivo, pues se cuenta con mucha mano de obra joven para enfrentar las demandas del sistema económico actual. Por su parte, la estructura de la composición familiar también ha evolucionado a lo largo del tiempo.

Artículo ANEXO (119/509)

Según la ENDS 2010, del total de hogares, el 43% son hogares nucleares completos; el 12% son nucleares incompletos, donde falta el padre o la madre; el 14% son hogares de familia extensa; el 10`)/0 son familias extensas incompletas, en donde falta alguno de los cónyuges del jefe de familia. Una característica preponderante que se viene observando es la feminización de la jefatura del hogar, con un crecimiento continuo que se registra en menos del 25% en 1995 al 34% en 2010 (ENDS 2010). Así mismo, entre 1995 y 2010 ha disminuido del 66 al 56% el número de niños y niñas menores de 15 años que viven con ambos padres, lo que desde luego representa un desafío para el desarrollo integral de la unidad básica de la sociedad. 5.1.3 Dinámica poblacional: fecundidad, mortalidad, envejecimiento y migración Frente al mundo, y frente a América Latina y El Caribe, Colombia vive un proceso de plena transición demográfica, con una natalidad descendente y una mortalidad moderada o baja, que no sigue el patrón de comportamiento del modelo inicial descrito para los países desarrollados. Como en otros países del contexto latinoamericano, desde la década de los años setenta, Colombia viene presentando una tendencia descendente en la fecundidad en todos los grupos de mujeres en edad fértil, de los 15 a los 49 años, con una reducción constante del índice sintético de fecundidad, acercándose cada vez RESOLUCION NÚMERO jno01R4 12 DE 2013, HOJA No 69 de 326 8 tIVO aji3 Continuación de la resolución "Por la cual se adopta el Plan Decenal de Salud Pública 2012— 2021" al nivel de remplazo, con 2,1 en la ENDS reaiizada en 2010, pero con una resistencia a la baja en la fecundidad en adolescentes (DANE 2005 ENDS 2010).

Artículo ANEXO (120/509)

En efecto, mientras la fecundidad general disminuye, pasando de 91 nacimientos por cada mil mujeres a 74 nacimientos, entre 1990 y 2010, la fecundidad específica para mujeres de 15 a 19 años ha presentado un incremento cercano al 30%; del 70 por mil pasó al 90 por mil, entre 1990 y 2005; y aunque en 2010 disminuyó a 84 nacimientos por mil, el comportamiento de la fecundidad adolescente muestra una tendencia a estabilizarse, e incluso a continuar un discreto ascenso, particularmente en las regiones del Atlántico y del Pacífico (ENDS 2010). Estos cambios más lentos de la fecundidad adolescente frente a la fecundidad total tendrán corno consecuencia, para los próximos años, que se mantenga una estructura por edades de la población ensanchada en las edades centrales jóvenes por la llegada de más niñas sobrevivientes al grupo de mujeres aptas para procrear, producto de la alta fecundidad adolescente del pasado reciente, afectando el número de los nacimientos totales con una importante contribución de nacimientos adolescentes. si no se previenen efectivamente, dado que toda la evidencia de las Encuestas Nacionales de Demografía y Salud indican que no solo la proporción de adolescentes con hijos ha aumentado sino que la edad a la cual las adolescentes tienen el primer hijo ha disminuido (ENDS, 1990-2010). En el último decenio se han registrado alrededor de 700.000 nacimientos anuales, de los cuales un promedio del 30% corresponde a mujeres entre 20 y 24 años, y el 23% a mujeres del grupo de 15 a 19 años.

Artículo ANEXO (121/509)

En cuanto a la mortalidad, las tasas brutas correspondientes a los úitimos cuatro años censales muestran la reducción sostenida que viene registrando la mortalidad en el país, con tasas de 7,1 muertes por mil habitantes en 1973; 5,0 muertes en 1985; 4,7 en 1993; y 4,4 en 2005; cifras que ajustadas por distintos métodos permiten afirmar que durante el periodo la mortalidad general se ha reducido a la mitad, tanto en hombres como en mujeres. La cantidad de defunciones y su distribución porcentual según sexo y grupos quinquenales de edad, compilada en la serie estadística de mortalidad para los años 1973, 1985, 1993 y 2005, registra una mortalidad general con un patrón similar entre hombres y mujeres, pero siempre más alta en todos los grupos de edad de sexo masculino que en la población femenina, con una marcada disminución de la mortalidad infantil y de la niñez y un desplazamiento de la mortalidad hacia los grupos de mayor edad en los años más recientes. El patrón común en todos estos años muestra que en el primer año de vida el riesgo de morir es alto, y se reduce al mínimo nivel en el rango de edad entre los 5 a los 15 años, cuando comienza a crecer progresivamente al ritmo del proceso de envejecimiento biológico hasta alcanzar la edad modal en el tramo de 70 y 80 años, con la situación excepcional observada en los hombres, donde el riesgo de morir presenta una protuberancia en el tramo de edad de los 15 a los 35 años, debido a causas no biológicas sino sociales, como son los accidentes de tránsito y las lesiones de causa externa provocados por la violencia extrema que afectó a los hombres en mayor magnitud durante la década de los noventa (DANE, 2005). La tasa de mortalidad infantil indica la probabilidad de morir durante el primer año de vida, y es uno de los indicadores que mejor reflejan el estado de salud de una población.

Artículo ANEXO (122/509)

En Colombia, la mortalidad infantil continúa descendiendo a nivel nacional, de manera sostenida, al pasar de valores de 31 muertes en menores de un año por cada mil nacidos vivos en el quinquenio de 1985 a 1990, a 16 muertes en el quinquenio de 2005 a 2010; con un comportamiento diferencial que refleja el grado de desarrollo alcanzado por los diferentes departamentos del país (ENDS, 2010; DANE, 2005). Las brechas por sexo son mínimas en la mortalidad infantil; las mayores diferencias de sexo se presentan en los grupos entre los 15 y 35 años, reflejando el mayor riesgo en la población de hombres jóvenes con una sobremortalidad masculina que excede cuatro veces la mortalidad femenina en el grupo de edad entre los 20 y 29 años, entre los años 1993 y 2005. Todos estos cambios en las relaciones entre los grupos de edad, en cuanto a tamaño, estructura y dinámicas, se reflejan en aumentos importantes de la esperanza de vida al nacer, y en las tasas de sobrevivencia de la población adulta mayor. La esperanza de vida en la población de Colombia ha ido aumentando de manera notable, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, con ganancias de 21 años en hombres y de 25 años en mujeres, en los últimos 50 años.

Artículo ANEXO (123/509)

Así, comparando solo el quinquenio RESOLUCION NÚMERO -100 01 F141 DE 2013 HOJA No 70 de 326 2 8 1‹11Y0 2013 1985-1990 con el quinquenio 2005-2010, el promedio de años vividos pasó de 68 a 74 años, con una perspectiva de llegar a un promedio de 76 años en el quinquenio 2015-2020 (ver anexo 4, tabla 3), mostrando una tendencia a mayores ganancias. pero desacelerada por la pérdida de años de vida debido a diferentes causas que persisten en el perfil epidemiológico nacional; especialmente las muertes por causas externas, que siguen restando años de esperanza de vida en la población de los hombres adultos jóvenes. Por otra parte, respecto a la mayor sobrevivencia de los adultos mayores, los datos censales denotan un proceso de envejecimiento y longevidad en Colombia que crece a un ritmo más acelerado que en los demás países de la región. Durante los últimos 30 años la población colombiana creció a una tasa promedio anual de 1,69%, mientras que los adultos mayores lo hicieron al 3,26%, en contraste con América Latina, donde la población total creció en promedio 1,83% anual y la población mayor de 60 años a un ritmo promedio de 2,89% anual (OPS, Agenda Envejecimiento, 2002). En el último censo, en 2005, Colombia contaba con 3'777.900 adultos mayores de 60 años, es decir, el 9,5% del total de la población, sobrepasando en 1,5% las proyecciones del CELADE (CELADE, 2005). Se espera que en 2020 esta proporción de adultos mayores esté en el orden del 12% (DANE, 2005).

Artículo ANEXO (124/509)

Los cambios en la edad promedio de la población colombiana que pasó de 23,2 años en 1938 a 29,1 años en el 2005, aumentando 6 años, muestra el aceleramiento del envejecimiento poblacional de Colombia con respecto al proceso vivido por los países del primer mundo, pues se transitó en menos de un siglo. El progresivo crecimiento del índice de envejecimiento es evidente, observando cómo en el censo de 1938 existían en el país 7 adultos mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años, que para el censo 2005 se incrementó a 21; es decir, por cada cinco jóvenes había un adulto mayor, situación que evidencia la convivencia de múltiples generaciones en un mismo hogar: niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Esta proporción creciente de los adultos mayores con respecto al total de la población, y con respecto a los demás grupos de edad, incide en las relaciones de dependencia de distinta manera. Por ejemplo, el índice generacional de ancianos que representaba 732 personas de 35 a 64 años que podrían hacerse cargo de una persona de 65 y más en el año 1938, pasó a 471 en el censo de 2005. También es evidente cómo bajó el índice de dependencia económica; al registrar 82 personas menores de 15 años o mayores de 60 años, dependiendo de 100 personas económicamente activas en 1938, a 59 personas en el 2005. En contraste, la relación de dependencia demográfica de vejez muestra un tendencia creciente, indicando que por cada 100 personas en edad económicamente activa (entre 15 y 59 años) había 10 personas mayores en 1985 y 15 en 2005 (DANE, 2005).

Artículo ANEXO (125/509)

Todos estos índices representan un gran impacto para las políticas públicas, por las consecuencias económicas y sociales implícitas, dado que a mayor proporción de personas adultas dependientes, mayor carga para la población en edad activa para la manutención de los hogares y mayor dificultad para que la población alcance niveles de calidad de vida satisfactorios. Más aún cuando su comportamiento está matizado por grandes diferenciales a nivel territorial; es así como los nuevos departamentos con Chocó y La Guajira tienen el mayor grado de dependencia, comparados con los del eje cafetero y Bogotá. Teniendo en cuenta los niveles de aseguramiento pensional de la población colombiana, estos hechos tienen enormes repercusiones sociales, no solo en las familias, sino también en la institucionalidad del sector de la Salud y la Protección Social y el Estado para responder a las necesidades crecientes de soporte social de la población mayor. Otro componente de la dinámica demográfica lo conforma el fenómeno de la migración internacional y las migraciones internas, cuyos impactos en Colombia no están suficientemente dimensionados, pese a que son fenómenos sociales de la mayor relevancia en las últimas décadas. El primero, por el movimiento emigratorio de carácter masivo y sin precedentes en la historia de la población colombiana que se registra desde los años noventa. Según las estimaciones del DANE de los últimos quince años, el número de colombianos residentes en el extranjero, medidos en millones de personas, ha tenido un progresivo aumento desde los años noventa hasta el año 2005, con mayor intensidad entre los años 2000 y 2005, periodo que concentra poco más de un millón de personas de los 1,6 millones que emigraron de Colombia durante las décadas de los años noventa y 2000 (DANE, 2009).

Artículo ANEXO (126/509)

De acuerdo con el censo de 2005, 3'331.107 RESOLUCION NÚMERO O O O 1 R41 DE 2013 HOJA No 71 de 326 28 MAYO 2013 Continuación de la resolución "Por la cual se adopta el Plan Decena/de Salud Pública 2012– 2021" colombianos se encuentran residiendo en el exterior, cifra que representa aproximadamente el 9% del total de la población censada en el país. Corno ha sido el caso de otros países de la región Andina y Centroamericana, la importancia de la emigración de colombianos al exterior no reside solamente en el aumento de la intensidad de sus flujos, sino también en la feminización de los flujos emigratorios y en el impacto del envío de remesas, nombre con el que se conocen los recursos enviados por los migrantes a sus familias, las cuales tienen efectos socioeconómicos positivos en las poblaciones de origen, en la disminución de los indicadores de pobreza e indigencia en ciertas regiones del país, y en el mejoramiento de las condiciones de vida en los hogares que tienen familiares en el exterior, permitiéndoles financiar la educación, la salud y la alimentación (Banco de la República, 2003). De hecho, en los últimos años, las remesas se han incrementado significativamente a través de infinidad de corredores que unen origen y destino de los giradores; en el caso colombiano, durante 2008 se alcanzó la cifra récord de 4842,4 millones de dólares (Mejía et al., 2009). Por su parte, la inmigración de población extranjera al país no representa nada significativo, pero sí lo es el retorno de los emigrantes colombianos, al cual contribuyen más los hombres que las mujeres emigrados.

Artículo ANEXO (127/509)

El segundo fenómeno migratorio que afecta la dinámica poblacional es la migración interna, la cual ha sido marcada en los últimos veinte años, debido al desplazamiento forzado por el conflicto armado interno, ocasionando un crecimiento desordenado de la población urbana en condiciones de alta vulnerabilidad, que afectan la salud y el bienestar de individuos y colectivos, tanto de las áreas expulsoras como de las receptoras. Según el CODHES (CODHES, 2012), se estima que aproximadamente unos cinco millones de personas han sido víctimas del desplazamiento forzado, y que más de 250 mil personas en 2011 se encontraban en estas condiciones, con el consiguiente impacto para los servicios sociales que demandan su atención y protección social. El comportamiento espacial muestra que el 53% de los desplazamientos se originan en Antioquía, Nariño, Cauca y Cagueta, y que son estas mismas zonas, más el Distrito de Bogotá y el Valle del Cauca, las que reciben cerca del 52% de estas personas. (Minsalud, 2012). En las últimas décadas, Colombia ha vivido un conflicto armado interno, caracterizado por homicidios, accidentes por !a explosión de minas antipersonales, desaparición forzada, confinamiento y desplazamiento forzado, con grandes consecuencias para la salud pública. Los grupos más afectados por el desplazamiento forzado son las mujeres, los niños y los adolescentes menores de 14 años, y los grupos étnicos. A pesar de que la cobertura de aseguramiento de la población desplazada oscila entre el 80% y el 90%, el acceso efectivo a los servicios de salud es muy bajo (inferior al 40%). La dispersión geográfica, la presencia de grupos armados ilegales y la debilidad institucional en salud, entre otros factores, impiden la prestación oportuna de los servicios.

Artículo ANEXO (128/509)

El desplazamiento forzado por la violencia constituye el factor más importante en la migración interna, con una cifra acumulada de 4667.942 de personas desplazadas. Otro tipo de fenómeno relacionado con las migraciones internas son los movimientos transfronter zos entre ciudades dormitorio y centros urbanos, y la trashumancia de algunos grupos de población indígena que se mueven en su ámbito territorial, generalmente de población dispersa, dificultando su atención. 5.2 Contexto socioeconómico Ahora bien, en relación con el contexto socioeconómico, político y cultural en ei cual crece y se desarrolla la población colombiana, Colombia es —entre !os países latinoamericanos y del mundo— uno de los que exhiben mayores desigualdades sociales e inequidades en salud, que no logran avanzar en el cierre de brechas. De hecho, en la reciente evaluación del panorama social latinoamericano realizado por la CEPAL en 2009 (CEPAL, 2009), la situación nacional, en lugar de mejorar empeoró en el periodo 2002-2007. Según esta evaluación. Colombia aparece con la peor distribución del ingreso en la región —según los indicadores que diferencian el nivel de ingresos entre el 10% más rico de la población y el 40% más pobre, así como la magnitud de pérdidas de salud entre los quintiles 1 y 5 de ingreso. Entre 2000 y 2010, la economía ha mostrado L'II crecimiento sostenido; sin embargo. el crecimiento económico y la consecuente distribución de ia riqueza nacional ha sido insuficiente como para disminuir las RESOLUCION NÚMERO ) 00Ü1 R 1 DE 2013 HOJA No 72 de 326 28 MIVO 2013 inequidades sociales internas.

Artículo ANEXO (129/509)

Desde 1995; la informalidad laboral para los trabajadores sin educación superior ha crecido sustancialmente y, en la actualidad, más del 50% de los trabajadores colombianos no contribuyen a la seguridad social. Con la recuperación económica de los últimos años, la informalidad apenas disminuyó levemente en promedio; incluso aumentó para los trabajadores sin educación superior. En términos porcentuales, el número de cotizantes a la seguridad social ha permanecido estancado desde 1996; el crecimiento sistemático de la informalidad laboral, especialmente entre los trabajadores sin educación superior, es uno de los problemas más serios de la economía colombiana, lo cual aenera grandes inequidades sociales y en salud. Entre los indicadores sociales más sensibles de las condiciones de vida de la población y sus niveles de pobreza, el Indice de Desarrollo Humano IDH, el Indice de Condiciones de Vida ICV, el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas NBI, y las líneas de pobreza e indigencia (LP, LI), muestran los contrastes y los grados de desarrollo de las regiones (DNP, 2007). Los indicadores IDH e ICV han mostrado un crecimiento generalizado durante el periodo 2000-2005, principalmente en el área urbana; sin embargo, reflejan diferenciales a nivel territorial, que van desde IDH e ICV menores de 0,70 en Chocó, La Guajira, Córdoba, Sucre y Nariño, hasta mayores de 0,80 en Bogotá, Santander, Valle del Cauca, Atlántico y Antioquia. A pesar de que la pobreza ha mostrado una tendencia decreciente, casi la mitad de la población colombiana continúa siendo pobre. Aunque no existe en Colombia una serie de pobreza continua comparable en el tiempo, sí se puede apreciar una tendencia decreciente en los últimos años.

Artículo ANEXO (130/509)

Con las nuevas encuestas de hogares del DANE se ha construido una serie desde 2002 a 2010, en la que se puede observar que en el año 2002 la pobreza en Colombia era de 53,7%, disminuyendo a 50,3% en el 2005, y finalmente a 44,1% en el 2010. A pesar de la disminución reciente observada en los niveles de pobreza, casi la mitad de la población continúa percibiendo ingresos por debajo de los necesarios para consumir la canasta mínima (Fedesarrollo, 2012). En cuanto a los hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas NBI, a nivel nacional, el 19,3% de los hogares tienen al menos una necesidad relacionada con vivienda, hacinamiento, servicios públicos, dependencia económica y asistencia escolar. Así mismo, los hogares en situación de miseria clasificados de esta forma cuando se tiene más de una necesidad básica insatisfecha fueron el 5,2% del total de hogares de Colombia en el año 2005. Si bien estos indicadores tienden a reducir, Chocó es el departamento con el mayor porcentaje de hogares con necesidades insatisfechas (67,1%), y con el mayor porcentaje de personas por debajo de línea de pobreza (78,5%), seguido de varios departamentos de la zona Atlántica; mientras que los departamentos de las regiones Central y Oriental registran las menores proporciones de NBI, LP y LI. Entre los determinantes que más contribuyen a los resultados en salud, cabe señalar el progreso que la educación, la vivienda y el empleo han tenido en las dos últimas décadas. En materia de educación ha sido el más notable, pues el país alcanzó la meta de 100% de cobertura bruta para la educación básica pre- escolar, primaria, y secundaria; pero los logros no han sido similares en cuanto a analfabetismo (1,8%) y años de educación en la población de 15 a 24 años (9,2 años) (MEN, 2013).

Artículo ANEXO (131/509)

Sin embargo, el nivel educativo diferencial de las mujeres en edad fértil marca desigualdades importantes en los principales indicadores relacionados con la fecundidad y la salud materna infantil. En relación con la vivienda y otros espacios en los que transcurre la vida de los individuos y las familias, según los resultados del censo de 2005, el 36,2% de los hogares del país presentó necesidades habitacionales, disminuyendo frente al déficit del 53,6% registrado en el censo de 1993. El 23,8% de los hogares habitan en viviendas con problemas cualitativos o deficiencias relacionadas con la estructura de los pisos, hacinamiento mitigable, servicios públicos y lugar inadecuado para preparar los alimentos (cocina). En total, el 10% de la población habita en viviendas inadecuadas generadoras de riesgo para la salud. Cabe señalar que no hay estudios que permitan cuantificar los daños de salud asociados a las condiciones de la vivienda; no obstante, las principales causas de consulta de urgencias y hospitalización, asociadas a enfermedades de origen hídrico, reflejan condiciones ambientales higiénico-sanitarias deficientes de las viviendas, que se expresan en las coberturas de hogares a los servicios públicos. En el ámbito nacional, la RESOLUCCON NÚMERO 10001 R11 DE 2013 HOJA No 73 de 326 2A Continuación de la resolución "Por la cual se adopta el Plan Decenal de Salud Pública 2012 — 2021" cobertura de acueducto alcanza el 87,3%; sin embargo, el área rural solo está cubierta en el 56,3% de la población, y el acceso al alcantarillado en el país es del 72,3%, con solo el 12,3% de cobertura en el área rural (ver anexo 4, figura 6).

Artículo ANEXO (132/509)

La crisis de los años noventa produjo los niveles más bajos de ocupación y los niveles más altos de desempleo en la historia reciente, pero el dinamismo económico reciente no ha sido suficiente para reducir la pobreza y reversar completamente estas cifras. El desempleo en Colombia en los últimos veinte años comenzó el periodo con tasas de un dígito (9,8% en 1997) para luego subir a los niveles más altos de la historia reciente, alrededor de 16,5% en el trienio 2000-2002. En el año 2003, la tasa de desempleo comienza a ceder gradualmente, hasta llegar al 10,4% en 2012; reflejando, entre otras cosas, los efectos de la desaceleración económica. Así, pese a las relativamente altas tasas de crecimiento económico de finales de la década pasada, que comprende el año con mayor crecimiento económico en la historia reciente (7.6% en 2007), el desempleo presenta una disminución muy leve; insuficiente para ubicarse en el rango de tasas de ,un dígito, consolidándose como la tasa de desempleo más alta de América Latina. Este punto es de especial interés, dado que Colombia se ha visto afectada por ia actual crisis en menor magnitud que otros países de la región, lo que hace pensar que el alto desempleo en Colombia lo explican principalmente otros factores más estructurales (Fedesarrollo, 2010). En tanto, las tasas de ocupación han estado alrededor del 53%, con un aumento de 2,3 puntos porcentuales durante la década pasada, con un repunte en los últimos años, alcanzando en 2012 el 57,8%. No obstante, la calidad del empleo empeoró, y la tasa de informalidad, medida como la proporción de trabajadores por cuenta propia dentro del total de ocupados, ha venido creciendo y ya sobrepasó el 50%, pasando del 33,9% en 1997 al 51,7% en 2010.

Artículo ANEXO (133/509)

Por lo tanto, aunque la ocupación aumentó, no se experimentó una importante generación de empleo en el sector formai. Por el contrario; la mayoría de los nuevos ocupados corresponden a empleos generados en el sector informal, en el cual los trabajadores carecen de aseguramiento laboral y son más vulnerables ante posibles choques. Cabe señalar que cerca del 50% de los trabajadores informales pertenecientes a los estratos bajos, trabajan bajo esta modalidad por razones de exclusión o falta de oportunidades, más que por ser una alternativa para mejorar sus condiciones laborales; en contraste con el 12% de los trabajadores por cuenta propia de estratos ocupados en la informalidad por exclusión (Fedesarrollo, 2010, 2012; DANE, 2012). 5.3 Perfil epidemiológico: una transición compleja y prolongada Dado el contexto demográfico, económico y social de! país, se comprende que el perfil de salud de la población colombiana presente una carga de morbilidad y mortalidad con características propias de todas las fases de la transición epidemiológica, las cuales se superponen haciendo de esta una situación compleja: predominan las enfermedades crónicas no transmisibles y el enorme peso en ia carga de enfermedad (76%) (Ministerio de la Protección Social Pontificia Universidad Javeriana, Cendex, 2008); coexisten daños en salud causados por las enfermedades transmisibles, carenciales y epidémicas emergentes y reemergentes, que imponen una alta carga en muchos segmentos de la población; las lesiones externas por distintas causas específicas siguen ocasionando enfermedad, d scapacidad y muerte en los diferentes ciclos de vida. Se puede decir que la situación de salud en Colombia refleja no solo la relación con los Determinantes Sociales de la Salud, como los vinculados con la pobreza y el hambre, sino también con aquellos ligados al desarrollo, el consumo y la globalización.

Artículo ANEXO (134/509)

La situación de salud en Colombia es el claro reflejo de las desigualdades e inequidades en salud, y del rezago en el desarrollo de grupos de población y territorios de Colombia. 5.3 ,1 Mortalidad La mortalidad general en los últimos veinte años ha registrado 3632.579 defunciones, con un promedio anual aproximado de 181.000 casos (rango: 168.568-200.524) (Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas DANE, 2010) (ver anexo 4, Tabla 4). El 59% afectó la población de hombres, y presenta una curva trifásica, con picos en los menores de 5 años, entre los 20 y 24 años, y luego de los 50 años, donde PÚ RESOLUCIO ERO 10001 R 41 DE 2013 HOJA No 74 de 326 16 2013 aumenta progresivamente hasta el final de la serie. Entre las mujeres, las muertes se concentraron en los extremos de la vida, sin el pico que se aprecia en los hombres jóvenes. Para ambos sexos, el nivel más bajo de mortalidad se presenta en el tramo entre los 5 y 15 años, con menos del 1%, mientras que la mayor concentración de muertes se encuentra en los adultos mayores, con más del 55% de defunciones registradas (ver anexo 4, Figura 7). Las principales causas de mortalidad en Colombia por grandes grupos, registradas en el periodo 1997-2010, están representadas en primer lugar por las enfermedades del sistema circulatorio, que oscilaron entre un 28 y un 30% de causantes del total de muertes, seguida de las causas externas (17 a 24%), las neoplasias (14 a 18%), las enfermedades respiratorias (8,7%). y las enfermedades del aparato digestivo (4,3%) (ver anexo 4, figura 8).

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Respuestas basadas en la legislación y la jurisprudencia colombianas, con las fuentes citadas.

Tipo: Resolución

Estado: Derogado

Nivel jerárquico: 8

Fuente auxiliar: No

Fundamento: CP art. 189-11 y 208; Ley 489/1998 arts. 59 y 61; Sentencia C-1005/2008 (harness/ai/instructions/piramide-normativa.md).

Fuente de la vigencia: Vigencia según el Normograma del Ministerio de Salud (valor de la fuente: «Derogada»; Normograma-por-tematica-minsalud-2013.zip · hoja RESOLUCIONES · fila 39), consultado el 2026-10-22. Texto extraído del PDF oficial por pdftotext; revisar contra el original antes de citar.

Documento oficial: ver original

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