Artículo ANEXO (9/104)
Su territorio se ha organizado en cuatro subregiones funcionales que integran zonas urbanas y rurales, incluyendo las localidades, con el fin de reflejar la heterogeneidad interna y facilitar una planificación diferenciada. Este enfoque permite avanzar hacia la equidad territorial, optimizar la provisión de servicios públicos y de salud, y fortalecer la conectividad interna entre áreas con distintos niveles de desarrollo. De manera similar, San Andrés Islas se reconoce como una región con centralidad propia debido a su carácter insular y a sus particularidades geográficas, ambientales y culturales. Presenta desafíos específicos en accesibilidad, soberanía alimentaria, provisión de servicios de salud y conectividad intercontinental. Su integración funcional con el resto de! país se da principalmente a través de flujos hacia ciudades continentales, lo que hace imprescindible garantizar mecanismos logísticos, tecnológicos y financieros que aseguren la continuidad y calidad de la atención a su población. Por su parte, en las regiones de Oriente y Sur no se identifica un único ente territorial qué ejerza centralidad sobre todas las subregiones que las conforman. Estas regiones se estructuran principalmente en torno a las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas, donde la dispersión geográfica, la baja densidad poblacional y la presencia significativa de comunidades étnicas plantean retos sustanciales para el acceso a servicios de salud, educación, transporte y conectividad digital. En este contexto, el ordenamiento alrededor del agua adquiere un papel articulador del desarrollo territorial. En esta dinámica, Bogotá D.C. mantiene un rol estratégico como nodo de referencia en la cadena de flujos territoriales, especialmente por su conectividad aérea, capacidad logística y oferta de servicios especializados, consolidándose como ciudad central dentro del sistema nacional de regiones. 1.4 Conformación de las subregiones funcionales para la Gestión Territorial Integral de la Salud Pública.