parte integral y componente fundamental de la salud general, culminándose a desarrollar acciones puramente clínicas, asistenciales y curativas dentales independientemente de las condiciones generales de las personas.
Ante esta situación, el Plan ha identificado de forma importante las potencialidades de la práctica odontológica para generar mejores condiciones de salud, siempre y cuando se concerte la coordinación de las acciones correspondientes a los actores responsables de la salud bucal (entidades rectoras, académicas, prestadoras, administradoras del riesgo y gremiales), se distribuya de una mejor manera el capital humano, se mejore la gestión para la prestación de acciones y se generen espacios para ampliar el radio de acción con las comunidades en aras al mejoramiento de sus condiciones.
Estas situaciones y la necesidad de realizar atenciones en salud bucal con calidad, llevan a pensar en iniciativas que garanticen que todos los ciudadanos tengan acceso al cuidado bucal con énfasis en programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, y que dichos programas se trabajen con enfoque de riesgo para garantizar atención de acuerdo con las necesidades, en la búsqueda de lograr condiciones de sano bucal y de sano integral, a partir de potencializar las acciones y decisiones de los actores del sistema relacionados con la salud bucal.
Por lo tanto, es necesario dar inicio a la articulación no solo de los planes en el Sistema, sino principalmente de los objetivos, responsabilidades, competencias, funciones y acciones de los actores relacionados con la salud bucal, de tal forma que se garantice la prestación de servicios a partir de conocimientos plenos sobre las intervenciones desarrolladas, los cambios generados en la población (perfiles por ciclo vital), y los análisis de estas condiciones en el contexto social, cultural, económico y educativo de la población en general, del sistema de salud en especial, y del contexto de la Odontología de forma específica.