Por el cual se adopta el Manual Unico para la Calificación de la Invalidez.

Decreto · 692 · 1995-04-26 · Jerarquía: nivel 7

Derogado
SUIN-Juriscol (Ministerio de Justicia) publica esta norma como «Derogado» (consultado el 28/10/2026) .
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Articulado
Artículos 261–280 de 437

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Las funciones de la piel son múltiples; participa en la resistencia del organismo ante traumatismos, es centro de la sensación de percepción, participa en la regulación de la temperatura a través de los pequeños vasos y glándulas sudoríparas e interviene en la regulación del equilibrio hidroelectrolítico. Entre sus funciones, se incluye la protección contra agentes químicos irritantes y la filtración de los rayos ultravioletas. 10.1.1. Tratamientos Las lesiones de la piel pueden producir un daño severo y prolongado al comprometer áreas extensas del cuerpo, o áreas críticas como las manos y pies, si se vuelven resistentes al tratamiento. Estas lesiones deben haber persistido por un período de tiempo suficiente, a pesar de la terapia. Se otorgará un plazo razonable para su calificación cuando la duración se prolongue por un período de por lo menos 12 meses. El tratamiento para alguna de las enfermedades de la piel enumeradas en esta sección puede requerir el uso de altas dosis de drogas, con posibles efectos colaterales serios; dichos efectos secundarios deberán ser considerados en la evaluación total del daño. 10.1.2 Lesiones de la piel asociadas a otras enfermedades Cuando las lesiones de la piel están asociadas a una enfermedad sistémica y cuando este es el problema predominante, la evaluación deberá hacerse de acuerdo con el criterio aplicado en la sección pertinente. El lupus eritematoso diseminado sistémico y la esclerodermia, generalmente comprometen más de un sistema orgánico y deberán ser evaluados según los capítulos respectivos. Las lesiones neoplásicas de la piel deberán ser evaluadas de acuerdo a lo establecido en el capítulo correspondiente.

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Cuando las lesiones de la piel, incluyendo quemaduras, llevan a contracturas o limitaciones del movimiento de una articulación, dicho daño deberá ser valorado según el capítulo de Lesiones Músculo Esqueléticas. 10.1.3 Desfiguración Algunas anormalidades cutáneas como nevus pigmentados, angiomas, hiperpigmentación o despigmentación (vitiligo), si bien no se traducen en pérdida de función propiamente dicha, producen alteraciones que pueden llevar a una deficiencia manifiesta en el normal desenvolvimiento del individuo en sus actividades diarias. 10.1.4. Cicatrices. Son anormalidades cutáneas como resultado de la cicatrización de quemaduras, traumatismo o incluso procesos quirúrgicos extensos que producen un tipo especial de desfiguración, que si bien por sí solas no ocasionan una deficiencia, la pueden producir al no poder desempeñar el individuo las tareas diarias por la lesión desfigurante. Por otro lado, si las cicatrices involucran gran cantidad de glándulas sudoríparas o impiden el crecimiento del cabello, debe evaluarse la deficiencia atribuible a estas lesiones. Si alteran la movilidad articular, la deficiencia resultante será atribuible a la falta de movilidad de la(s) articulación(s) involucrada(s). 10.2 CRITERIOS PARA LA EVALUACION DE LA DEFICIENCIA DE LA PIEL 10.2.1 Clase I: Deficiencia global: 0 - 2.4%

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i. Existen síntomas y signos de desorden en la piel. ii. La limitación de la realización de las actividades de la vida diaria es inexistente o mínima con tratamiento, aunque ciertos agentes físicos, químicos, o ambos, puedan temporalmente aumentar la extensión de la lesión. Ejemplo: Hombre de 39 años que desarrolla una dermatitis de contacto al trabajar con resina epóxica. La erupción desaparece con tratamiento tópico local y pequeñas dosis de corticoides. En el caso mencionado debe descartarse posible enfermedad profesional. Diagnóstico: Dermatitis alérgica de contacto. Deficiencia: 0%. 10.2.2 Clase II: Deficiencia global: 2.5 - 7.4% i. Existen síntomas y signos de desorden en la piel. ii. Se necesita tratamiento intermitente. iii. Hay limitaciones en la realización de algunas tareas de la vida diaria. 10.2.3 Clase III: Deficiencia global: 7.5 - 19.9% i. Existen síntomas y signos de desorden en la piel. ii. Se necesita tratamiento continuo. iii. Hay limitación en la realización de muchas de las tareas de la vida diaria. Ejemplos: Pénfigo vulgar controlado. Acné severo. 10.2.4 Clase IV: Deficiencia global: 20.0 - 30.0% i. Existen síntomas y signos de desorden en la piel. ii. Se necesita tratamiento continuo, que puede implicar el confinamiento obligado en el hogar u otra residencia. iii. Hay limitaciones en la realización de muchas de las tareas de la vida diaria. Ejemplos: CREST, Reiter, psoriasis con artropatía. 10.2.5 Clase V: Deficiencia global: > 30.0% i. Existen síntomas y signos de desorden en la piel. ii. Hay intensa limitación en la realización de las tareas de la vida diaria. iii.

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Se necesita tratamiento continuo que hace necesario el confinamiento en el hogar u otra residencia. 10.3 ENFERMEDADES DE LA PIEL, QUE SOBREPASAN EL 33.5% DE DEFICIENCIA GLOBAL 10.3.1. Dermatitis Exfoliativa, ictiosis, Eritrodermia, con lesiones extensas que no responden a tratamiento prescrito y bien llevado. 10.3.2. Pénfigo, Eritema Exudativo Multiforme, Exudado Penfigoide, Dermatitis Herpetiforme, con lesiones extensas que no responden a tratamiento prescrito y bien llevado. 10.3.3. Infección Micótica Profunda, con importantes y extensas lesiones fungosas ulcerativas, que no responden a tratamiento indicado y bien llevado. 10.3.4. Psoriasis, Dermatitis Atópica, Dishidrosis, con lesiones extensas que incluyen complicaciones de las manos o pies, artrosis, que imponen una severa limitación de función y que no corresponden a tratamiento prescrito y bien llevado. 10.3.5. Hidradenitis Supurativa, Acné Conglobata, con lesiones extensas que comprometen las axilas y el perineo y que no corresponden a tratamiento médico prescrito y bien llevado, y no están sujetas a corrección quirúrgica. CAPITULO XI. SISTEMA NERVIOSO CENTRAL 11.1 INTRODUCCION La inducción o simulación de síntomas y signos por parte del paciente es un punto crítico para la evaluación de la invalidez, pues tiende a enmascarar, magnificar o sustituir patologías auténticas subyacentes; esta tendencia surge del problema mismo intrínseco de la prestación económica, implícito en el trámite de todo este proceso. Un acompañante durante la entrevista y examen es en potencia un inductor de manifestaciones invalidantes, incluso a través de gestos, por lo que es preferible evitar su presencia.

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La propia anamnesis y el examen físico son actos inductores de síntomas por lo que requieren una permanente actitud controladora que discierna lo inducido o simulado de lo orgánico. En caso de calificación de la invalidez limítrofe o dudosa (cercana al 50%), este peligro de confusión crece pero es habitualmente resuelto por la experiencia del examinador. Es importante traspasar esta experiencia de manera muy nítida a la conclusión del peritaje pata orientar eventuales exámenes posteriores. Se puede recurrir a la cita textual del individuo. Este método es muy usado en psiquiatría para manifestar la riqueza sintomática y evitar una clasificación que a priori pudiera desviar el diagnóstico. En este caso es necesario para una clara y transparente noción de las molestias sin el filtro explícito en la conversión de ellas a la terminología médica. La ejecución del examen, es el más poderoso inductor de falsa información. Por ejemplo, el detectar un Rosemberg o un Romberg sensibilizado en un síndrome vertiginoso, en la práctica asistencial podría resultar en una positividad de 10 a 30%, según el sesgo poblacional,. Por lo tanto el examen se intentará realizar de un modo inadvertido, repetido en diferentes circunstancias, por ejemplo, la marcha y bipedestación, el equilibrio, las fuerzas, y la habilidad en los cuatro miembros. El examen neurológico transcurre así de una manera diferente a lo habitual. En este examen se detectan conjuntos deficitarios, su característica fundamental es la de constituir una configuración lógica concordante con la estructura del sistema nervioso. Las manifestaciones magnificadas se detectan por su asociación con signos o síntomas ilógicos, como por ejemplo en la hernia del núcleo pulposo (HNP) L5-S1 operada, con secuelas como manifestaciones radiculares con hipoestesia crural que se extiende al hemitronco y a veces a todo el hemicuerpo.

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Los fenómenos subjetivos plantean un constante problema, el vértigo y el dolor por ejemplo. En el dolor es de gran importancia dejar hablar al individuo y buscar a través de sus palabras la clasificación de la patología original; si esto es imposible y si el conjunto es ilógico, tendrá un tinte psicógeno. Prosigue luego un análisis de las consecuencias que el dolor tiene en la vida diaria, los métodos de atenuación utilizadas por el paciente, la calidad y cantidad de medicación. Más adelante, en el examen físico, se deben evaluar las limitaciones que produce el dolor en las funciones corporales. Una gran parte de las manifestaciones dolorosas somáticas están dadas en las tablas de invalidez por sus limitaciones funcionales. Por ejemplo: Lumbago, dorsalgia, cervicalgia, gonalgia y en general todos los dolores articulares. En el examen deben buscarse trastornos tróficos en la piel y faneras, atrofia muscular por desuso, rigidez articular y en casos extremos un síndrome causálgico. Los fenómenos periódicos son otro grupo de patología que produce dificultades. En tal caso las características de las crisis son relevantes para definir el diagnóstico y es imprescindible llegar a la certeza completa para calificar la incapacidad. Por ejemplo en caso de epilepsia es necesario practicar un Electroencefalograma (EEG) que registre el proceso intercrítico e ictal, o realizar estudios más completos como EEG bajo privación de sueño y registro contínuo de varias horas o días (Videoelectroencefalograma). Estas normas aportan criterios para la evaluación de la deficiencia permanente que resulta de las alteraciones de la médula espinal o del cerebro. También se incluyen los nervios craneales por sus nombres, aunque algunos ya se mencionaron en los capítulos que tratan los ojos y los oídos (nervio óptico y auditivo).

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Hay que tener en cuenta, que el grado de deficiencia permanente en el sistema nervioso no es estático; a menudo estamos frente a un proceso evolutivo. A este capítulo le corresponde analizar lo siguiente: i. Cerebro ii. Médula Espinal iii. Nervios Craneales 11.2 CEREBRO Para la evaluación de las lesiones cerebrales es indispensable contar con una anamnesis cuidadosa con énfasis en la iniciación del cuadro, fecha del episodio agudo, y características de la iniciación de éste, si fue brusco o de instalación progresiva. El examen neurológico debe ser exhaustivo y debe contarse, cuando se estime pertinente, con exámenes complementarios como tales como EEG con deprivación de sueño y registro prolongado y TAC. Para mayor información se debe ver la lista de exámenes señalada al final de este capítulo. Las patologías más comunes en las alteraciones de este órgano son las siguientes: 11.2.1 Epilepsia o síndrome convulsivo tipo Gran Mal. Para la evaluación de la invalidez se requiere una descripción del tipo e intensidad de los ataques convulsivos, si son diurnos o nocturnos, y fecha de iniciación de estos y su frecuencia. Además se debe contar con otros estudios complementarios para el diagnóstico como son EEG y imagenología cerebral de conformidad con el desarrollo biotecnológico del país, con el fin de realizar el diagnóstico de epilepsia idiopática, sintomática y refractaria. Más adelante se describe el daño correspondiente a esta patología, considerándose como severo cuando persiste la sintomatología a pesar de un tratamiento anticonvulsivo bien llevado y en dosis suficiente. El médico debe contar con mediciones de los niveles de la droga en sangre, para determinar si las dosis terapéuticas son aceptables o insuficientes. Se deben considerar, igualmente, los efectos colaterales de la droga cuando ésta debe ser administrada en dosis altas.

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Es necesario tener presente la influencia del alcohol durante el tratamiento y su repercusión en los resultados terapéuticos. Se debe considerar la posibilidad de la cirugía de epilepsia antes de considerarse la invalidez. Es importante considerar la existencia de casos donde el afiliado modifica la administración del medicamento, ya sea disminuyendo significativamente la dosis indicada por el médico, o bien, suprimiéndola del todo, con el objeto de confundir el estudio del especialista. Por lo anterior, en muchas ocasiones, el médico evaluador deberá solicitar el nivel de drogas en sangre para determinar objetivamente si está ingiriendo la droga indicada y si los niveles se encuentran en márgenes terapéuticos útiles. 11.2.2 Tumores Cerebrales. El diagnóstico debe establecerse bajo las normas generales para este tipo de lesiones, contándose con los exámenes complementarios e imagenológicos que se estimen convenientes para un diagnóstico preciso. El diagnóstico de un tumor, bien sea maligno o benigno, debe ser confirmado histológicamente, aunque en algunos casos por su ubicación basta la comprobación por neuroimágenes. La evolución clínica, localización y los exámenes complementarios incluyendo la Anatomía Patológica son fundamentales para una correcta evaluación de los tumores considerados histológicamente benignos. No debe olvidarse que existen tumores benignos que por su localización pueden tener un comportamiento agresivo para la salud del individuo, catalogable como de malignidad. Por ejemplo, un meningioma en el quiasma óptico que produzca ceguera. En algunos casos se deberá contemplar la posibilidad de tratamiento con radiocirugía. 11.2.3 Alteraciones Persistentes de la Función Motora. Para adoptar una decisión deben tenerse en cuenta la parálisis, el temblor severo u otras alteraciones del tejido nervioso, sean de origen central o periférico en sus variadas combinaciones.

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Frecuentemente esta decisión se toma considerando el grado de restricción de la función de las extremidades, incluyendo manos y dedos. 11.2.4 Condiciones episódicas por su carácter. Condiciones como la Esclerosis Múltiple o la Miastenia Gravis, se tomarán en cuenta de acuerdo con la frecuencia y duración de las remisiones y sus las secuelas, no olvidando que en estas enfermedades el déficit es acumulativo. 11.2.5 Criterios para la evaluación de la deficiencia por alteracionescerebrales. Las alteraciones mas comunes por patología cerebral que ocasionan deficiencias son: i. Alteraciones sensoriales y motoras; ii. Alteraciones en la comunicación; iii. Alteraciones de las funciones complejas e integradas del cerebro; iv. Alteraciones emotivas;

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v. Alteraciones de la conciencia; vi. Alteraciones neurológicas episódicas. Puede haber mas de un tipo de manifestaciones de deficiencia por patología en el cerebro. En estos casos los diversos grados de deficiencia no se suman ni combinan, se toma el valor mayor de deficiencia para representar la deficiencia global. Ejemplo: Alteración de la comunicación por daño cerebral (afasia) = 18.0%. Alteración de las funciones complejas = 8.0%. Alteraciones emocionales= 15.0%. Alteraciones de la Conciencia = 25.0%. La deficiencia global sería 25.0% y no 66.0% sumada o 52% combinada. 11.2.5.1 Alteración Sensorial y Motora. La atrofia muscular, los cambios tróficos en la piel y algunas deformidades secundarias a lesiones neurológicas, se reflejan en la perdida de función y no se miden por separado. Se califican de acuerdo con los criterios definidos para restricción del movimiento en el Capítulo I del Libro Primero de éste Manual. El dolor es individual, inmedible y variable de acuerdo con la atención que se le ponga. Sólo podemos evaluar el dermatoma que ocupa, las limitaciones que causa, las posiciones antálgicas y la respuestas en procura de mejoría. Para tener mayores antecedentes sobre el dolor se debe revisar el Capítulo II, del Sistema Nervioso Periférico. i. Evaluación de la pérdida de fuerza (no simulada). Rango de movilidad Deficiencia órgano (%) completo contra gravedad y resistencia fuerte. 0 - 4.9 Contra resistencia leve 5.0 - 14.9 Solamente contra gravedad 15.0 - 24.9 Con gravedad eliminada 25.0 - 34.5 Trazas de movilidad 35.0 - 39.9 Cero movilidad 40.0 - 45.0 ii.

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Evaluación de la fuerza de agarre y pinza de las manos. * Insuflar el manguito del esfingomanómetro enrollado hasta 50 mm de Hg. * Solicitar la persona que empuñe con fuerza este manguito. * Las cifras normales deben estar por encima de 160 mm de Hg. * Solicitar a la persona que apriete el manguito entre el pulgar y el dedo ndice. * Las cifras normales de pinza, deben alcanzar un rango por encima de 120 mm de Hg. Si es posible diferenciar la pérdida de función o fuerza, por dolor y por compromiso motor, ingresar por separado a las tablas correspondientes. Para ello se debe tener en cuenta lo siguiente: iii. Causas Sensitivas. Al evaluar estas alteraciones se deberá considerar: * Dolor y disestesias; * Alteraciones en el conocimiento de las medidas, formas y calidad de los objetos (astereognosis); * Alteraciones en el sentido de la posición y percepción de dos puntos; * Parestesias de origen cerebral; * Alteraciones que se pueden detectar con otras pruebas elaboradas, como los desórdenes de la imagen del cuerpo. iv. Causas motoras.- Estos desórdenes incluyen la hemiparesia y la hemiplejía. Hay además otros, dentro de los cuales se cuentan: * Movimientos involuntarios, como temblor, distonía, ataxia, disdiadococinesia, atetosis, corea o hemibalismo; * Alteraciones en el tono y postura; * Varias formas de akinesia y diskinesia, en las cuales el movimiento puede ser gravemente afectado como en el parkinson; iv. Alteraciones del movimiento asociado y cooperativo; v. Alteraciones complejas de la manualidad y del porte, incluyendo las ataxias. Los métodos para la evaluación de estas funciones se indican mas adelante. 11.2.5.2 Alteraciones de la Comunicación Lo que se analiza en esta sección es el mecanismo central del habla. Las perturbaciones en este territorio tienen manifestaciones tales como afasia y disfasia.

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Las formas llamadas agrafia, acalculia, se reflejan en los criterios que a continuación se dan para evaluar la deficiencia de la comunicación debido a alteraciones patológicas del cerebro. Alteraciones de la comunicación Deficiencia global(%) Dificultades leves 0 - 9.9 Comprende pero no habla, con propiedad 10.0 - 24.9 No comprende y no puede hablar inteligible ni apropiadamente 25.0 - 50.0 11.2.5.4 Alteraciones de las Funciones Complejas e Integradas del Cerebro Estas alteraciones constituyen el síndrome orgánico cerebral, con defectos en orientación, comprensión, memoria y comportamiento, a continuación se dan los criterios para la evaluación de la deficiencia: Deficiencia global de la persona(%) Puede realizar las tareas de la vida diaria. 0 - 9.9 Necesita supervisión 10.0 - 24.9 Necesita confinamiento 25.0 - 39.9 No pude cuidar de si mismo 40.0 - 50.0 11.2.5.4 Alteraciones Emotivas Irritabilidad, apatía, euforia, depresión, mutismo, etc. Alteraciones emotivas Deficiencia global de la persona (%) Alteraciones leves y bajo una tensión fuerte 5.0 - 9.9 Alteraciones de leves a moderadas bajo tensiones ordinarias 10.0 - 24.9 Alteraciones de moderadas a severas bajo tensiones ordinarias 25.0 - 39.9 Alteraciones muy severas con peligro para el paciente y otros 40.0 - 50.0 11.2.5.5 Alteraciones de la Conciencia Incluye estado orgánico confuso (hiper o hipoactivo), estupor (respuestas no coordinadas a estímulos nocivos) y coma (ausencia de respuesta).

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Grados de Deficiencia derivados de las alteraciones de la conciencia: Deficiencia global (%) Somnolencia 15.0 - 29.9 Estupor 35.0 - 45.0 Coma 50.0 11.2.5.6 Alteraciones Neurológicas Episódicas Entre estas alteraciones se pueden mencionar, el síncope, la epilepsia, la catalepsia y la narcolepsia. El criterio para la evaluación de la deficiencia está dado por la frecuencia, severidad y duración de los ataques para cada caso descrito en los literales anteriores. Para evaluar la interferencia de ellos con las actividades de la vida diaria, la calificación se fundamentará de conformidad con los parámetros establecidos en los Libros Segundo (Discapacidades) y Tercero (Minusvalías) del presente Manual. 11.3 EJEMPLOS No obstante los valores mencionados, a continuación se describen a modo de ejemplo, ciertos daños neurológicos que producen una deficiencia superior a 33%. 11.3.1 Epilepsia generalizada, tipo Gran Mal. Debe documentarse con E.E.G., neuroimágenes y una descripción detallada de un ataque típico que incluya todos los fenómenos asociados que se presenten, debe tener una frecuencia mayor de una vez por mes con una pobre respuesta después de un tratamiento bien llevado mínimo durante tres meses con: i. Episodios de pérdida de conocimiento idiopática y sintomática, y ataques convulsivos; o ii. Episodios nocturnos que dejan secuelas que interfieren, en forma significativa, con la actividad diurna; o iii. Daño orgánico cerebral significativo como consecuencia enfermedad. NOTA: Las convulsiones no controladas con tratamiento anticonvulsivante con niveles terapéuticos adecuados, se denomina epilepsia refractaria. 11.3.2 Epilepsias parciales focales Estas pueden ser:

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i. Simples (sin pérdida de conciencia), denominadas también Ausencias, y tienen variantes clínicas tales como la atónica, mioclónica, akinética e incluso pueden generalizarse. ii. Complejas (con pérdida del conocimiento) y de acuerdo con el sitio del cerebro donde se origine, pueden ser frontales, temporales (más y frecuentes y refractarias a tratamiento), parietales u occipitales. Deben documentarse con E.E.G. y una descripción detallada del patrón de un ataque típico, incluyendo todos los fenómenos asociados antes, durante y después de la crisis. El EEG puede ser normal en los períodos intercríticos, por lo que es recomendable practicar estudios complementarios como las neuroimágenes y video-EEG. 11.3.3 Accidente Vascular del Sistema Nervioso Central Con una de las siguientes características, pasado tres mes de ocurrido el A.C.V. i. Afasia motora o sensorial que da por resultado habla o comunicación ineficaz; ii. O, disturbio persistente y significativo de la función motora de dos extremidades, dando por resultado una alteración de los movimientos o la marcha y postura del individuo. 11.3.4 Tumores Cerebrales

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i. Gliomas malignos, Astrocitomas grado III-IV, glioblastoma multiforme, Meduloblastoma, ependimoblastoma y sarcoma primario; ii. O, Astrocitomas grado I-II, meningioma, tumores de hipófisis, oligodendrogliomas, ependimoma y tumores benignos. Estos deben ser evaluados por los daños secundarios que producen como: epilepsia, daño orgánico cerebral o déficit neurológico. 11.3.5 Desórdenes del movimiento y de la postura. Dentro de este grupo de patologías se incluyen algunos trastornos que implican desorden de la postura y movimiento, como el Síndrome de Parkinson, ataxias, diskinesias, temblores, rigidez y distonías. En el caso del Parkinson, la rigidez significativa, bradikinesia o el temblor en dos extremidades solas o en combinación, dan por resultado una alteración continua de los movimientos, de la marcha o la postura del individuo. Se debe probar fehacientemente que el paciente se encuentra en tratamiento bien llevado con dosis suficientes y un tiempo de terapia no menor a los seis (6) meses, para proceder a calificarlo. 11.3.6 Parálisis Cerebral.: i. Si el paciente tiene C.I. de 69 o menos; ii. O, patrones de conducta anómalos, tales como destructividad o irritabilidad emocional; iii. O, inferencia importante en la comunicación debido a un defecto del habla, audición o visión; iv. O, desorganización de la función motora, según se describe en el ejemplo C.2 anterior. 11.3.7 Traumatismo Cráneo-Encefálico (TCE).

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La deficiencia ocasionada por el TCE debe evaluarse según la deficiencia de las funciones cerebrales comprometidas y la deficiencia orgánica-cerebral según las normas dadas en el capítulo de trastornos mentales, para lo cual se adicionan de acuerdo con la fórmula de valores combinados. 11.4 MEDULA ESPINAL Las deficiencias mas comunes debido a una deficiencia de la médula espinal son las siguientes : 11.4.1 Alteraciones sensoriales; que incluyen: Pérdida de la sensibilidad al tacto, el dolor, la temperatura, las vibraciones y del sentido de posición y, La existencia de parestesias. 11.4.2. Desórdenes Neurovegetativos En el curso de las patologías de la médula espinal, pueden aparecer trastornos neurovegetativos autonómicos, como sudoración, fenómenos circulatorios y desórdenes en la regulación de la temperatura corporal, así como, lesiones tróficas, cálculos en las vías urinarias, osteoporosis, alteraciones nutricionales y estados psicológicos reactivos. El grado de deficiencia por estos conceptos se obtiene de las tablas que se señalan mas adelante. 11.4.3 Posición y Porte La capacidad para estar de pie y caminar se debe considerar para evaluar los desórdenes que afectan al individuo. El grado de deficiencia por estos conceptos se obtiene de las tablas que se señalan mas adelante. 11.4.4 Uso de las Extremidades Superiores Como las tareas básicas de la vida diaria dependen mas de la extremidad superior dominante, la pérdida o disfunción de esta extremidad ocasiona una deficiencia mayor. La evaluación deberá considerar que el paciente puede llegar a ser tan hábil con la extremidad que le queda como lo era con la extremidad dominante perdida.

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La deficiencia por alteración del movimiento de las extremidades superiores o inferiores, se encuentra referido en la tabla No.11.1. 11.4.5 Respiración; Ver tabla No.11.1 11.4.6 Funcionamiento de la Vejiga; Ver tabla No.1.11 <sic> 11.4.7 Funcionamiento Ano-rectal; Ver tabla No.11.1 11.4.8 Funcionamiento Sexual; Ver tabla No.11.1 TABLA No 11.1.

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Valores de deficiencia de la Médula Espinal Deficiencia global de la persona (%) Postura y porte: Puede sostenerse de pie pero camina con dificultad 5.0 - 9.9 Puede sostenerse de pie y camina solo en llano 10.0 - 19.9 Puede sostenerse de pie pero no puede caminar 20.0 - 30.0 No puede sostenerse de pie ni caminar >30.0 Uso de las extremidades superiores: Deficiencias (%) Extremidad Extremidad (ambas) dominante no dominante Alguna dificultad en la destreza de los dedos. 0-4.9 0-2.4 2.5-9.9 No tiene destreza en los dedos. 5.0-14.9 2.5-9.9 10.0-19.9 Tiene dificultad para cuidar de si mismo 15.0-19.9 10.0-14.9 25.0-35.0 No puede cuidar de si mismo 20.0-30.0 15.0-20.0 > 35 Respiración: Dificultad con el esfuerzo 5.0 - 9.9 Tiene que limitar la deambulación 10.0 - 24.9 Tiene que estar en cama 25.0 - 49.9 No tiene respiración espontánea 50.0 Función de la Vejiga: No puede contenerse cuando tiene urgencia 0 - 4.9 Buenos reflejos sin control voluntario 5.0 - 9.9 Reflejos pobres sin control voluntario 10.0 - 19.9 Sin reflejos y sin control voluntario 20.0 - 30.0 Función ano-rectal: Control voluntario limitado 0 - 4.9 Regulación de reflejos, sin control voluntario 5.0 - 9.9 Sin regulación de reflejos ni control voluntario 10.0 - 15.0 Función Sexual: Dificultades leves 0 función refleja pero sin percibirse 0 - 2.4 Incapacit

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ado para la función sexual 2.5 - 5.0 Los valores correspondientes a la función sexual son los mismos que figuran en el capítulo referente al sistema endocrino. 11.5 EJEMPLOS A continuación se consignan a modo de ejemplo, algunas patologías de la médula espinal que por la severidad o complejidad de las lesiones se traducen en una deficiencia superior a 33%. 11.5.1 Lesiones de la Médula Espinal o de la Raíz de un Nervio Debido a cualquier causa, con alteración de las función motora según se señala en 11.2.2, ejemplo C.2. 11.5.2 Esclerosis Múltiple. Con: i. Desorganización motora según se señala en 11.3; ii. O, daño visual o mental, según el criterio aplicado en los capítulos correspondientes a órganos de la visión o de alteraciones psiquiátricas. 11.5.3 Esclerosis Lateral Amiotrófica. Con: i. Indicios de compromiso bulbar importante; ii. O, alteración de la función motora según lo señalado en el punto 11.3. 11.5.4 Poliomielitis Anterior. Con : i. Dificultad persistente al deglutir o respirar; ii. O, habla ininteligible; iii. O, alteración de la función motora según se señala en el punto 11.3. 11.5.5 Miastenia Gravis. Con: i. Dificultad importante del habla, la deglución y la respiración aunque se encuentra bajo terapia prescrita. ii. Debilidad importante de los músculos de las extremidades a pesar de encontrarse bajo terapia adecuada controlada y bien llevada. 11.5.6 Distrofia Muscular. Con: Alteración de la función motora según se señala en el punto 11.3. 11.5.7 Tabes Dorsal. Con:

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i. Crisis tabética que se presenta mas de una vez por mes; ii. O, marcha atáxica o vacilante que causa restricción importante del movimiento, verificado mediante signos persistentes de alteración de los cordones posteriores de la médula espinal. 11.5.8 Degeneración Combinada Subaguda de la Médula Espinal. Un ejemplo típico es la anemia perniciosa con alteraciones de la función motora según se señala en el punto 11.3 sin mejoría significativa con el tratamiento específico. 11.5.8 Enfermedades Degenerativas Como la Corea de Huntington, Ataxia de Friedreich y la degeneración cerebelo- espinal con: i. Alteración de la función motora, según se señala en el punto 11.3. ii. Síndrome cerebral crónico evaluado según las normas establecidas en el capítulo de afecciones mentales. 11.5.9 Siringomelia. Con: i. Indicios de alteraciones bulbares significativas; ii. O, alteración de la función motora según lo establecido en el punto 11.3. 11.6 NERVIOS CRANEALES En la tabla No.11.2 figuran los valores de deficiencia según el grado de compromiso de los diferentes nervios craneales. Si bien los Nervios Opticos (I) olfatorio (II) y Motores Oculares (III-IV-VI) se mencionan en el capítulo correspondiente a Organos de los Sentidos, al igual que el VIII o auditivo, para una mayor claridad del texto, se repiten los valores de deficiencia en este capítulo lo que permite una mayor facilidad en el estudios de las diferentes patologías. TABLA No 11.2. VALORES DE DEFICIENCIA POR ALTERACIONES DE LOS NERVIOS CRANEANOS Deficiencia global (%) I. Olfatorio Pérdida completa unilateral 0 Perdida completa bilateral 3.0 II. Optico Pérdida completa unilateral 12.0 Pérdida completa bilateral 45.0 III-IV-VI- Motor Ocular común.

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Tipo: Decreto

Estado: Derogado

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Fuente auxiliar: No

Fundamento: Nivel derivado del tipo de norma (piramide-normativa.md).

Fuente de la vigencia: Vigencia NO verificada: la norma no figura en el Normograma del Ministerio de Salud (2012–2026). Consultado el 2026-10-22. Texto extraído del PDF oficial por pdftotext; revisar contra el original antes de citar.

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