T-770-13
REPÚBLICA DE COLOMBIA
Sentencia T-770/13
PRINCIPIO DE SOLIDARIDAD Y DEBER DE SOLIDARIDAD-Concepto
La Constitución Política de 1991 consagró la seguridad social en su artículo 48 desde
una doble connotación: como un servicio público que se presta bajo la
dirección, coordinación y control del Estado, el cual debe responder a los
principios de eficiencia, universalidad y solidaridad; y como un derecho
fundamental irrenunciable en cabeza de todos los ciudadanos. La
Sala Plena de esta Corte, a su vez, ha definido la seguridad social “como el
conjunto de medidas institucionales tendientes a brindar progresivamente a los
individuos y sus familias, las garantías necesarias frente a los distintos
riesgos sociales que puedan afectar su capacidad y oportunidad, en orden a
generar los recursos suficientes para una subsistencia acorde con la dignidad
del ser humano”. Llegar a esta definición del modelo de aseguramiento implicó
un extenso desarrollo histórico y conceptual, tanto a nivel internacional como
local. Tener conciencia de este trasfondo resulta fundamental para comprender
las opciones normativas adoptadas por el legislador en un momento dado, así
como para interpretar adecuadamente una disposición legal dentro del marco
social y político que le antecedió y condicionó.
SEGURIDAD SOCIAL-Principales mecanismos de aseguramiento social
SEGURIDAD SOCIAL-Evolución histórica y conceptual
ORIGEN DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN EL MUNDO-Antecedentes en Europa
y Estados Unidos
ETAPAS DE LA EVOLUCION DE LA
SEGURIDAD SOCIAL-Asistencia, previsión, los seguros sociales propiamente dichos
CONSAGRACION DE LA
SEGURIDAD SOCIAL EN LOS INTRUMENTOS JURIDICOS INTERNACIONALES
SEGURIDAD
SOCIAL EN COLOMBIA-Desarrollo normativo
La entrada en funcionamiento
del seguro social se efectuó de manera paulatina y progresiva, tardándose un
tiempo importante después de la expedición de la ley que establecía su
creación. Así, y condicionado por el número de años laborados por un trabajador
a una misma empresa, el régimen de transición contemplaba que la pensión de
vejez podía quedar a cargo exclusivo del empleador siguiendo las disposiciones
del Código Sustantivo del Trabajo, o ser compartida con el Instituto de Seguros
Sociales. En los años posteriores el sistema nacional del seguro social obligatorio,
al tiempo que aumentaba su cobertura en diferentes zonas del país, también
enfrentó profundas crisis financieras que comprometieron su eficacia. También
se promovieron normas que intentaban disminuir los exigentes requisitos para
acceder a la pensión de vejez. Prueba de ello es la
Ley 71 de 1988, que buscó fortalecer la situación de los pensionados, para
quienes dispuso reglas más benéficas como la prohibición de mesadas inferiores
al salario mínimo legal mensual (art. 2º). Además, creó la “pensión de
jubilación por aportes”, que permitía por primera vez en el país la unificación
de los tiempos pensionales en los sectores público y privado. Pero fue solo
bajo el nuevo marco constitucional dispuesto en la
Carta Política de 1991 que se configuró una reforma estructural del sistema
pensional colombiano. Su preámbulo consagra el trabajo como uno de los
objetivos primordiales del pueblo colombiano y al definir la estructura
fundacional del Estado Social de Derecho en su artículo 1º presenta al trabajo
y a la solidaridad como dos pilares del sistema jurídico, político y social
nacional:
SEGURIDAD
SOCIAL-Posición de la Corte Suprema de Justicia en relación con las
obligaciones pensionales del empleador con anterioridad a la entrada en
funcionamiento del Instituto de Seguros Sociales
(i) La
configuración del sistema de seguro obligatorio en el año de 1946 marcó un hito
en la historia colombiana al promover un régimen de bienestar integral y
universal para la clase trabajadora. (ii) Una característica definitoria del
sistema nacional de seguridad social fue su implementación escalonada. Aspecto
que fue consagrado de forma reiterada en la legislación e identificado por la
Corte Suprema como un atributo constitutivo del I.S.S. (iii) En el caso
específico de la pensión de vejez, la Corte identificó tres escenarios posibles
para el trabajador al momento de entrada en funcionamiento del Instituto de
Seguros Sociales. Dependiendo del (a) número de años que había servido un
empleado para una misma empresa y del (b) capital total de la compañía, la
pensión a causarse podría corresponder exclusivamente al empleador, al
Instituto o ser compartida por ambos. (iv) No obstante lo anterior, también se
desarrolló una línea jurisprudencial para aquellos casos “especialísimos” en
los que de seguirse estrictamente el esquema de transición los trabajadores
quedaban desprovistos de una pensión de vejez. Con el fin de evitar un
resultado injusto y desproporcionado en detrimento del trabajador, originado
por una situación ajena al mismo, la Corte estableció que los empleadores sí
estaban obligados a realizar las previsiones actuariales, con independencia de
que el Instituto de Seguros Sociales hubiera entrado en funcionamiento en una
determinada región. (v) Posteriormente se profirió una sentencia que negó
cualquier tipo de previsión u obligación de cotización en cabeza del empleador
en los lugares donde el I.S.S. no tuviera cobertura para el momento en que se
produjo la relación laboral.
SEGURIDAD
SOCIAL-Evolución jurisprudencial de la
Corte Constitucional en relación con las obligaciones pensionales del
empleador con anterioridad a la entrada en funcionamiento del Instituto de
Seguros Sociales
La Corte Constitucional ha presentado, a través de sus salas de
revisión, distintas aproximaciones a la obligatoriedad de los aportes en
pensión por parte de los empleadores particulares para los trabajadores que se
desempeñaron con anterioridad a la entrada en funcionamiento del I.S.S.. Pese a
esto, la Sala Quinta de Revisión considera que es posible encontrar un sustrato
común a estas posturas con el objetivo de resolver armónicamente casos como el
presente.
DEBER LEGAL DE APROVISIONAMIENTO-Los empleadores particulares,
cualquiera sea su capital, deben responder por las cotizaciones a pensiones de
sus trabajadores, causadas por los servicios prestados desde 1946,
independientemente de la entrada en funcionamiento del ISS
Aunque no era responsabilidad de la empresa realizar al I.S.S. los
aportes a pensión antes de 1967, por cuanto no habiendo entrado en
funcionamiento el Instituto nadie está obligado a lo imposible, sí constituía
un deber jurídico de cada empleador realizar los aprovisionamientos necesarios
para hacer las transferencias al I.S.S. una vez la entidad hiciera el llamado a
afiliación (Ley 90 de 1946, art. 72 y 76). Como se dijo anteriormente, la
entrada en operación del Instituto era un hecho futuro pero cierto, por lo que
era responsabilidad de cada empresario actuar con la diligencia propia del
“buen padre de familia” en el cuidado de sus negocios, según la máxima
prescrita en el Código Civil desde el año de 1887. En esta misma dirección, la
Sala Plena de la Corte Constitucional, en reciente providencia (C-258 de
2013), sostuvo, al explicar el desarrollo histórico de la seguridad social en
nuestro país, que la Ley 90 de 1946 “creó la obligación en cabeza de las
empresas de realizar la provisión correspondiente de la pensión de cada
trabajador para que ésta fuera entregada al Instituto de Seguros Sociales
cuando se asumiera por parte de éste su pago”. Esta obligación de previsión se
corresponde además con una fase histórica del desarrollo de la seguridad
social. Como se anotó en el capítulo tercero de esta providencia, antes de la
implementación de los seguros públicos obligatorios, operó un sistema basado en
la previsión, fuese esta individual o grupal; ello requería tanto una operación
intelectiva, pre-ver, es decir anticipar la posibilidad de que acaezcan
contingencias, como pro-veer, que implica disponer los medios suficientes para
superar las consecuencias de esos hechos futuros. Esto permite comprender el
mandato de aprovisionamiento ideado por el legislador de 1946, como una forma
de transición hacia el establecimiento del sistema de seguridad social oficial
y universal. Es preciso anotar también que fue voluntad expresa del legislador
disponer este régimen de transición, condicionado por el pago de un aporte
previo del empleador, por cuanto la ausencia del mismo daría origen a una
tremenda injusticia, ocasionada por el servicio prestado por un trabajador pero
no reconocido en aportes. Esto se refleja en la discusión parlamentaria que se
produjo en relación con el proyecto que posteriormente desembocó en la
Ley 90 de 1946.
PENSION DE
VEJEZ-Jurisprudencia sobre obligación del empleador de realizar aprovisionamiento
de dinero para el pago de aportes de sus trabajadores al ISS cuando esta
entidad asumiera riesgos de invalidez, vejez y muerte
La Sala Quinta de Revisión concluye que la fórmula que mejor
armoniza y salvaguarda los derechos de la clase trabajadora ante la entrada en
funcionamiento progresiva y difusa del Instituto de Seguros Sociales, es la
responsabilidad de los empleadores de sufragar el título o bono pensional por
el número de semanas efectivamente laboradas para una misma empresa, atendiendo
el deber de aprovisionamiento dispuesto legalmente. Las conclusiones jurídicas
producto de este fallo pueden, entonces, resumirse así: 1) Si bien el Instituto
de Seguros Sociales solo comenzó a funcionar en relación con el riesgo de vejez
a partir del año de 1967, la Ley 90 de 1946 estableció expresamente que los
empleadores particulares estaban en la obligación de realizar el
aprovisionamiento necesario de modo que pudiesen girar los respectivos aportes
una vez el Instituto hiciera el llamado a afiliación. 2) En la medida que el
Gobierno Nacional omitió (al proferir el Reglamento General del Seguro Social,
Decreto 3041 de 1966) contemplar la situación de los trabajadores (a) que no
habían completado diez años de servicios continuos o discontinuos para un mismo
empleador y de (b) aquellos que llevaban cualquier tiempo pero laboraban para
empresas cuyo capital no alcanzaba $800.000, se hace necesario acudir al
estatuto orgánico y original del Instituto del Seguro Social (Ley 90 de 1946) y
a partir de allí desarrollar jurisprudencialmente el régimen que cobija a este
grupo de trabajadores. 3) La Ley 90 de 1946 consagró, a manera de régimen de
transición (art. 72 y 76), la obligación de los empleadores particulares de
realizar el aprovisionamiento necesario para que, una vez el Instituto de
Seguros Sociales comenzara a realizar el llamado a afiliación, cada empresa
pudiese responder con las cuotas proporcionales correspondientes el tiempo de
servicio laborado y no cotizado ante el I.S.S. 4) Se trata de una solución que
además se compagina con el espíritu del Estado social de derecho, y sus pilares
que pregonan el respeto por la dignidad, el trabajo y la solidaridad de las
personas.
ACCION DE
TUTELA PARA RECLAMAR PRESTACIONES ECONOMICAS PENSIONALES-Reglas
jurisprudenciales para la procedencia
PENSION DE VEJEZ-Obligación del empleador de realizar
aprovisionamiento hacia futuro sobre cálculo actuarial por tiempo de servicios
PENSION DE
VEJEZ Y MINIMO VITAL-Orden a Bavaria traslade el valor de la liquidación de
las sumas actualizadas a Colpensiones para reconocimiento y pago de pensión de
vejez, conforme al deber legal de aprovisionamiento
Referencia: Acción de tutela interpuesta por Humberto Agamez Caly contra
Cajanal EICE en liquidación y Bavaria S.A. (T-3.770.015).
Magistrado Ponente:
JORGE IVÁN PALACIO PALACIO
Bogotá, D.C., siete (7) de noviembre de dos mil trece (2013)
La Sala Quinta de Revisión de la
Corte Constitucional, integrada por los Magistrados Jorge Iván Palacio
Palacio, Nilson Pinilla Pinilla y Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, en ejercicio
de sus competencias constitucionales y legales, profiere la siguiente:
SENTENCIA
Dentro del proceso de revisión de los fallos de tutela emitidos por el
Juzgado Quinto Penal Municipal de Villavicencio y el Juzgado Primero Penal del
Circuito de Villavicencio, en primera y segunda instancia, en el expediente de
tutela T-3.770.015.
I. ANTECEDENTES.
El señor
Humberto Agamez Caly interpuso acción de tutela contra Bavaria S.A. al
considerar vulnerados sus derechos fundamentales a la vida digna, la igualdad,
la seguridad social y el mínimo vital, ante la negativa de la entidad a realizar
las cotizaciones por concepto de seguridad social, producto de la vinculación
laboral sostenida entre 1962 y 1963. Fundamenta su solicitud en los siguientes:
1. Hechos.
1. Humberto Agamez
Caly, nacido el 24 de noviembre de 1929 (a la fecha tiene 84 años de edad)[1], manifestó en
su escrito de tutela lo siguiente: “me encuentro en precaria situación
económica y aún debo buscar diariamente mi sustento y el de mi anciana esposa
por cuanto carezco de una pensión que justamente debía recibir desde hace casi
20 años, así como de cualquier otro medio de subsistencia”[2].
2. Relata que del
25 de febrero de 1962 al 22 de julio del año 1963 estuvo vinculado a Bavaria
S.A. por medio de un contrato de trabajo, laborando en total un año, cuatro meses
y 25 días. No obstante, asegura que el empleador nunca realizó las cotizaciones
que ordena la ley para que pudiera acceder a su pensión por vejez, amparándose
en que para la época no se había iniciado la obligación de aportes a los
riesgos de invalidez, vejez y muerte.
3. Aduce que en
diversas oportunidades ha solicitado a la compañía accionada realizar el
respectivo pago o traslado del bono pensional para poder así acceder a su
pensión de vejez.
4. Considera que la
negativa de Bavaria S.A. le acarrea un perjuicio irremediable toda vez que no
le permite cumplir con el tiempo requerido por ley para acceder a la pensión.
Asegura que Cajanal le informó que a la fecha cuenta con 934 semanas cotizadas,
esto es, le hace falta menos de 70 semanas, por lo cual se le negó el
reconocimiento pensional mediante Resolución 11478 de 2003.
5. Sostiene que con
ello su derecho a la vida digna se ha visto gravemente comprometido, al verse
obligado a su avanzada edad y con las dificultades propias de la misma, “a
tratar de trabajar recurriendo a la solidaridad de mis congéneres que raya con
la lástima para sobrevivir, pues como podrá imaginarse el señor juez, qué tanto
puede trabajar un anciano de mi edad, empero, para no verme obligado a pedir
descaradamente me alquilo para trabajar aunque entiendo que no lo hago bien”[3].
6. Indica que lo
que solicita no es un gran capital, ya que su salario era apenas superior al
mínimo, sino tan solo lo necesario para lograr una subsistencia digna junto con
su esposa.
7. Con fundamento
en lo anterior y apoyándose en la sentencia T-784 de 2010, proferida por esta corporación,
el señor Agamez interpuso acción de tutela el 20 de septiembre de 2012 en
contra de Cajanal EICE en liquidación y Bavaria S.A. Solicitó que se ordenara a
Cajanal liquidar las sumas actualizadas de acuerdo con el salario que el
suscrito devengaba en el periodo reconocido por Bavaria S.A. y con base en ello
el empleador transfiriera dicho valor, con el objetivo que le fuese reconocida
la pensión de vejez junto con el correspondiente retroactivo.
2. Trámite procesal.
Mediante auto
del 20 de septiembre de 2012, el Juzgado 5º Penal Municipal de Villavicencio
admitió la acción de tutela y corrió traslado a las entidades accionadas para
que se pronunciaran acerca de los hechos materia de la demanda.
3. Contestación de las entidades demandadas.
3.1.
Unidad Administrativa especial de Gestión Pensional y Contribuciones
Parafiscales de la Protección Social (en adelante UGPP).
La
Unidad Administrativa Especial de Gestión Pensional y Contribuciones
Parafiscales de la Protección Social (en adelante UGPP) se opuso a las
pretensiones del señor Agamez. En primer lugar, excepcionó la falta de
legitimación por pasiva esgrimiendo que como a la fecha no se había producido
la entrega formal de todas las obligaciones por parte de Cajanal EICE en
liquidación, dicha entidad continuaba a cargo de las actividades relacionadas
con la determinación de las obligaciones pensionales. En segundo lugar, destacó
que la acción de tutela no es el recurso judicial adecuado para reclamar el
reconocimiento y pago de prestaciones de carácter laboral.
3.2.
Bavaria S.A.
Bavaria
S.A., por su parte, aceptó que el demandante laboró para dicha entidad entre el
25 de febrero de 1962 y el 22 de julio de 1963. No obstante, a renglón seguido
sostiene que no estaba en la obligación de realizar los aportes requeridos.
Explica que “al haber ingresado el demandante a mi procurada el 16 de mayo
de 1956, fecha en la cual el I.S.S. no había comenzado a asumir el riesgo de
vejez y en tanto que el actor prestó sus servicios menos de diez años a mi
procurada es el I.S.S. o Cajanal, quien debe asumir la pensión de vejez de la
demandante de manera exclusiva, total, completa y absoluta”[4].
Puso de
presente también que para los efectos que persigue el demandante, existen
ágiles y rápidos procedimientos ante el juez laboral, gracias a la
implementación del sistema oral. En ese mismo sentido aseveró que no hay
pruebas de la afectación al mínimo vital.
3.3.
Cajanal EICE en liquidación.
Esta entidad
señaló que la acción de tutela no es el mecanismo apropiado para impugnar la
legalidad de los actos administrativos UGM 9300 del 21 de septiembre de 2011 y
UGM 040487 de fecha 28 de marzo de 2012, por los cuales se negó el
reconocimiento de la pensión de jubilación por aportes. Asegura además que no
está legitimada por pasiva ya que el reconocimiento de la pensión se generó con
posterioridad al 8 de noviembre de 2011, siendo así responsabilidad exclusiva
de la UGPP.
II. DECISIONES JUDICIALES OBJETO DE REVISIÓN.
El Juzgado
5º Penal Municipal de Villavicencio, en sentencia del 8 de octubre de 2012,
negó el amparo solicitado. En su criterio, el señor Agamez aún cuenta con una
herramienta jurídica idónea, la jurisdicción laboral, a la cual no ha
recurrido. Tampoco advirtió un perjuicio irremediable “toda vez que como el
mismo [accionante] lo indica, se encuentra en diligencias para
lograr su pensión desde el año 2003, aproximadamente”[5].
En sede de
alzada, el Juzgado 1º Penal del Circuito de Villavicencio confirmó mediante
providencia del 4 de diciembre de 2012 la decisión del a-quo. Manifestó
que es claro que el actor cuenta con mecanismos ordinarios para la protección
de su derecho dentro de la jurisdicción ordinaria laboral, “máxime cuando de
acuerdo con su dicho, el inicio de la relación laboral se acordó de manera
verbal (…) se requiere imprescindiblemente declaración de la existencia de un
contrato de trabajo, decisión que corresponde incólume al juez laboral”[6].
III. PRUEBAS.
Como pruebas
documentales, el accionante adjuntó con su escrito de tutela los siguientes
anexos:
i- Copia de la
cédula de ciudadanía (fl. 51).
ii- Copia de
la certificación laboral expedida por Bavaria S.A. en 2008, en la que informa
que el accionante laboró en la Oficina de Caucasia desde el 25 de febrero de
1962 hasta el 22 de julio de 1963, pero que no se ejecutaron los pagos al
sistema de pensiones, por cuanto “no se había iniciado la cotización de los
riesgos de invalidez, vejez y muerte, los cuales se iniciaron en la ciudad de
Bogotá a partir del 01 de enero de 1967 y posteriormente en las demás ciudades
del país” (fl. 7).
iii- Copia de
los oficios expedidos por Bavaria S.A. el 19 de diciembre de 2008 y 23 de julio
de 2009 en los que reitera que para el momento de la vinculación laboral del
accionante, la empresa no estaba en la obligación de realizar aportes a pensión
(fl. 8).
iv- Copia de la
Resolución No. 11478 del 20 de junio de 2003, proferida por Cajanal, en la
cual niega la pensión al accionante (fls. 14-17).
v- Copia de la
Resolución No. 18565 del 1º de septiembre de 2003, en la que Cajanal resuelve
un recurso de reposición y confirma la decisión de negar la pensión de vejez.
Señala que por tratarse de tiempos públicos y privados corresponde aplicar el
Decreto 2709 de 1994 y no el Decreto 758 de 1990 invocado por el actor (fls. 10-13).
La resolución presenta la siguiente tabla que resume la historia laboral del
accionante:
Entidad
Desde
Hasta
Días
Min. Defensa Nacional
1 dic 1956
1º oct 1958
661
I.S.S.
1 julio 1975
1º ago 1976
398
I.S.S.
9 feb 1977
18 jul 1977
160
Inurbe
18 jun 1977
30 mar 1992
5323
6542 (934 semanas)
vi- Copia de
la certificación laboral expedida por el Inurbe que prueba los periodos de
cotización realizados (fls. 18-29).
IV. ACTUACIONES ADELANTADAS EN SEDE DE REVISIÓN.
1. Mediante
auto del 8 de mayo de 2013, el Magistrado sustanciador ordenó vincular a
Halliburton Latín America S.A. (entidad que fue mencionada por Cajanal en su
contestación y también por el fallo de tutela de segunda instancia), al
Instituto de Seguros Sociales y a Colpensiones, para que se pronunciaran sobre
los hechos de la demanda. De igual manera, se solicitó a Cajanal allegar las
resoluciones que tuviera en su poder sobre el reclamo pensional del señor Agamez
Caly. Por último, se pidió al accionante que informara si había presentado
demandas adicionales para lograr el reconocimiento de la pensión.
2. El
apoderado de Halliburton Latín América S.A. solicita acumular al expediente en
estudio, la acción de amparo promovida por el señor Humberto Agamez Caly contra
esa compañía, con número de radicación 2012-00120. Ante hechos similares al
presente, el accionante exigió que le realizaran las cotizaciones por el tiempo
de trabajo comprendido de 1964 a 1975, en el cual asegura haber laborado para
la esa empresa.
El apoderado de Halliburton anexó copia de los fallos surtidos en ese
proceso. En primera instancia se lee que el Juzgado Primero Penal Municipal
para Adolescentes de Villavicencio declaró improcedente la acción de amparo por
incumplir el principio de inmediatez “al haber hecho uso de este mecanismo
constitucional nueve años después de la notificación de la negación de la
solicitud de pensión”[7].
En segunda instancia, el Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes
de Villavicencio revocó el fallo del a-quo. En su parecer, la situación
de vulnerabilidad era actual, inminente y continua. Por ello, luego de
verificar el vínculo laboral[8],
ordenó:
“Tercero. En efecto ordenar a Cajanal EICE hoy Unidad Administrativa
Especial de Gestión Pensional y Contribuciones Parafiscales de la
Protección Social UGPP para que en el término de cuarenta y ocho (48) horas
contadas a partir de la notificación de la presente providencia, liquide y
pague las sumas actualizadas de pensión a favor del accionante a que tiene
derecho. Igual, si es del caso repita contra la empresa Geopshysical Service
Incorporated hoy Halliburton Latín América S.A. en el monto del bono pensional
liquidado
Cuarto. Ordenar a Geopshysical Service Incorporated hoy Halliburton
Latín América S.A., si aún no lo ha hecho, transferir a Cajanal EICE hoy Unidad
Administrativa Especial de Gestión Pensional y Contribuciones Parafiscales de la
Protección Social UGPP el valor cotizado y en concepto de Bono Pensional,
correspondiente al tiempo en que el accionante estuvo vinculado con esa
Empresa, según certificación laboral aportada y en la cuantía liquidada por la
segunda”[9].
El escrito radicado ante esta Sala de Revisión también esgrime que el
señor Agamez Caly nunca fue trabajador de Halliburton Latín América S.A., sino
de Geophysical Service INC, entidades entre las cuales no hay identidad ni
fusión alguna. Por lo anterior, presentó incidente de nulidad ante el fallador
de segunda instancia, el cual fue negado mediante auto del 21 de enero de 2013[10].
3. Cajanal
EICE en liquidación manifiesta que en virtud de los Decretos 4107 y 4269 de
2011, la Unidad Administrativa Especial de Gestión Pensional y Contribuciones
Parafiscales de la Protección Social (UGPP) recibió las competencias que
ostentaba Cajanal, en cuanto a la capacidad de proferir actos que reconocieran
prestaciones y la administración de la nómina de pensionados, razón por la cual
el expediente del causante Humberto Agamez Caly fue entregado a la
UGPP mediante Acta No. 602 del pasado 27 de diciembre de 2012.
Anexa copia de los siguientes documentos: Resoluciones UGM 9300 del 21 de
septiembre de 2011 y UGM 040487 del 28 de marzo de 2012 proferidas por Cajanal;
y copia de las notificaciones de la
Resolución RDP 000871 y RDP 020455 de 2013 emitidas por la
UGPP.
4. La
UGPP solicita a la Corte aplicar por analogía la figura señalada en el
artículo 157 del Código de Procedimiento Civil y así acumular a este proceso el
expediente de tutela promovido contra Halliburton Latín América S.A.
(T-3.789.359).
La Unidad también allegó copia del expediente administrativo del señor
Agamez Caly consistente en 89 páginas. Dentro de dichos documento se destaca la
Resolución RDP 000871 del 11 de enero de 2013, por la cual se reconoce y
ordena el pago de una pensión vitalicia de jubilación a nombre Humberto Agamez
Caly. Dicho acto administrativo, luego de citar in extenso la sentencia
de tutela proferida por el Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes
de Villavicencio y sumando los tiempos de servicio ante Halliburton, concluye
que el interesado acredita un total 9.462 días laborados, correspondientes a
1.351 semanas[11].
Resuelve entonces lo siguiente:
“Artículo Primero: En cumplimiento al fallo de tutela proferido por el
Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes de Villavicencio-Meta el
día 15 de noviembre de 2012, se reconoce y ordena el pago de una pensión de
jubilación a favor del señor Agamez Caly Humberto, ya identificado, en cuantía
de $159.653, efectiva a partir del 1º de abril de 1992, con efectos fiscales a
partir del 17 de febrero de 2008 por prescripción trienal, de conformidad con
el fallo objeto de cumplimiento, condicionando el ingreso a nómina de
pensionados hasta tanto Geophysical Service Incorporated hoy Halliburton Latín
América S.A. cancele el correspondiente título pensional y el mismo ingrese al
tesoro público”[12].
También se observa que mediante Resolución RDP 020455 del 3 de mayo de
2013, se modificó el anterior acto administrativo por solicitud del interesado.
Dentro de sus consideraciones la entidad afirma que “cualquier
reconocimiento pensional requiere indispensablemente que exista aportes que
financien la pensión, acatando lo anterior y con el objeto de obedecer la
decisión judicial la entidad debió someter el presente caso a la figura del
bono pensional”[13].
En consecuencia, se eliminó el condicionamiento del ingreso a nómina de pensionados
al pago efectivo del bono pensional, que se había dispuesto inicialmente. De
este modo, el resuelve definitivo quedó así:
“Artículo Primero: En cumplimiento al fallo de tutela proferido por el
Juzgado Primero Penal del Circuito para Adolescentes de Villavicencio-Meta el
día 15 de noviembre de 2012, se reconoce y ordena el pago de una pensión de
jubilación a favor del señor Agamez Caly Humberto, ya identificado, en cuantía
de $159.653, efectiva a partir del 1º de abril de 1992, con efectos fiscales a
partir del 17 de febrero de 2008 por prescripción trienal, de conformidad con
el fallo objeto de cumplimiento.
(…)
“Artículo Octavo. Enviar copia de la
Resolución No. RDP 00871 de fecha 11 de enero de 2013 y del presente acto
administrativo a la Dirección de Pensiones de la
Unidad Administrativa de Gestión Pensional UGPP, con el propósito de efectuar
el respectivo cálculo actuarial que conlleve el recobro de los respectivos
aportes para pensión a nombre de Agamez Caly Humberto y que debió efectuar el
empleador identificado como Geophysical Service Incoporated hoy Halliburton
Latín América S.A., en consideración a lo ya expuesto”[14].
En memorial allegado el 31 de mayo de 2013, la
UGPP amplió su informe. Sostuvo con respecto a la afiliación en seguridad
social que por medio de la Ley 90 de 1946 se consagró el seguro obligatorio
para trabajadores asalariados del sector privado y organismos descentralizados,
nacionales, departamentales y municipales, así como la creación de un organismo
descentralizado, cuya función primordial era la dirección y vigilancia de la
prestación de la seguridad social a nivel nacional y regional. Pero el cambio
en el modelo de aseguramiento fue gradual, en tanto el “I.S.S. no cubrió
inmediatamente a la totalidad de los trabajadores, sino que originó un régimen
de transición en el cual algunas pensiones quedan a cargo de los empleadores,
otras del I.S.S. y otras compartidas entre el empleador y el I.S.S.”[15].
Aterrizando al caso concreto, anunció su inconformidad con la fórmula
fijada por el juez de instancia, dada la naturaleza funcional de la
UGPP. No obstante, relata que acató su decisión y por ello incluyó al
accionante dentro de la nómina de pensionados a partir del mes de junio de
2013:
“Lo anterior quiere decir que esta Unidad no
es administradora de fondo de pensiones, sino su función principalmente, es el
reconocimiento de prestaciones económicas, las cuales son canceladas por el
Fondo de Pensiones Públicas de Nivel Nacional, surgiendo con lo anterior la
imposibilidad jurídica de recibir el cálculo actuarial de la empresa
Geophysical Service Incorporated hoy Halliburton Latin America S.A. de acuerdo
con el fallo proferido por el Juzgado 01 Penal para Adolescentes del Circuito
de Medellín.
Sin embargo, se manifiesta a los Honorables
Magistrados que en cumplimiento del fallo de tutela proferido por el Juzgado 01
Penal Para Adolescentes del Circuito de Villavicencio esta Unidad profirió la
Resolución No. RDP 000871 del 11 de enero de 2013 y la
Resolución No. 20455 del 03 de mayo de 2013 las cuales se adjuntan al presente
escrito, reconociendo la pensión de Jubilación por aportes, las cuales se tiene
previsto incluir en nómina para el mes de junio de 2013”[16].
5. En providencia calendada el 7 de junio de 2013, la
Sala Quinta de Revisión ordenó la práctica de pruebas adicionales y suspendió
el término de decisión mientras se recolectaban y revisaban las mismas:
“PRIMERO.- REQUERIR al Instituto de Seguros
Sociales y Colpensiones para que, dentro de los tres (3) días siguientes a la
notificación de esta providencia se pronuncien acerca del amparo interpuesto
por el señor Humberto Agamez Caly (C.C. 957.997) en lo que sea de su
competencia y alleguen el material probatorio relevante que tengan en su poder
en relación con el caso objeto de estudio. Específicamente que respondan ¿en
qué fecha exacta surgió la obligación para Bavaria S.A. de inscribir ante el
Instituto de Seguros Sociales sus trabajadores con sede en Caucasia, Antioquia,
y si la empresa cumplió con dicho deber oportunamente?
SEGUNDO.- ORDENAR a Bavaria S.A.
responder, dentro de los tres (3) días siguientes a la notificación de esta
providencia, los siguientes interrogantes:
¿Cuál era el capital de Bavaria S.A. para el
año 1962 y 1963?
¿En qué fecha comenzó Bavaria S.A. a
realizar la inscripción de sus trabajadores con sede en Caucasia, Antioquia,
ante el Instituto de Seguros Sociales?
¿Realizó Bavaria S.A. algún tipo de
aprovisionamiento o de reservas presupuestales para cubrir los gastos de
seguridad social (pensión de vejez) de sus trabajadores con anterioridad al 1º
de enero de 1967?, en caso afirmativo ¿cuál fue el procedimiento y las
directrices para hacer dicho aprovisionamiento?
TERCERO.- ORDENAR a Humberto Agamez
Caly informar, dentro de los tres (3) días siguientes a la notificación de esta
providencia, si ya se hizo efectivo el pago de la pensión reconocida mediante
Resolución RDP 000871 del 11 de enero de 2013 y en qué medida la misma mejorado
su condición económica y la de su núcleo familiar”[17].
6. Al anterior requerimiento solo respondió en tiempo Bavaria S.A.,
quien manifestó en relación con los interrogantes formulados lo siguiente[18]:
(i) De acuerdo a la información extractada de los estados financieros, la
Empresa para los años 1962 y 1963 tenía el siguiente capital:
Periodo
Capital Autorizado
Capital suscrito
31.12.1962
$300.000.000,00
$275.000.000,00
31.12.1963
$500.000.000,00
$302.500.000,00
(ii) Bavaria S.A. efectuó la inscripción de sus trabajadores al Instituto
de los Seguros Sociales, una vez inició la obligación legal. En el municipio de
Caucasia (Antioquia) fue el 23 de noviembre de 1993, según Resolución No. 5575
de 1993.
(iii) Antes del 1º de enero de 1967 Bavaria S.A. no realizó ningún tipo
de aprovisionamiento para cubrir los gastos de pensión de vejez de sus
trabajadores, debido a que las normas de seguridad social vigentes para la
época no lo exigían.
De otra parte, precisó que el señor Humberto Agamez Caly laboró en
Distribuidora Águila S.A. del 25 de febrero de 1962 hasta el 22 de julio de
1963 y que esa Empresa es una sociedad totalmente diferente a Bavaria S.A..
V. CONSIDERACIONES DE LA
CORTE CONSTITUCIONAL
1. Competencia.
Esta Corte es competente para conocer del fallo materia de
revisión de conformidad con lo establecido en los artículos 86 inciso
tercero y 241 numeral noveno de la
Constitución, así como en los artículos 31
a 36 del Decreto Ley 2591 de 1991.
2.
Presentación del caso y planteamiento del problema jurídico.
A partir de
los antecedentes referidos, la Sala Quinta de Revisión observa que el aspecto
medular de la acción de amparo invocada por Humberto Agamez Caly radica en
establecer si Bavaria S.A. se encuentra legalmente obligada a sufragar el bono
pensional por concepto del año y cuatro meses que el accionante trabajó para la
entidad en 1962.
En su
defensa, Bavaria S.A., aunque reconoció que la relación laboral efectivamente
se produjo, esgrimió que la misma ocurrió en una fecha en la cual el I.S.S. no
había comenzado a asumir el riesgo de vejez y en tanto que el actor prestó sus
servicios por menos de diez años, era el Instituto de Seguros Sociales o
Cajanal, quien debía asumir la referida pensión de forma total.
Los jueces de
tutela declararon improcedente la acción, al considerar que el actor cuenta con
mecanismos ordinarios para la protección de su derecho dentro de la
jurisdicción laboral y que tampoco se advertía perjuicio irremediable alguno
que ameritara la intervención del juez constitucional.
En sede de revisión, esta corporación
desplegó un conjunto de actuaciones encaminadas a indagar sobre los hechos
narrados por el señor Agamez. Si bien no se obtuvo respuesta directa por parte
del accionante, la Sala constató que mediante otra acción de tutela, se ordenó
a Halliburton Latín América S.A. reconocerle el tiempo laborado y con ello se
completó el periodo faltante para hacerse a la pensión.
Mediante Resolución RDP 000871 del 11 de
enero de 2013, se reconoció y ordenó el pago de una pensión de jubilación a
favor del señor Agamez Caly, en cuantía de $159.653, efectiva a partir del 1º
de abril de 1992, con efectos fiscales a partir del 17 de febrero de 2008.
Asimismo, la UGPP informó a este Despacho que el accionante fue incluido dentro
de la nómina de pensionados a partir del mes de junio de 2013.
De la reseña
fáctica trascrita, así como de las pruebas recolectadas por esta corporación,
se advierte que la vulneración denunciada por el accionante denota una
dificultad de raigambre tanto legal como constitucional, relacionada con la
implementación gradual del Instituto de Seguros Sociales y la obligación de los
empleadores particulares de realizar los aportes para cubrir el riesgo de vejez
de sus trabajadores, en atención al derecho fundamental de la seguridad social.
Dicho esto, la Sala de Revisión formula los siguientes problemas jurídicos:
(i) ¿En qué
fecha surgió y cómo se desarrolló la obligación legal para los empleadores
particulares de realizar las cotizaciones al Instituto de Seguros Sociales por
concepto del riesgo de vejez?
(ii) ¿Cómo
ponderar las dificultades que produjo la implementación gradual del I.S.S. con
el derecho fundamental y universal de los trabajadores a acceder a una pensión
de vejez?
(iii) En el
caso específico de Humberto Agamez Caly, ¿Está Bavaria S.A. legalmente obligada
a sufragar el bono pensional por concepto del año y cuatro meses que el primero
trabajó para la entidad en 1962, teniendo en cuenta que el accionante recientemente
se hizo acreedor a una pensión vitalicia?
Para dar respuesta a lo anterior, la
Corte se pronunciará sobre los siguientes aspectos: (i) la evolución histórica y conceptual de la
seguridad social; (ii) el desarrollo normativo del sistema de pensiones en
Colombia; (iii) la postura de la
Corte Suprema de Justicia en relación con las obligaciones pensionales del
empleador con anterioridad a la entrada en funcionamiento del Instituto de
Seguros Sociales; (iv) la línea jurisprudencial decantada por la
Corte Constitucional sobre la materia. A partir de lo anterior, concluirá
sobre (v) la responsabilidad del empleador frente a los aportes en pensión de
sus trabajadores antes de la cobertura del I.S.S; y luego (vi) resolverá el
caso concreto.
3.
Evolución histórica y conceptual de la seguridad social.
La
Constitución Política de 1991 consagró la seguridad social en su artículo 48
desde una doble connotación: como un servicio público que se presta bajo la
dirección, coordinación y control del Estado, el cual debe responder a los
principios de eficiencia, universalidad y solidaridad; y como un derecho
fundamental irrenunciable en cabeza de todos los ciudadanos[19].
La
Sala Plena de esta Corte, a su vez, ha definido la seguridad social “como
el conjunto de medidas institucionales tendientes a brindar progresivamente a
los individuos y sus familias, las garantías necesarias frente a los distintos
riesgos sociales que puedan afectar su capacidad y oportunidad, en orden a
generar los recursos suficientes para una subsistencia acorde con la dignidad
del ser humano”[20].
Llegar a esta
definición del modelo de aseguramiento implicó un extenso desarrollo histórico
y conceptual, tanto a nivel internacional como local. Tener conciencia de este
trasfondo resulta fundamental para comprender las opciones normativas adoptadas
por el legislador en un momento dado, así como para interpretar adecuadamente
una disposición legal dentro del marco social y político que le antecedió y
condicionó.
El tratadista
español José Almansa Pastor describe así el largo camino recorrido, y que aún
recorre, el concepto de seguridad social hacia su consolidación: “La
seguridad social es un producto histórico que se está haciendo. Surgió deforme,
en plena anarquía normativa. Está siendo encauzada dentro de unos moldes
ordenativos racionales. Y camina hacia una plenitud vital”[21].
A
continuación, se hace una breve exposición de los principales mecanismos
creados para enfrentar las contingencias de la vida humana, así como los
modelos comparados más representativos. Por último, se reseñan los instrumentos
internacionales que recogieron el anhelo de forjar un sistema obligatorio,
solidario y universal de seguridad social.
3.1. Los
principales mecanismos de aseguramiento social[22].
3.1.1.
En todos los tiempos y lugares los seres humanos han estado y siguen sometidos
a determinadas incidencias que provocan necesidades. Pero los grupos de
personas también han hecho frente a tales contingencias mediante la búsqueda y
perfeccionamiento de instrumentos de protección. En esta encrucijada de riesgos
en que se halla inexorablemente la naturaleza humana, se sitúa la seguridad
social, cuya finalidad última consiste en la satisfacción de tales necesidades[23].
Dentro de la
compleja evolución de la seguridad social es posible identificar al menos tres
etapas o paradigmas de aseguramiento:
(a) La
asistencia:
La asistencia
es el instrumento protector para apaciguar la situación extrema de pobreza o
indigencia. Puede ser cubierta por: (i) la familia, en cuanto célula social
primaria, soportada en los vínculos filiales; (ii) organizaciones privadas,
cuyo sustento radica en la caridad, entendida como deber moral evangélico, y,
si se quiere, en la solidaridad cristiana de grupos sociales intermedios
quienes aportan fondos privados para la atención de los más necesitados; (iii)
la asistencia pública o beneficencia general, entendida como medio de política
social a disposición del Estado, el cual no se limita a tolerar la asistencia
privada, sino que instituye su propia campaña de auxilio.
Se trata de
un sistema que ha caído en desuso por cuanto los vínculos familiares o de
empatía que permiten la cohesión se hacen cada vez más difíciles en grandes
urbes, lo que ha disminuido a su vez la adscripción de donaciones para la
asistencia. Además, no representa un cambio sustancial en la medida que se dirige
principalmente a subvenir contra los estados de privación o necesidad en que la
indigencia consiste y no a remediar ex origine los motivos que la
provocan. Pero más importante aún, los necesitados tienden a rehusar cada vez
más la protección basada en la limosna caritativa en tanto responde “a una
concepción poco dignificante del hombre porque no contribuye a su superación
progresiva ni a la necesaria incorporación de las personas a las corrientes
activas de la cultura y del trabajo, y en cambio sí genera una sensación de
laxitud improductiva, que relaja las conductas y somete a los pueblos a una
condición mendicante”[24].
(b) La
previsión:
En su acepción
más general supone la acción de disponer lo conveniente para atender a
necesidades previsibles. Exige la concurrencia de dos operaciones, intelectiva
una, volitiva la otra:
“De un lado, requiere pre-ver, es decir,
anticipar la visión de hechos futuros o captar intelectivamente la posibilidad
de que acaezcan sucesos en el devenir del tiempo. Pero es más, no se trata de
cualquier tipo de acaecimientos, sino de aquellos que pueden producir
necesidades sociales en el individuo. La operación intelectiva no es difícil en
sí, porque la experiencia muestra los hechos que pueden acaecer y la
posibilidad existente de su advenimiento.
De otro lado, no basta la visión anticipada,
sino que ha de unírsele la actitud volitiva de disponer los medios o
instrumentos suficientes y adecuados para evitar o superar las consecuencias de
esos hechos futuros, es decir pro-veer”[25].
La previsión
puede realizarse a nivel individual mediante la simple renuncia voluntaria que
el individuo decide a su consumo actual con la finalidad de cubrir la
posibilidad de necesidades futuras; es lo que conocemos como ahorro. Paul
Durand destaca que moralmente constituye un mecanismo de gran valor, por cuanto
que es el propio individuo, sin depender de nadie, el que se libera por sí
mismo de la necesidad. Procedimentalmente tiene una gran ventaja por cuanto la
persona no tiene que aguardar la lentitud del procedimiento indemnizatorio ante
la ocurrencia del siniestro.
No obstante,
los niveles bajos de renta apenas permiten atender las necesidades vitales de
actualidad e impiden detraer parte alguna para riesgos futuros; y al estar
expuesto a la depreciación monetaria, perjudica el sacrificio del ahorrante.
Existe
también la previsión colectiva. En este punto son de destacar las sociedades de
defensa mutua. Su identificación tenía que ver con intereses religiosos o de
oficio, fueron pioneras en la materia: las Heterias griegas; los Collegias
entre los romanos; las Wildas en Alemania; las Cofradías,
Hermandades y Maestrías en España y otros. Dichas asociaciones fueron
desplazadas, posteriormente, por las típicamente profesionales: los Gremios (la
palabra Gremium significa asociación de colegas), que dieron impulso
marcado al desarrollo de las profesiones y a la protección de los trabajadores[26].
Otra
manifestación de la previsión colectiva es el seguro privado en la que si bien
el sistema protector puede desintegrarse en una suma de actos individuales
(contratos, actos asociativos), las posibilidades de realización exigen que sea
colectivo[27].
En este sentido ofrece también una dilución de las cargas entre todos los
miembros del grupo, pero a diferencia de las sociedades mutuales, en donde los afiliados
son aseguradores de sí mismos, de forma que es la propia mutualidad quien
percibe las cuotas y reparte las prestaciones; en el seguro privado, cada
individuo es tan solo asegurado, frente a una entidad distinta del grupo,
llamada asegurador, que actúa de intermediario entre los asegurados,
percibiendo las primas y repartiendo las prestaciones. Se ha dicho que los
inconvenientes de este mecanismo radican en gravar con el costo de la prima
exclusivamente al asegurado, así como en la cuestionable idea de generar lucro
comercial a partir de la necesidad humana.
(c) Los
seguros sociales propiamente dichos:
Los seguros
sociales son mecanismos específicamente diseñados para cubrir las principales
contingencias de las personas. En efecto, la eficaz protección social demanda sistemas
propios, engendrados para tal fin; pero para que tuviera lugar el nacimiento de
estos instrumentos, “hubo de producirse una circunstancia trascendental: la
transformación gradual de los principios individualistas sustentadores de un
Estado liberal en los fundamentos solidaristas de un Estado social
intervencionista”[28].
Como seguro,
asume los principios y las técnicas del seguro privado, lo que supone
dispersión del riesgo, técnicas actuariales y exigibilidad jurídica. Sin
embargo, se distancia del mismo por cuanto supera el carácter optativo y la
autonomía para regular las cláusulas contractuales -características típicas del
seguro privado-. En este sentido, los seguros sociales propiamente dichos
escapan a la esfera de la iniciativa privada para convertirse en materia de
orden público con rigurosa ordenación normativa en cuanto a afiliación,
cotizaciones, prestaciones, etc.[29]
Asimismo, tiene la característica singular de que el asegurado (trabajador)
contribuye conjuntamente con el tomador del seguro (empleador) al pago de las
primas o cotizaciones[30].
Para
comprender íntegramente el proyecto de los seguros sociales y su magnitud, es
necesario contar con una definición de seguridad social y prestar atención a
los modelos nacionales que intentaron materializar este ambicioso ideal de
liberación de las necesidades humanas. El siguiente acápite se encarga de estos
asuntos.
3.2. El
concepto de seguridad social.
3.2.1 A
medida que la revolución industrial aceleraba su paso en el continente europeo,
emergió una nueva y numerosa clase de trabajadores urbanos. Estos se
encontraban sujetos permanentemente al riesgo de la escasez material cada vez
que su salario era suspendido durante la enfermedad o el desempleo, como
consecuencia inmediata de un accidente de trabajo o de la avanzada edad. Con el
objetivo de salvaguardar a este grupo de la indigencia y la revuelta popular,
se diseñaron sistemas oficiales de protección social[31].
En efecto,
las anteriores iniciativas de atención social, ya fueran privadas o gremiales[32], habían
partido de una premisa que resultó insuficiente: la confianza en que si se
dejaba a los trabajadores a su propia suerte, ellos estarían dispuestos, serían
capaces y tendrían la imaginación suficiente para cubrir las contingencias
propias de la vida, gracias a su esfuerzo individual o mediante cierto tipo de
contrato colectivo y voluntario. El error del supuesto se hizo evidente: los
trabajadores, absorbidos en la supervivencia día a día, escasamente tenían
tiempo para considerar contingencias futuras; responder por los gastos diarios
tenía prevalencia sobre las posibilidades del mañana. De cualquier forma
tampoco había excedente significativo para ahorrar[33].
Es en este
marco que se origina en la Alemania de finales del siglo XIX el primer gran
sistema oficial de protección social. El crecimiento demográfico y el proceso
de industrialización determinaron que surgiera un proletariado urbano
especialmente expuesto a los riesgos sociales. Sin la existencia de este mundo
industrial moderno, no es posible comprender la formación del sistema de
seguros sociales[34].
Además, una profunda crisis económica, con dificultades financieras, cierres de
fábricas y huelgas, dieron importante impulso a las ideas socialistas y a una
robusta asociación sindical.
Este auge del
movimiento social inquietó al canciller Otto Von Bismarck, quien puso en
práctica una política de habilidad y fuerza, en la que restringió notablemente
las libertades sindicales, pero a la vez advirtió la necesidad de mejorar la
suerte de la clase obrera, esperando con ello suprimir las causas de la
agitación popular y desviar las masas del socialismo. Proyecto que encontró
fundamento teórico en una corriente promovida por pensadores y escritores
políticos que “propiciaban amortiguar los conflictos entre el capital y el
trabajo, y estimaban que el Estado no puede permanecer indiferente a la miseria
de una parte de la Nación, sino que tiene una función de civilización y
bienestar”[35].
En el curso
de este “Socialismo de Estado”, Bismarck anunció su proyecto en el mensaje al
Reichstag de 1884. El Canciller buscó convencer que había sido su gobierno, y
no el partido social demócrata, el que introdujo las reformas sociales; al
tiempo, intentó calmar a los liberales preocupados por la intervención del
Estado en las relaciones laborales. Gracias a la estabilidad de su poder, el
sistema alemán de seguros sociales se edificó en pocos años mediante tres
disposiciones fundamentales: La ley de 15 de junio de 1883 organizó el seguro
de enfermedad, la de 6 de junio de 1884 el seguro de accidentes de trabajo y la
de 22 de junio de 1889 el seguro de invalidez-vejez.
El sistema, en
su conjunto, obedeció a las siguientes características definitorias: (i) el
seguro es obligatorio para todos los individuos sometidos a la aplicación de la
Ley (obreros industriales que tuvieran salarios anuales inferiores a cierto
monto), por cuanto se trata de una relación legal impuesta por vía de autoridad;
(ii) responde al principio de la solidaridad, en tanto que cada trabajador
realiza aportes para ayudar a los colegas en tiempo de necesidad; (iii) la
carga financiera se reparte entre los empleadores y los asegurados, a lo cual
podía eventualmente añadirse una subvención del Estado, obtenida del
presupuesto general; (iv) los beneficios del sistema normalmente se
corresponden con lo que la persona ha estado devengando.
3.2.2 Ahora
bien, fue en los Estados Unidos de América donde se utilizó por primera vez
oficialmente la noción de seguridad social (“Social Security”) en una
ley de 1935. Tuvo su causa más próxima en la gran crisis económica de 1929 que
provocó profundos cambios: restricción de la actividad económica, desórdenes en
el sistema bancario y un desempleo de grandes magnitudes. La asistencia pública
y las instituciones privadas en las que el país había depositado su confianza,
se mostraron insuficientes frente a las dificultades; tras un cierto tiempo, se
agotaron los ahorros individuales, privando a una gran masa de cualquier
recurso frente al incesante desempleo, la enfermedad, la invalidez y la vejez[36].
La
administración reconoció la necesidad de adoptar medidas que afrontaran la
situación de inseguridad de los ciudadanos, y en el año 1934 creó un comité
específico para que estudiara el problema y presentara sus recomendaciones. La
Comisión parlamentaria para la finanzas que examinó el proyecto gubernamental,
decidió cambiarle el nombre, por lo que la ley promulgada finalmente se
denominó “Social Security Act” del año 1935.
Esta ley
introdujo el seguro social de desempleo y vejez, de forma limitada a algunas
categorías de trabajadores, y concedió subsidios a favor de servicios de
asistencia y sanidad pública. Se caracterizó además por la decidida convicción
de no garantizar más que una protección del nivel mínimo, para no comprometer con
ello el espíritu de la iniciativa privada del pueblo.
Fue
precisamente en la tradición del liberalismo político y social, que el
presidente Franklin Delano Roosevelt realizó un discurso que en el año 1941[37] permitió
concebir una novedosa y robusta noción de libertad, afín a la seguridad social:
“En los días futuros, que tratamos de hacer
seguros, anhelamos un mundo fundado en las cuatro libertades humanas
esenciales: La primera es la libertad de palabra y expresión, en cualquier
lugar del mundo. La segunda es la libertad de cada persona para adorar a Dios a
su propio modo, en cualquier lugar del mundo. La tercera es la libertad
frente a la miseria, que, traducida en términos mundiales, significa acuerdos
económicos que aseguren a cada nación una vida saludable y en paz para todos
sus habitantes, en cualquier lugar del mundo. La cuarta es la libertad
frente al miedo, que, traducida en términos mundiales, significa una reducción
a escala mundial del armamento hasta tal punto y de manera tan profunda que
ninguna nación esté en situación de cometer un acto de agresión física contra
ningún vecino, en cualquier lugar del mundo. Esta no es la visión de un milenio
lejano. Es una base concreta para una clase de mundo alcanzable en nuestro
propio tiempo y en nuestra generación”. (resaltado fuera del original).
Como señala
el tratadista italiano Augusto Venturi, la formulación de las cuatro libertades
rooseveltianas presenta conceptos heterogéneos: dos son libertades de hacer
algo (freedom of); dos son libertades frente a algo (freedom from).
Las dos primeras, tradicionales, se traducen en la pretensión del ciudadano de
la abstención por parte del Estado y de terceros en todo cuanto pueda perturbar
determinadas actividades suyas; las otros dos constituyen derechos de crédito
respecto de determinadas prestaciones, con lo cual superan la mera situación de
abstención por parte del Estado[38].
3.2.3 Si
bien la idea de seguridad social se inauguró con la ley americana de 1935, el
concepto encontró su expresión más completa en Gran Bretaña con el Informe
Beveridge. En junio de 1941, el gobierno inglés nombró un Comité
interministerial para llevar a cabo un estudio de los sistemas de seguro social
y los servicios conexos existentes, así como para hacer proposiciones. Estas
recomendaciones adquirieron una gran importancia política[39], en la medida en que
proponían la radical transformación del sistema, hasta el punto que las
conclusiones a las que llega el Comité, por decisión del Gobierno que no quería
verse vinculado por ellas, fueron firmadas únicamente por su Presidente: el
economista William Beveridge.
El informe,
evocando las palabras del Presidente Roosevelt, se propone como objetivo
central la liberación de la necesidad (“freedom from want”) por medio de
una amplia redistribución de la renta nacional, de manera que se asegure a todo
ciudadano un ingreso suficiente en todo momento para satisfacer sus cargas. En
el documento se lee el siguiente análisis sobre la participación del Estado y
la responsabilidad compartida del individuo en la superación de la miseria:
“El tercer principio [en que se basan las
recomendaciones presentadas] es que la seguridad social debe ser alcanzada por
medio de la cooperación entre el Estado y el individuo. El Estado debe ofrecer
seguridad tanto para el servicio como para la contribución. Al organizar la
seguridad, el Estado no debe sofocar el incentivo, la oportunidad y la
responsabilidad privada; al establecer un mínimo nacional, debe dejar espacio y
alentar la acción voluntaria de cada individuo para proveerse más que aquel
mínimo, a sí mismo y a su familia”[40].
El proyecto
oficial del Gobierno, aunque finalmente menos ambicioso que la propuesta de
Beveridge, desembocó en varias leyes que forjaron un avanzado sistema de
seguridad social en el Reino Unido: la de subsidios familiares (1945), la de
accidentes de trabajo (1946), la de seguros sociales (1946), la del servicio
nacional de salud (1946) y la de servicios de asistencia y previsión social
(1948).
3.2.4 Para
terminar este apartado, se hace necesario identificar la diferencia filosófica
entre los sistemas de atención de las necesidades formulados desde una posición
individualista y liberal, de las formas de seguridad social edificados sobre el
pilar de la solidaridad; aspecto neurálgico de la discusión en torno a los distintos
sistemas de seguridad social.
Como señala
el profesor José M. Almansa Pastor, en un sistema de organización política
netamente liberal, el concepto de libertad se formula negativamente. El Estado,
que debe evitar inmiscuirse en la esfera de los derechos individuales, no puede
establecer medidas eficaces de protección de las necesidades sociales, porque
ello supondría o bien obligar a unos individuos frente a otros, atentando
contra la autonomía de la voluntad, o bien acudir a unas gravosas exacciones
fiscales, que la libertad individual no consiente al Estado[41]. Dicha posición se
corresponde, además, con el principio individualista, según el cual la
superación de las necesidades es una cuestión que atañe a cada persona, quien,
como soberano de su destino y conducta, debe remediarlas con el mérito propio.
Del otro
lado, un sistema de organización política que concibe la libertad en un sentido
positivo, es decir, limitando la esfera de posible actividad individual en
beneficio de la acción estatal, formula un régimen intervencionista. La idea de
la solidaridad que cohesiona y une a los individuos en el complejo social,
permite al Estado recurrir a medios de exacción fiscal de imposición, a fin de
costear financieramente los gastos que supone el servicio público[42]. Desde esta
perspectiva el ciudadano no se reduce a una entidad aislada dejado a su propia
suerte, sino “se tiende a que los medios destinados a la protección que
cubre al conjunto de la población se aporten por todos los miembros de la
sociedad, en base a su capacidad contributiva independientemente de intereses
concretos en el campo de las prestaciones”[43].
Es bajo el
amparo del principio de la solidaridad que se configuran los sistemas modernos
de seguridad social, y que los hacen tan particulares, al propender por la
cooperación para garantizar a todo ser humano la protección contra las
contingencias y riesgos propios de la vida. En palabras de Augusto Venturi:
“El carácter fundamental de la seguridad
social –aquel que constituye su principio generador y así hace que ésta, incluso
cuando se sirve de elementos técnicos o jurídicos preexistentes, los transforme
y renueve- es su original importante ética. Ya hemos destacada cómo, desde la
misma expresión que lo designa, el nuevo sistema se manifiesta dominado por el
fin que se encuentra llamado a realizar, más que por la naturaleza de los
medios utilizados, como sucede con el seguro social y la asistencia. Y este fin
es original e innovador en la medida en que sustituye al concepto de la mano
piadosa que socorre al indigente y al de una política social dirigida a una
determinada clase, por el principio de la obligación universal de garantizar
a todo ser humano la protección contra las consecuencias dañosas que derivan de
eventos de la vida individual, familiar o colectiva.
En otras palabras, la seguridad social
fija...
Fuente auxiliar/interpretativa. No constituye asesoría jurídica profesional.