T-399-20
Sentencia
T-399/20
ACCION DE TUTELA
CONTRA ACTO ADMINISTRATIVO DE DESVINCULACION DE PERSONA PORTADORA DE VIH/SIDA-Procedencia
excepcional
Considera
la Sala que el control de nulidad y restablecimiento del derecho contra el acto
administrativo mediante el cual se dictaminó la pérdida de capacidad laboral,
la incapacidad para actividad militar y la no reubicación no resulta idóneo
para resolver el asunto planteado, a partir de las características del caso y
las circunstancias en las que se encuentra en razón de su condición médica
derivada del trastorno depresivo
recurrente y el VIH que padece.
DERECHO A LA
ESTABILIDAD LABORAL REFORZADA-Contenido y alcance
Conforme
la jurisprudencia constitucional se ha entendido la estabilidad laboral
reforzada como:“(i) el
derecho a conservar el empleo; (ii) a no ser despedido en razón de la situación
de vulnerabilidad; (iii) a permanecer en el empleo hasta que se requiera y
siempre que no se configure una causal objetiva que conlleve la desvinculación
del mismo y; (iv) a que la autoridad laboral competente autorice el despido,
con la previa verificación de la estructuración de la causal objetiva, no
relacionada con la situación de vulnerabilidad del trabajador, que se aduce
para dar por terminado el contrato laboral, so pena que, de no establecerse, el
despido sea declarado ineficaz”.
DERECHO A LA ESTABILIDAD LABORAL
REFORZADA DE ENFERMO DE VIH/SIDA-Protección especial
En el ámbito
laboral al empleador no le es permitido terminar la relación laboral por causa
de dicha patología, pues ello constituye un acto discriminatorio y violatorio
del principio de igualdad. Si ello acontece, el juez constitucional debe
adoptar medidas de protección. En sentido contrario, se han desestimado las
mismas cuando la decisión del empleador no se relaciona con la presencia del
VIH en el trabajador.
REGIMEN DE RETIRO DE
MIEMBROS DE LA POLICIA NACIONAL POR DISMINUCION DE LA CAPACIDAD PSICOFISICA-Marco normativo
CALIFICACION DE LA
PERDIDA DE CAPACIDAD LABORAL EN LAS FUERZAS MILITARES Y LA POLICIA NACIONAL-Organismos y
autoridades encargadas de calificar la pérdida de capacidad laboral
RETIRO DEL SERVICIO ACTIVO DE LA POLICIA NACIONAL POR
DISMINUCION DE LA CAPACIDAD PSICOFISICA-Interpretación
constitucional de la causal de acuerdo con la sentencia C-381/05
PRINCIPIO DE
INTEGRALIDAD EN LOS DICTAMENES DE PERDIDA DE CAPACIDAD PSICOFISICA EN EL MARCO
DEL SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL ESPECIAL DE LAS FUERZAS ARMADAS-Reiteración de jurisprudencia
DEBIDO PROCESO EN LA EXPEDICION DE LOS DICTAMENES DE PERDIDA
DE LA CAPACIDAD LABORAL-Reiteración de
jurisprudencia
REGIMEN
ESPECIAL DE SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD DE LAS FUERZAS MILITARES Y POLICIA
NACIONAL-Beneficiarios
Los beneficiarios
del Sistema de Seguridad Social en Salud de las Fuerzas Militares y la Policía
Nacional son: el personal activo, el retirado con asignación de retiro o
pensión, los afiliados en calidad de beneficiarios, y, excepcionalmente, las
personas que pese a haber sido desvinculadas de la institución, sufrieron una
afectación en la salud y necesitan continuar con la atención médica.
PRINCIPIO DE CONTINUIDAD EN LA PRESTACION DEL SERVICIO DE
SALUD EN LAS FUERZAS MILITARES-Derecho de sus
miembros a seguir recibiendo atención médica integral por parte del sistema de
salud, aunque hayan sido desvinculados de la respectiva institución
DEBIDO
PROCESO EN LA EXPEDICION DEL DICTAMEN DE PERDIDA DE LA CAPACIDAD LABORAL-Vulneración
por cuanto
no se analizaron posibles secuelas de la enfermedad VIH/SIDA que padece
el accionante
DERECHO
A LA SALUD Y SEGURIDAD SOCIAL DE MIEMBROS DE LA FUERZA PUBLICA RETIRADOS DEL
SERVICIO-Orden
a la Policía convocar Junta Médico Laboral para evaluar de manera integral la capacidad psicofísica del accionante
y definir la situación laboral
DERECHO
A LA SALUD Y SEGURIDAD SOCIAL DE MIEMBROS DE LA FUERZA PUBLICA RETIRADOS DEL
SERVICIO-Obligación
de prestar asistencia médica a sus miembros retirados, dentro del principio de
continuidad en la prestación del servicio de salud
Referencia:
Expediente
T-7066517
Accionante: SFBR
Accionado: Policía Nacional
Magistrado
Sustanciador:
ANTONIO
JOSÉ LIZARAZO OCAMPO
Bogotá
D.C., catorce
(14) de septiembre dos
mil veinte (2020)
La Sala Quinta de Revisión de la Corte
Constitucional, en ejercicio de sus competencias constitucionales y legales, ha
proferido la siguiente
SENTENCIA
En el proceso de revisión de las
sentencias de tutela proferidas por el Juzgado Veinte Administrativo
de Oralidad del Circuito de Bogotá, Sección Segunda y el Tribunal
Administrativo de Cundinamarca, Sección Tercera, Subsección B, en el trámite de la solicitud de
amparo de la referencia.
I. ANTECEDENTES
1. Aclaración previa
En el presente asunto, como medida de protección a la
intimidad del actor, se dispondrá la supresión de los datos que permitan la
identificación de este. Se precisa que en esta providencia se hará referencia
al nombre del peticionario mediante las siglas “SFBR”.
2. Solicitud
SFBR,
mediante apoderado judicial, presentó acción de tutela contra la Policía
Nacional, por considerar
vulnerados sus derechos fundamentales a la salud, a la dignidad humana, a la
estabilidad laboral reforzada, a la seguridad social, al mínimo vital y al
debido proceso,
presuntamente
vulnerados por la accionada por los hechos que se describen a continuación.
3. Hechos y argumentos de la solicitud[1]
3.1. El accionante
ingresó a la Policía Nacional como Auxiliar de Policía Bachiller el 2 de
noviembre de 2004[2].
3.2. Según el
demandante para ingresar a la institución se le practicaron, entre otros exámenes
médicos, la prueba Elisa, esta última con el fin de detectar si padecía del
virus de inmunodeficiencia humana (en adelante VIH) la cual arrojó un resultado
negativo.
3.3. El
peticionario fue valorado, el 4 de agosto de 2014, por la Junta Médico Laboral de la Policía Nacional, quien mediante Acta
No. 1684 conceptuó lo siguiente[3]:
“(…)
VI. CONCLUSIONES
A. Antecedentes-Lesiones-Afecciones-Secuelas
1. TRASTORNO DE ADAPTACIÓN RESUELTO SIN
SECUELAS VALORABLES.
B. Clasificación de las lesiones o afecciones y
calificación de capacidad para el servicio.
NO AMERITA INCAPACIDAD-APTO.
C. Evaluación de la disminución de la capacidad
laboral
Actual: CERO PUNTO CERO POR CIENTO 0%
Total: CERO PUNTO CERO POR CIENTO 0%
(…)”.
En estos términos, según el accionante los
trastornos de adaptación que originaron la convocatoria de la Junta Médico Laboral,
fueron resueltos, no causaron secuelas y la disminución de la capacidad laboral
fue valorada en un 0%. De ahí que, fue declarado apto para seguir prestando el
servicio[4].
3.4. Al
accionante en el mes de diciembre de 2014 le diagnosticaron VIH. Desde entonces, hace parte del programa que
la entidad demandada tiene para pacientes con esta patología[5].
3.5. El paciente
fue nuevamente valorado, el 6 de agosto
de 2015, por la mencionada Junta
Médico Laboral, quien mediante Acta No. 6674 determinó[6]:
“(…)
VI. CONCLUSIONES
“(…)
A. Antecedentes-Lesiones-Afecciones-Secuelas
1. VIH ESTADIO AI
2. PACIENTE SIN PATOLOGÍA MENTAL
B. Clasificación de las lesiones o afecciones y
calificación de capacidad para el servicio.
NO AMERITA INCAPACIDAD- NO APTO. Por artículo 68 A y
B, REUBICACIÓN LABORAL SI.
C. Evaluación de la disminución de la capacidad
laboral
Actual: CERO PUNTO CERO POR CIENTO 0%
Total: CERO PUNTO CERO POR CIENTO 0%
(…)”.
Para el demandante, a pesar de encontrarse en buenas condiciones
físicas y mentales según los conceptos de los médicos tratantes y
que la evaluación de la disminución de la capacidad laboral fue de 0%, sin fundamento alguno se tomó la decisión de declararlo
no apto para el servicio y se sugirió la reubicación laboral[7].
3.6. Según el peticionario como consecuencia del
VIH que padece, ha sido víctima de persecución laboral, discriminación asociada
con conductas homosexuales, lo que le ocasionó tratos homofóbicos como consta
en la queja interpuesta el 7 de noviembre de 2017 por MMA a través del
portal web de la entidad[8].
3.7. El actor solicitó ante el
Ministerio de Defensa Nacional la convocatoria del Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía
con ocasión de la modificación del dictamen de la junta médico laboral
anterior, específicamente, en lo relacionado con las secuelas de su enfermedad[9].
3.8. El argumento de la
solicitud de convocatoria del Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía se
planteó en estos términos:
“El motivo de esta mi preocupación, está
fundamentada en que de un tiempo a esta parte, mi estado de salud, se ha ido
deteriorando a causa de este diagnóstico (VIH), pues las manifestaciones son
más recurrentes, más inminentes, reflejadas en cansancio corporal, pérdida de
apetito, sueño constante, mareos, entre otros, sin dejar de manifestar que he
requerido momentos de hospitalización, tanto por situaciones de dolencias
corporales, como cambios en mi aptitud, que en muchas de las ocasiones, me
llevan a pensar en el suicido, pues es una cosa que se pueda saber la magnitud
de mi caso a otra muy diferente que se tenga que sufrir dolencias y
manifestaciones que esta causa en mi humanidad, pues no es fácil, ser objeto de
rechazo por parte de la sociedad, de la misma familia, a nivel laboral y tratar
de llevar una vida normal. El motivo de esta mi solicitud, está fundamentada en
que deseo que sean ustedes quienes valoren de una forma minuciosa todos
aquellos conceptos que conservo en mi poder y que los anexaré a este mi
documento, donde se evidencia la realidad de un caso que, en muchas de las
ocasiones, se me torna un poco complicado de manejar”.
3.9. El 29 de enero de
2018, el Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía, mediante
Acta No. TML 18-2-035 MDNSG-TML-41.1[10],
decidió modificar los resultados de la Junta Médico Laboral No. 6674 del 6 de
agosto de 2015 y, en consecuencia, resolvió:
“(…)
Antecedentes-Lesiones-Afecciones-Secuelas
De conformidad con lo establecido en el
artículo 15 del Decreto 1796 de 2000, se determina:
1. Virus de inmuno deficiencia humana en
estadio A1.
2. Trastorno depresivo recurrente en manejo
por psiquiatría.
Clasificación de las lesiones o afecciones
y calificación de capacidad para el servicio.
INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL- NO APTO
PARA ACTIVIDAD POLICIAL, por artículo 59, Literal C, Ordinal 1 del Decreto Ley
094 de 1989. No se recomienda reubicación laboral.
C. Evaluación de la disminución de la
capacidad laboral
Actual: DIEZ PUNTO CINCO POR CIENTO (10.5%)
Total: DIEZ PUNTO CINCO POR CIENTO (10.5%)
(…)”.
El peticionario, advirtió que este dictamen es
contradictorio, pues si el fundamento del mismo fueron las juntas médico
laborales de los años 2014 y 2015 y conceptos médicos emitidos en la última
anualidad citada, en los que se le calificó con una pérdida de capacidad
laboral del 0%, él continuaba siendo apto para el servicio de policía.
Consideración que fue ratificada por los profesionales de infectología, psiquiatría
y el profesional de salud ocupacional, quien recomendó su reubicación laboral.
Destacó que para la fecha de realización del Tribunal
Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía los conceptos médicos que
sirvieron de sustento ya se encontraban prescritos conforme al Decreto 1796 de
2000.
3.10. Frente a las posibles secuelas del VIH,
lo cual fue uno de los argumentos que expuso el peticionario al solicitar la
convocatoria del Tribunal Médico Laboral
de Revisión Militar y de Policía, este organismo médico señaló:
“En
lo referente a que se le califiquen posibles secuelas que no fueron calificadas
en la Junta Médico Laboral, objeto de la presente revisión, como valoración por
neurología, medicina interna, gastroenterología y psicología, esta solicitud se
despacha en sentido negativo, toda vez que este Organismo Médico Laboral, solo
está facultado por vía del artículo 21 del Decreto 1796 de 2000, para revisar
las conclusiones y calificaciones expedidas por la Junta Médica Laboral
autorizada, y como se observa en la Junta Médico Laboral, no registra
valoraciones diferentes, a la aquí examinada, lo anterior en aras de respetar
el debido proceso a que tiene derecho el calificado”.
3.11. El accionante el 6
de junio de 2018 fue notificado de la Resolución No. 02231 del 4 de mayo de esa
anualidad proferida por el director de la Policía Nacional, General Jorge
Hernando Nieto Rojas, mediante la cual se ordenó el retiro del servicio[11].
3.12. A
juicio del demandante, el Director de la Policía Nacional no podía
retirarlo del servicio activo, dada su condición de debilidad manifiesta como
consecuencia de la enfermedad catastrófica o ruinosa que padece.
Así, se desconoció la jurisprudencia sobre estabilidad
laboral reforzada, en la que se ha protegido los derechos fundamentales de
miembros de las fuerzas militares y de policía que han sido retirados por
presentar disminución sicofísica y otras limitantes, ordenándose en algunos
casos, el reconocimiento de la pensión de invalidez y el pago de
indemnizaciones, entre otras medidas de protección.
3.13. Según el actor tiene
las competencias necesarias para desempeñarse en actividades administrativas
tal y como lo recomendó el profesional de medicina ocupacional con anterioridad
al dictamen del Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía. Basta
para comprobar dicha experiencia, analizar su hoja de vida, tener en cuenta los
años que lleva en la institución demandada y las labores administrativas que ha
desempeñado.
El peticionario planteó que no entiende cómo el tribunal conceptuó
que no cuenta con las competencias necesarias para ocupar cargos
administrativos, pues cuando los desempeñó fue tanta su eficacia que le fueron
dadas dos condecoraciones por servicios distinguidos, tres menciones
honoríficas y dos distintivos por buen servicio[12].
3.14. Finalmente, el
accionante expuso que, a la fecha de interposición de la tutela, esto es, el 31
de julio de 2018, sus condiciones de salud como consecuencia de la patología de
VIH se mantienen estables, gracias a los medicamentos y tratamientos que la
entidad accionada le está brindando, los cuales se encuentran en riesgo de no
seguir siendo suministrados por la decisión de retirarlo del servicio activo.
3.2. Pretensiones
El
demandante solicita que se le tutelen sus derechos fundamentales a la salud, a la
dignidad humana, a la seguridad social, al mínimo vital y al debido proceso y,
como consecuencia de ello, se ordene (i) su reintegro en el grado y cargo
correspondiente y con la respectiva antigüedad, el pago de los haberes dejados
de cancelar y demás prestaciones y (ii) la práctica de una nueva junta
médico laboral[13]
con el fin de establecer la verdadera disminución de su capacidad sicofísica y
la reubicación laboral[14].
Adicionalmente,
solicita mantener en reserva sus condiciones personales y de diagnóstico.
3.3. Oposición a la demanda
El
Juzgado Veinte Administrativo de Oralidad del Circuito de Bogotá, Sección
Segunda, mediante proveído del 1 de agosto de 2018, admitió la demanda y corrió
traslado a la demandada para que ejerciera su defensa.
Asimismo,
requirió al Director General de la Policía Nacional para que informara las
razones de hecho y de derecho que motivaron el retiro del servicio activo del
demandante, especificando los exámenes médicos y diagnósticos considerados; el
seguimiento y la solución dada a la queja No. 326948-20161105 instaurada
en el portal web de la institución por parte de MMA en la que se expuso
persecución laboral de la señora Intendente MIPL en contra del accionante y, si
éste último ha presentado en nombre propio o a través de un tercero, queja u
otro trámite por concepto de acoso laboral o discriminación de la cual haya
sido víctima.
3.3.1.
Dentro de la oportunidad procesal, la Policía Nacional, a través del secretario
general, señaló:
-La institución
no es competente para decidir acerca de la reubicación laboral del accionante
sino el Tribunal Médico de Revisión Militar y de Policía.
Adicionalmente,
se tiene que la reubicación no es procedente en aquellos casos en que el
concepto del aludido tribunal no sea favorable y señale que la capacidad del
calificado no es aprovechable en actividades administrativas, docentes o de
instrucción.
Lo
anterior fue consignado en el Acta No. TML
18-2-035 MDNSG-TML-41.1 del 29 de enero de 2018 que sustentó el acto
administrativo de retiro del servicio activo del demandante.
-En
la citada acta se consignó que el accionante
no cuenta con la capacidad sicofísica para el servicio de la policía y
no tiene habilidades ni destrezas para desempeñarse en otro tipo de labor
dentro del ámbito militar.
Precisamente,
en la parte considerativa de dicho documento, se señaló que el trastorno
depresivo recurrente diagnosticado al actor le impide desarrollar la labor para
la cual fue incorporado a la entidad y continuar en este tipo de instituciones porque
allí se generan estresores, son un medio jerarquizado y con acceso a armamento
lo que podría no solo agravar la enfermedad, sino que representa además un riesgo
para sus compañeros y para la comunidad.
Se
concluyó que el demandante no tenía habilidades ni destrezas que le permitieran
desempeñarse en otro tipo de labor dentro del ámbito militar, pues no cuenta con capacitaciones ni
certificaciones para demostrar su aptitud ocupacional como lo exige el artículo
11 del Decreto 2888 de 2007.
-La exigencia para la aptitud ocupacional es haber
cursado para la formación laboral una permanencia mínima de 600 horas y para la
académica 160 horas en instituciones que ofrezcan el servicio educativo para el
trabajo y desarrollo humano. En este caso, el actor acreditó los cursos de
Organizador de Archivos Administrativos, Administrador Documentación en el
Entorno Laboral y de Liderazgo, Motivación y Trabajo en Equipo, todos en el
SENA, y con una intensidad horaria de 40 horas, luego no cumplió dicha
exigencia. Por lo anterior, el tribunal concluyó que no se encontraba
capacitado para aplicar su capacidad residual en la institución.
-De conformidad con el artículo 22 del Decreto Ley 1796
de 2000, las decisiones del mencionado tribunal son irrevocables y contra ellas
sólo proceden las acciones jurisdiccionales pertinentes. Así, la tutela no es
la vía para dejar sin efectos una decisión de índole médica, razón por la cual,
en este caso, debe declarase su improcedencia.
-El
retiro del demandante se sustentó en el artículo 59 del Decreto Ley 094 de 1989,
pues al poseer una patología psiquiátrica se torna inviable su permanencia en
la institución.
-El retiro del servicio activo del accionante se debió
única y exclusivamente por sus condiciones mentales y no por ser portador del VIH.
Si fuera cierto lo argumentado, la Policía Nacional hubiese retirado del
servicio activo al uniformado desde el año 2014, cuando fue diagnosticado.
-La discriminación que alega el peticionario tampoco se
presentó, pues fue beneficiario durante un considerable periodo de los
servicios médicos y del tratamiento requerido para la enfermedad que padece
hasta el punto que según la autoridad médica ésta se encuentra en estadio A1,
sin ningún síntoma de complicación, ni se evidencian secuelas adicionales o
empeoramiento de las condiciones de salud.
-Respecto
al derecho a la seguridad, el demandante cuenta con el régimen contributivo o
subsidiado para la atención de los servicios de salud.
El actor
puede volver a ser beneficiario de los servicios médicos de sanidad, sin que
sea necesario ordenar su reintegro, mientras realiza las gestiones de
afiliación a los regímenes anotados.
3.3.2. Por
otra parte, el jefe de la oficina de asuntos jurídicos de la Policía Nacional
informó al juez de primera instancia:
-A
la queja presentada por el señor MMA, a través del portal web de la institución,
se le dio respuesta en comunicado oficial No. 2016-063345/COMAN-ATECI 29.25 del
15 de noviembre del citado año, en el que se le informó que el Comité de
Recepción, Atención, Evaluación y Trámites de Quejas e Informes Policiales de
la Policía Metropolitana de Pereira había revisado, evaluado y determinado
archivarla, toda vez que no se habían encontrado situaciones relevantes que
permitieran establecer que la funcionaria contra quien se instauró el reclamo,
hubiera realizado actuaciones irregulares contra el accionante.
Agregó
que, consultada la base de datos de la entidad, no se evidenció queja presentada
directamente por el demandante por concepto de discriminación en su contra o
por acoso laboral.
3.3.3.
Igualmente, el director de sanidad de la Policía Nacional se pronunció frente a
la acción de tutela de la referencia en estos términos:
-Esta
dirección no ha vulnerado derecho fundamental alguno del demandante, toda vez
que durante el tiempo que aquél estuvo activo como miembro de la Policía
Nacional se le proporcionó y garantizó la atención en salud, valoración por
varios médicos y el suministro de medicamentos e insumos prescritos por los
especialistas. Del mismo modo, se le realizaron las juntas médico laborales que
convocó a fin de determinar su capacidad físico laboral.
-Los
servicios médicos especialistas que se encuentran contenidos en el Plan de
Servicios de Sanidad Militar y Policial se prestan a todos los afiliados y
beneficiarios del Sistema de Salud de las Fuerzas Militares y de la Policía
Nacional en los términos y condiciones que para tal efecto establezca el
Consejo Superior de Salud de las Fuerzas Militares.
Para
el presente caso al accionante se le prestarán nuevamente los servicios de
sanidad, una vez se profiera resolución que le reconozca asignación de retiro o
pensión.
-El
peticionario podrá acceder a los servicios de salud a través del régimen
contributivo o subsidiado por intermedio de los hospitales del Estado y demás
entidades del Sistema General de Seguridad Social en Salud cuyos recursos sí
están destinados a satisfacer las necesidades de salud de toda la población
colombiana.
-Ninguna
de las pretensiones esbozadas en la demanda son de competencia de esta dirección,
razón por la cual se solicita se desvincule del trámite constitucional.
3.3.4. De
igual manera, el jefe seccional de sanidad de Risaralda de la Policía Nacional
se refirió al caso que se examina, así:
-Esta
seccional llevó a cabo el proceso médico laboral del accionante, el cual
culminó con la celebración de las juntas médico laborales y la convocatoria del
Tribunal Médico de Revisión Militar y de Policía.
-El trámite
del mencionado proceso médico laboral se adelantó conforme a los parámetros
legales vigentes, razón por la cual no puede predicarse la vulneración a algún
derecho fundamental, pues el accionante siempre fue conocedor de la actuación
administrativa que se le adelantó y tuvo la posibilidad de ejercer el derecho
de contradicción. De ahí que, la junta médico laboral, fue objeto de
convocatoria ante el Tribunal Médico de Revisión Militar y de Policía.
-Puntualizó
que la acción de tutela, en este caso, resulta improcedente porque el
demandante tiene otros mecanismos judiciales de los que puede hacer uso,
mediante las acciones en vía judicial (acción de nulidad y restablecimiento del
derecho).
3.3.5.
Asimismo, el jefe seccional de sanidad Bogotá-Cundinamarca, respecto de la
acción de tutela de la referencia, señaló:
-De acuerdo con
el contenido del acta del Tribunal Médico de Revisión
Militar y de Policía, la patología que produjo “pérdida de capacidad
laboral y no aptitud sin reubicación laboral es de orden mental” y no es
consecuencia del VIH. Lo anterior, por cuanto el accionante es solo portador de
ese virus, pero no presenta síntomas de SIDA.
-El
concepto especializado de psiquiatría -salud ocupacional, no solo fundamentó su
análisis en los antecedentes clínicos del calificado sino también en el
historial médico que reposa en la institución.
De
esta forma, las autoridades médico laborales definen la capacidad para el
servicio policial, el cual requiere de una aptitud plena tanto a nivel físico
como emocional. Fundamenta lo anterior, el hecho de que la función de la
policía se enmarca en la protección de la ciudadanía, actividad que, de acuerdo
con los análisis y resultados médicos, el demandante en la actualidad no está
facultado para cumplir adecuadamente.
-De
conformidad con los artículos 15 y 21 del Decreto Ley 1796 de 2000, el
peticionario tiene definida su situación médico laboral así: en primera
instancia con la junta médico laboral del 6 de agosto de 2015 -Acta 6674- y, en
segunda, con el Tribunal Médico de Revisión Militar y de Policía -Acta No. TML 18-2-035 MDNSG-TML-41.1 del 29 de enero
de 2018.
-Las decisiones del mencionado tribunal como máxima
autoridad médico laboral, son definitivas e irrevocables y contra las mismas no
procede recurso alguno y medicina laboral como organismo de primera instancia
no tiene facultad legal para tomar decisiones o modificaciones frente a los
pronunciamientos de este.
-Los servicios médicos especialistas que se encuentran contenidos
en el Plan de Servicios de Sanidad Militar y Policial se prestan a todos los
afiliados y beneficiarios del Sistema de Salud de las Fuerzas Militares y de la
Policía Nacional, condiciones que no cumple el accionante.
-El
personal retirado de la institución sin asignación de retiro o pensión cuenta
con un periodo de 4 semanas de protección junto con su núcleo familiar, con el
fin de que dentro de dicho término logre su afiliación en el Sistema General de
Salud a través del régimen contributivo o subsidiado, diligencia que no ha
realizado el actor.
En
este contexto, de conformidad con el artículo 7 del Acuerdo 002 de 2001, los
servicios que se brindan al actor son única y exclusivamente con ocasión al
proceso médico laboral, por lo tanto, las citas médicas que se asignen se
relacionan con las especialidades por los conceptos requeridos y mientras dure
este proceso.
-En
este caso, el demandante cuenta con otros mecanismos judiciales de defensa para
reclamar sobre la nulidad del acto administrativo que lo retiró del servicio
policial y así lograr su reintegro al igual que la reubicación laboral y demás
beneficios que solicita, por lo que la presente acción constitucional resulta
improcedente.
3.3.6.
También, el director de talento humano (E) de la Policía Nacional, se refirió a
la acción de tutela que se analiza y señaló:
-El demandante
fue retirado del servicio activo de la Policía Nacional, mediante Resolución
No. 02231 del 4 de mayo de 2018, proferida por el director general de la
institución, por disminución de la capacidad sicofísica de conformidad con lo
establecido en los artículos 54, inciso 1 y 55 numeral 3 del Decreto Ley 1791
de 2000, con una disminución de la capacidad laboral del 10.5%.
El
mencionado retiro se fundamentó en lo dispuesto en el Acta del Tribunal Médico
de Revisión Militar y de Policía No. TML
18-2-035 MDNSG-TML-41.1 del 29 de enero de 2018.
-Cuando se presenta una afección psiquiátrica, se
considera desde el punto de vista médico que reubicar laboralmente al paciente
aún en labores administrativas constituye un acto irresponsable que puede
generar indefinidas consecuencias, ante la reacción sorpresiva propia de estas
enfermedades. Así, con la recomendación de que no proceda la reubicación
laboral, se está previniendo un daño antijurídico futuro, el cual generaría
condenas a la entidad.
-En el presente caso, se cumplen las condiciones para
retirar del servicio activo de la Policía al accionante por cuanto: (i) la Junta
Médico Laboral y el Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía,
concluyeron la pérdida de capacidad laboral y en sus conceptos indicaron que
no es posible su reubicación laboral, debido a la patología psiquiátrica; (ii)
en los mencionados conceptos se clasificó dicha enfermedad de origen común y se
determinó que fue adquirida durante la prestación del servicio pero no
imputable al mismo y (iii) lo determinante lo constituyó su estado de salud
mental y el peligro que ello implica.
-La acción constitucional debe declararse improcedente,
dado que el demandante tiene a su alcance el medio de nulidad y
restablecimiento del derecho para controvertir la legalidad del acto mediante
el cual fue retirado del servicio.
4. Decisión de
primera instancia
El Juzgado
Veinte Administrativo de Oralidad del Circuito de Bogotá, Sección
Segunda, mediante sentencia proferida el 15 de agosto de 2018, consideró que la
acción constitucional debe declararse improcedente respecto al reintegro
solicitado, dado que existe otro mecanismo judicial para atacar la Resolución
No. 2231 del 4 de mayo de 2018 proferida por el director general de la Policía
Nacional en el que podrá solicitar la suspensión provisional del acto o las
medidas cautelares que considere pertinentes.
Precisó que no
es posible analizar de forma excepcional el reintegro, toda vez que de las
pruebas allegadas al proceso no se tiene certeza que el retiro sea consecuencia
del hecho de que el demandante sea portador del VIH como él lo afirmó, más aún
cuando su estado de salud por esta patología se encuentra estable.
Advirtió que el
accionante no demostró la insolvencia que pueda estar viviendo con ocasión del
retiro, ni existe prueba que permita aclarar si efectivamente fue víctima de
acoso laboral o discriminación a causa de esa enfermedad, pues la única queja
instaurada por un tercero por este concepto fue archivada por no contar con suficiente
material probatorio para tomar acciones de fondo en contra de la presunta
agresora.
Destacó que
tampoco es posible atacar por vía de tutela, las decisiones adoptadas por el
Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía, pues no se cumplen
los presupuestos para que el juez constitucional intervenga en estos casos, a
saber: (i) haya existido negligencia o demora injustificada por parte del
mencionado tribunal al momento de valorar una enfermedad y que dicha conducta
represente la afectación de un derecho fundamental; (ii) exista ausencia de
motivación del acto administrativo proferido por dicho cuerpo colegiado y (iii)
se evidencien errores en la valoración médica técnica realizada.
Respecto a la
prestación de los servicios de salud por parte de la entidad accionada, el
despacho recalcó que el demandante es paciente del servicio de psiquiatría y
por el VIH desde el 2014. De ahí que, conforme a la jurisprudencia
constitucional no puede dejar de recibir tratamiento por la circunstancia de no
estar al servicio de la institución.
Estimó que el
demandante al ser sujeto de especial protección debido a sus condiciones de
salud y no contar con la protección de seguridad social en salud, debe concedérsele
el amparo transitorio de su derecho a la salud[15].
5.
Impugnación
El apoderado
judicial del demandante presentó impugnación por las siguientes razones:
-El juez de
primera instancia sin conocimiento científico desconoció que el VIH es una
enfermedad mortal. Por ello, el Decreto 1543 de 1997[16]
protege de manera especial a las personas que lo padecen y prohíbe su despido.
-En el fallo
impugnado se afirmó que el retiro del servicio tuvo como origen una patología
diferente al VIH, sin embargo, en las actas y en los conceptos de medicina
laboral se lee que dicha enfermedad se encontraba en estadio A1 y que los
episodios de ansiedad y depresión estaban resueltos y por ello era viable la
reubicación laboral. Luego, no se entiende por qué fue retirado del servicio
con una disminución de la capacidad sicofísica del 10.5%.
Con lo anterior
se acredita el acoso laboral y la discriminación que fue objeto el demandante,
frente a lo cual la accionada guardó silencio frente a estos hechos.
-De conformidad
con la jurisprudencia constitucional a pesar de que exista un medio alternativo
de defensa judicial es necesario para excluir la protección constitucional a
través de la tutela que ese instrumento procesal sea eficaz y oportuno,
análisis que resulta pertinente cuando se encuentra involucrada una persona que
padece VIH como sucede en este caso.
-El juez de
primera instancia desconoció la jurisprudencia constitucional, según la cual el
despido de una persona con VIH no surte efecto si el empleador no logra probar
una causal objetiva de despido o si el trabajador prueba que dicha decisión
obedece a un acto de discriminación como ocurre en este caso, pues es posible
reubicar laboralmente al accionante en tareas administrativas o de docencia
dadas las capacidades intelectuales y la experiencia laboral que posee.
-En este caso,
la acción de tutela sí puede controvertir las decisiones del Tribunal Médico
Laboral de Revisión Militar y de Policía, toda vez que este incurrió en una
serie de irregularidades y desconoció que la junta médica laboral había
conceptuado que era procedente la reubicación del demandante.
6.
Decisión de segunda instancia
El Tribunal
Administrativo de Cundinamarca, Sección Tercera, Subsección B, mediante
proveído del 26 de septiembre de 2018, confirmó el fallo impugnado, por las
mismas razones que el juez de primera instancia.
7.
Actuación en sede de revisión
La
Sala Quinta de Revisión, mediante auto de marzo 29 de 2019, dispuso
la vinculación al presente tramite del Tribunal Médico Laboral de Revisión
Militar y de Policía al considerar que su concurso era necesario para
establecer la presunta vulneración o amenaza de los derechos fundamentales
alegados y en aras de garantizar su derecho a la defensa.
Igualmente,
le solicitó al demandante que informara: (i) quiénes conforman su núcleo
familiar y la edad de cada uno de ellos y precisara si los miembros de su
familia dependen económicamente de él; (ii) si a la fecha se encuentra
laborando y señalara sus ingresos en caso de estar vinculado al mercado
laboral, las obligaciones que tiene y si recibe apoyo económico de un tercero
y, (iii) si ha acudido a otros mecanismos de defensa distintos a la acción de
tutela tendiente a lograr la protección de los derechos fundamentales invocados
como vulnerados. Asimismo, le pidió que remitiera a esta Corporación la
documentación necesaria que acredite su capacitación y desempeño efectivo en
labores administrativas, docentes o de instrucción pedagógica a lo largo de su
trayectoria profesional.
Finalmente,
dispuso la suspensión de los términos del presente asunto.
7.1. El accionante,
a través de su apoderado, presentó escrito en esta Corporación, el 5 de
abril de 2019, en el que informó lo siguiente:
-Su
grupo familiar está compuesto por sus padres HJBS (51 años) y GRP
(51 años) y sus hermanos RA (30 años); DLR (24 años) e IM
(22 años).
Con
los ingresos que devengaba de la entidad demandada mitigaba en parte los gastos
de sus padres quienes se dedican a labores del campo y labores domésticas.
Igualmente, cubría lo relacionado con su seguridad social[17].
-A la
fecha no ha podido conseguir un empleo, pues al constar que el retiro de la
institución obedeció a una disminución de la capacidad sicofísica, ello se
convierte en un obstáculo para ingresar nuevamente al mercado laboral.
-Ante
la falta de salario se ha retrasado en el pago de las obligaciones que adquirió
con distintas entidades, por lo cual se encuentra reportado ante las centrales
de riesgo.
Destacó
que en la actualidad se dedica a las labores domésticas en la vivienda de la
señora LMAL quien le da posada[18].
-El
11 de agosto de 2018, inició el proceso de nulidad y restablecimiento del
derecho contra el acto administrativo de retiro, el cual cursa en el Juzgado
Tercero Administrativo Oral de Pereira. No especificó en qué etapa se
encuentra.
-Igualmente,
anexó varios certificados mediante los cuales acredita su capacitación y desempeño
en distintas labores dentro de la institución demandada y las distinciones que
le fueron concedidas.
7.2. El 8
de abril de 2019, la secretaria general del Ministerio de Defensa Nacional, en
nombre del Tribunal Médico Laboral de Revisión Militar y de Policía, señaló:
-De
conformidad con lo establecido en el artículo 21 del Decreto 1796 de 2000, la
competencia de este organismo consiste en proferir valoraciones en materia
médico laboral y en consecuencia podrá ratificar, modificar o revocar, en
última instancia, las decisiones de las Juntas Médicos Laborares proferidas en
primera instancia.
-El demandante
solicitó mediante escrito allegado al Ministerio de Defensa, convocatoria a
Tribunal Médico laboral de Revisión Militar y de Policía, a efecto de obtener
revisión de la Junta Médico Laboral No. 6674 del 6 de agosto de 2015.
-Mediante
Acto Administrativo No. 170 del 15 de noviembre de 2017, se autorizó la
convocatoria de este Tribunal.
-Este Organismo Médico en Acta No. TML 18-2-035 MDNSG-TML-41.1, modificó los resultados
de la Junta Médico Laboral No. 6674 del 6 de agosto de 2015.
-Se calificó la capacidad para el servicio del demandante
como no apto para la actividad y se sugirió la no reubicación laboral
-Finalmente, solicitó la desvinculación de este Tribunal
de la presente acción de tutela, por cuanto: (i) las pretensiones del
demandante no son de su competencia y (ii) el pronunciamiento del organismo, a
través de la mencionada acta tiene como fundamento las causales de no aptitud
para la permanencia en el servicio consignadas en el título VII del Decreto Ley
094 de 1989.
II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS DE LA
CORTE
1. Competencia
La
Corte Constitucional, a través de esta Sala de Revisión, es competente para
examinar la sentencia proferida dentro del proceso de la referencia, con
fundamento en lo dispuesto por los artículos 86 y 241, numeral 9º, de la
Constitución Política, en concordancia con los artículos 31 al 36 del Decreto Ley
2591 de 1991.
2. Cuestión
previa
Antes de abordar el estudio de fondo, esta
Sala de Revisión examinará la procedencia de la acción de tutela en este
asunto. Luego de verificar el cumplimiento de los requisitos de procedibilidad,
y si es del caso, formulará el respectivo problema jurídico con el fin de
realizar el examen material de la vulneración a los derechos fundamentales
invocados.
3. Procedibilidad
de la acción de tutela
El artículo 86 de la Constitución Política, en concordancia con lo
previsto en los artículos 1, 5, 6, 8, 10 y 42 del Decreto 2591 de 1991, dispone
los elementos que el juez constitucional debe observar con el fin de determinar
la procedencia de la acción de tutela, entendiendo que estos son: (i) la
legitimación en la causa (activa y pasiva); (ii) la inmediatez; y (iii) la
subsidiariedad.
3.1. Legitimación para actuar
3.1.1. Legitimación por activa
El artículo 86 de la Constitución establece que la
tutela es un mecanismo de defensa al que puede acudir cualquier persona
para reclamar la protección inmediata de sus derechos fundamentales.
El artículo 10 del Decreto
2591 de 1991[19] dispone, por su parte, que “podrá ser
ejercida, en todo momento y lugar, por cualquiera persona vulnerada o amenazada
en uno de sus derechos fundamentales, quien actuará por sí misma o a través de representante. Los poderes se presumirán auténticos”.
En este caso particular, la legitimación en la causa por activa
para presentar esta acción de tutela se encuentra acreditada en cabeza del
accionante, quien actúa como titular de los derechos fundamentales que aduce como
vulnerados por la Policía Nacional, a través de apoderado judicial.
3.1.2. Legitimación por pasiva
De
conformidad con los artículos 86 de la Constitución Política y 5 del Decreto
2591 de 1991, las acciones u omisiones de la Policía Nacional, como autoridad
pública pueden ser cuestionadas a través de la acción de tutela cuando se le
atribuye la presunta vulneración de los derechos
fundamentales. Como se evidencia de los hechos, esta autoridad valoró al
demandante dos años después de realizada la Junta
Médico Laboral y solo frente a las
secuelas generadas por una de las enfermedades que padece y lo retiró del servicio activo
pesar de que es portador de VIH[20].
3.3. Requisito
de inmediatez
El artículo 86 de la Constitución Política consagra
que cualquier persona podrá interponer acción de tutela “en todo momento”,
si considera vulnerados sus derechos
fundamentales, expresión que es reproducida en el artículo 1° del Decreto 2591
de 1991. A pesar de que la informalidad es una de las notas definitorias de la
tutela, la jurisprudencia constitucional ha señalado que su presentación debe
hacerse dentro de un plazo oportuno[21], contado a partir del momento en que ocurre
la situación que vulnera o amenaza vulnerar los derechos fundamentales. Ello se
explica, dada la naturaleza de este mecanismo constitucional, pues es un
instrumento de protección inmediata y efectiva de derechos fundamentales, cuyo
trámite fue instituido por el Constituyente de 1991 como breve y sumario al
alcance de cualquier persona.
La demanda, según acta individual de reparto[22],
fue promovida por el accionante el 31 de julio de 2018, actuación que se dio
como consecuencia de su desvinculación de la Policía Nacional la cual se
produjo mediante Resolución No. 02231 del 4 de mayo del mencionado año,
notificada el 6 de junio siguiente, así que, entre la ocurrencia de la presunta
vulneración de derechos y la presentación de la solicitud de amparo
trascurrieron 25 días, plazo
que se considera razonable.
3.4. Requisito de subsidiariedad
El requisito de subsidiariedad de la tutela se deriva
del artículo 86 de la Constitución, en cuanto dispone que “[e]sta acción solo
procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial,
salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un
perjuicio irremediable”.
Esta Corporación, respecto de dicho requisito
constitucional, ha manifestado que aun cuando la tutela ha sido consagrada como
un mecanismo judicial para la protección inmediata de los derechos
fundamentales, la Constitución lo ha consagrado con un carácter subsidiario y
residual, lo cual implica que procede supletivamente.
No obstante, conforme al artículo 86 Superior, la
tutela es procedente aun cuando existan otros medios de defensa judicial si con
ella se busca precaver la ocurrencia de un perjuicio irremediable, caso en el
cual se adoptará una decisión con efectos temporales, esto es, mientras
se define la controversia mediante
los recursos judiciales ordinarios.
Según la jurisprudencia constitucional para determinar
la configuración de un perjuicio irremediable, deben observarse los siguientes
elementos:
(i) El perjuicio ha de ser inminente, esto es, que
está por suceder;
(ii) Las medidas necesarias para evitarlo han de ser
urgentes, con el fin de dar una solución adecuada frente a la proximidad del
daño y para armonizarlas con las particularidades del caso;
(iii) El perjuicio debe ser grave, es decir,
susceptible de ocasionar un detrimento significativo en el haber jurídico
(moral o material) de una persona, y
(iv) La respuesta requerida por vía judicial debe ser
impostergable, dicho en otros términos, basada en criterios de oportunidad y
eficiencia con el objeto de precaver la consumación de un daño antijurídico irreparable[23].
En esa misma línea, el artículo 6º del Decreto 2591 de
1991 dispone que la acción constitucional procede siempre que el medio
ordinario de defensa no sea eficaz para la protección inmediata de los derechos
fundamentales, atendiendo a las circunstancias en que se encuentra el
solicitante.
Para lo que interesa a la presente causa, cuando se
trata de
actos administrativos de contenido particular y concreto, la
jurisprudencia de esta Corporación ha establecido que por regla
general la acción de tutela no es procedente para cuestionar esta clase de
decisiones por cuanto las discrepancias originadas por la aplicación o
interpretación de las mismas deben ser resueltas en la jurisdicción de lo
contencioso administrativo. No obstante, para esta Corporación, la procedencia
de la acción constitucional contra actos administrativos depende de si el
contenido de los mismos conlleva una vulneración evidente de los derechos
fundamentales o la configuración de un perjuicio irremediable que exija la protección
urgente de los mismos[24].
Bajo esta perspectiva, la Corte ha
precisado que (i) la improcedencia de la tutela como instrumento principal para
la protección de derechos fundamentales que resulten amenazados o vulnerados
con ocasión de la expedición de actos administrativos, se fundamenta en la
existencia de otros medios de defensa administrativos o judiciales; (ii)
procede la tutela como mecanismo transitorio contra esta clase de actuaciones
cuando se pretenda evitar la configuración de un perjuicio irremediable; y
(iii) solamente en estos casos el juez constitucional podrá suspender la
aplicación del acto administrativo[25] u ordenar
que el mismo no se aplique[26]
mientras se tramita el proceso respectivo ante la jurisdicción de lo
contencioso administrativo. Adicionalmente, se ha señalado que cada solicitud
de amparo requiere confrontar las condiciones particulares del demandante, de
manera que se precise el cumplimiento de los requisitos establecidos en la
jurisprudencia para la ocurrencia del perjuicio irremediable[27].
Ahora bien, en los eventos en que se
evidencie que la actuación administrativa desconoce los derechos fundamentales,
en especial los postulados que comprenden el derecho al debido proceso y los
mecanismos judiciales ordinarios consagrados para corregir tales desaciertos no
son idóneos en el caso concreto o se está ante la configuración de un perjuicio
irremediable, la acción constitucional es procedente de manera definitiva en el
primer caso, o como mecanismo transitorio en el segundo, a fin de contrarrestar
los efectos inconstitucionales del acto administrativo[28].
Este Tribunal ha señalado frente a la
procedencia de la acción de tutela de forma definitiva en relación con actos
administrativos, que deben atenderse las circunstancias particulares de cada
caso[29].
En estos eventos, ha indicado que, pese a la existencia de otro medio de
defensa judicial como el medio de control de nulidad y restablecimiento del
derecho, se deben analizar las condiciones de eficacia material y las
circunstancias especiales del demandante, que pueden hacer viable la protección
de los derechos del afectado a través de la acción de tutela de forma
definitiva.
La censura realizada por el demandante
en este caso se centra contra (i) la Resolución No. 02231 del 4 de mayo de 2018
proferida por el director de la Policía Nacional mediante la cual se ordenó el
retiro del servicio a pesar de su condición de debilidad manifiesta como
consecuencia de la enfermedad catastrófica o ruinosa que padece y (ii) el Acta
No. TML 18-2-035 MDNSG-TML-41.1 proferida por el Tribunal Médico Laboral de
Revisión Militar y de Policía que lo declaró no apto para actividad policial y
no reubicable.
Este tipo de reproche contra actos administrativos que ordenan el
retiro del servicio de un miembro de la Fuerzas Militares puede plantearse en
la jurisdicción de lo contencioso administrativo mediante la acción de nulidad
y restablecimiento del derecho.
Lo mismo ocurre cuando la tutela
se promueve para controvertir los conceptos emitidos por el Tribunal Médico
Laboral de Revisión Militar y de Policía, pues, se ha entendido que dicho
organismo profiere auténticos actos administrativos[30] conforme lo dispuesto en los artículos 10[31] y 21[32]
del Decreto Ley 1796 de 2000 y el 10[33] del
Decreto Ley 094 de 1989[34]. En
estos casos la procedencia del mecanismo constitucional se rige, en principio,
por las reglas que esta Corporación ha establecido cuando se dirige contra
actos administrativos.
No
obstante, si bien el Legislador ha previsto la acción de nulidad y
restablecimiento del derecho contra los mencionados actos administrativos, la
Corte ha considerado que el mecanismo constitucional debe estudiarse de fondo
cuando se evidencie que aquel no es idóneo o que
se requiere la intervención del juez de tutela de manera urgente para evitar la
configuración de un perjuicio irremediable.
En
todo caso, debe destacarse que según la jurisprudencia constitucional, el
examen de procedencia de la tutela se hace menos estricto, mediante la
utilización de criterios de análisis más amplios, pero no menos rigurosos[35]
cuando el amparo es promovido por personas que requieren especial protección
constitucional,
o en circunstancias de debilidad manifiesta[36],
como niños, niñas y adolescentes, mujeres en estado de gestación o de
lactancia, personas cabeza de familia, en situación de discapacidad o que
padecen de enfermedades catastróficas o ruinosas, entre otros.
Sin
embargo, lo anterior no hace procedente la tutela de forma inmediata, dado que
es necesario valorar no sólo la condición de sujeto de especial protección
constitucional, sino analizar las particularidades de su situación actual para
demostrar que el medio judicial ordinario resulta inadecuado y que la acción
constitucional es la apropiada para defender los derechos invocados.
En el
presente asunto, según la información allegada en sede de revisión, se tiene
que el demandante mediante apoderado judicial acudió al medio de control de
nulidad y restablecimiento del derecho para controvertir el acto administrativo
que ordenó su retiro del servicio activo de la Policía Nacional sin atender a su
condición de debilidad manifiesta como consecuencia de la enfermedad
catastrófica o ruinosa que padece.
No
obstante, teniendo en cuenta las circunstancias del caso concreto en el que se
alega la afectación de los derechos
fundamentales a la salud, a la dignidad humana, a la estabilidad laboral
reforzada, a la seguridad social, al mínimo vital y al debido proceso
por parte de una persona que padece VIH[37], y por tanto, sujeto de especial
protección constitucional, sumado al hecho de que se alegan supuestos actos de persecución
laboral y discriminación por esa causa, la Sala encuentra, que convergen
elementos que hacen que la tutela constituya el procedimiento idóneo para
proteger los derechos alegados. En
consecuencia, la Corte se pronunciará de fondo sobre la cuestión planteada.
Ahora bien, respecto a la pretensión de que
el demandante sea objeto de una nueva valoración médico laboral, considera la
Sala que el control de nulidad y restablecimiento del derecho contra el acto
administrativo mediante el cual se dictaminó la pérdida de capacidad laboral, la
incapacidad para actividad militar y la no reubicación no resulta idóneo para
resolver el asunto planteado, a partir de las características del caso y las
circunstancias en las que se encuentra en razón de su condición médica derivada
del
trastorno depresivo recurrente
y el VIH que padece.
Precisamente, en lo que respecta a la vía
de lo contencioso administrativo, se observa que, dadas las particulares y
excepcionales circunstancias del demandante, la demora en la realización de un
nuevo dictamen para que sean calificadas las posibles secuelas por el VIH que
padece, conduce a la existencia de una dilación injustificada en la resolución
acerca de la posible prestación económica a la que cree tener derecho.
Precisado
lo anterior, a continuación, la Sala planteará los problemas jurídicos que le
corresponde resolver.
4. Problema
jurídico
A
partir de las circunstancias fácticas que dieron lugar al ejercicio de la
acción de tutela, de las decisiones adoptadas en las instancias judiciales y de
la información obtenida en sede de revisión, esta Sala debe determinar:
¿Se
vulnera el derecho al trabajo en el marco de la garantía de la estabilidad
laboral reforzada de un miembro de la Policía Nacional al ser retirado del
servicio activo a pesar de que es portador de VIH?
¿Se vulnera el derecho fundamental al debido proceso
administrativo de un miembro de la Policía Nacional al haber sido valorado dos
años después de realizada la Junta Médico Laboral y haberse tenido en cuenta solo
las secuelas generadas por una de las
enfermedades que padece?
5. Derecho
al trabajo en el marco de la garantía de la estabilidad laboral reforzada.
Reiteración de jurisprudencia
El artículo 53 de la Constitución Política consagra que uno de los principios que debe orientar las relaciones
laborales, es la estabilidad en el empleo[38].
Esta garantía se refuerza en los casos en que se ha
reconocido la existencia del “derecho constitucional a una estabilidad laboral
reforzada”[39], el cual emana del derecho a la
igualdad en el trabajo y, se concretiza en medidas diferenciales en favor de
las personas que a lo largo de la historia de la humanidad han sido discriminadas por razones
sociales, económicas, físicas o mentales[40].
La
Corte ha establecido que los titulares de la figura de la estabilidad laboral
reforzada son: (i) las mujeres embarazadas[41],
(ii) las personas en estado de discapacidad o en situación de debilidad
manifiesta con ocasión de su salud[42] como
ocurre, por ejemplo, con los enfermos de VIH/SIDA[43]; (iii) los aforados sindicales[44]; y (iv) en ciertos casos, las madres o los
padres cabeza de hogar[45], pues
el objetivo de esta figura es “proteger al trabajador que por sus
condiciones especiales es más vulnerable a ser despedido por causas distintas
al trabajo que desempeña”[46].
Respecto al ámbito material de
protección, este Tribunal ha señalado de manera reiterada y uniforme que la
estabilidad laboral no depende de la denominación del vínculo por el cual la
persona logra ejercer una alternativa productiva[47] y procede con independencia de si el origen de la
enfermedad del trabajador es laboral o común[48].
Cuando se trata de personas que se encuentran en una
eventualidad médica, la Corte ha considerado que la figura de la estabilidad
laboral reforzada comprende a quienes: (i) han sido declarados por la autoridad
competente en estado de invalidez y (ii) se encuentren en estado de debilidad
manifiesta por su situación física, síquica o sensorial[49].
Conforme la
jurisprudencia constitucional se ha entendido la estabilidad laboral reforzada
como:“(i) el derecho a
conservar el empleo; (ii) a no ser despedido en razón de la situación de
vulnerabilidad; (iii) a permanecer en el empleo hasta que se requiera y siempre
que no se configure una causal objetiva que conlleve la desvinculación del
mismo y; (iv) a que la autoridad laboral competente autorice el despido, con la
previa verificación de la estructuración de la causal objetiva, no relacionada
con la situación de vulnerabilidad del trabajador, que se aduce para dar por
terminado el contrato laboral, so pena que, de no establecerse, el despido sea declarado ineficaz”[50].
De acuerdo con las reglas fijadas por la Corte, el juez
constitucional deberá conceder la protección que se deriva de la mencionada
estabilidad siempre que: (i) el peticionario pueda considerarse como una persona en condiciones de
discapacidad o en estado de debilidad manifiesta para el desarrollo de sus
labores; (ii) el empleador tenga conocimiento de esta situación; y (iii) se
demuestre el nexo causal entre el despido y el estado de salud del trabajador”[51].
Lo anterior significa que no es suficiente la simple
presencia de una enfermedad o una condición de discapacidad para que mediante
la tutela se conceda la protección constitucional referida, sino que debe estar
probado que la desvinculación laboral obedeció a la particular condición de
debilidad manifiesta del trabajador.
En el citado contexto, el juez constitucional debe
conceder la protección constitucional cuando se comprueba un nexo causal entre
la enfermedad del trabajador y la terminación del vínculo.
Importa destacar que dicha prerrogativa no opera como un mandato absoluto
y, por lo tanto, no significa que exista la prohibición de despido o que pueda
predicarse “un derecho fundamental a conservar y permanecer en el mismo empleo
por un periodo de tiempo indeterminado”[52]. Lo que la mencionada protección revela es la
prohibición constitucional para los empleadores de efectuar despidos o
desvinculaciones laborales fundados en causas discriminatorias en contra de la
población más vulnerable entre los trabajadores[53].
En
el caso específico de las personas contagiadas con VIH, la
Corte ha protegido de forma particular sus derechos dado que las ha considerado
sujetos de especial protección constitucional “…por cuanto se trata de
una enfermedad mortal que causa el deterioro progresivo del estado de salud y
que hace exigible un trato igualitario, solidario y digno ante las
circunstancias de debilidad manifiesta en que se encuentran.”[54],
lo cual se refleja no solo en la provisión de servicios de salud, sino
también en los demás ámbitos en los que esté de por medio el goce de derechos
fundamentales[55].
En el
ámbito laboral al empleador no le es permitido terminar la relación laboral por
causa de dicha patología, pues ello constituye un acto discriminatorio y
violatorio del principio de igualdad. Si ello acontece, el juez constitucional debe adoptar medidas de protección [56]. En sentido
contrario, se han desestimado las mismas cuando la decisión del empleador no
se relaciona con la presencia del VIH en el trabajador[57].
6. De la capacidad sicofísica
El tema de la capacidad sicofísica exigida a todos los
miembros de las Fuerzas Militares se encuentra regulada en los Decretos 094 de
1989[58] y 1796
de 2000[59]. Se define
como “el conjunto de habilidades, destrezas, aptitudes y potencialidades de
orden físico y psicológico que deben reunir las personas a quienes se les
aplique el presente decreto, para ingresar y permanecer en el servicio, en
consideración a su cargo, empleo o funciones. La capacidad sicofísica del
personal de que trata el presente decreto será valorada con criterios laborales
y de salud ocupacional, por parte de las autoridades médico-laborales de las
Fuerzas Militares y de la Policía Nacional”[60]
y es calificada con los conceptos de “apto, aplazado y no apto”[61].
Mediante la realización de unos exámenes médicos y
paraclínicos a los miembros de las Fuerzas Militares se les determina dicha
capacidad para definir, entre otras, el retiro, el reintegro y definición de la
situación médico laboral[62].
En cuanto a la validez y vigencia de los
exámenes de capacidad
sicofísica y el concepto de
calificación de esta el artículo 7 del Decreto 1796 de 2000 dispone que los primeros tendrán una validez de dos
meses, contados desde la fecha de su práctica[63],
y los segundos serán válidos por un término no mayor a tres meses[64], dentro de los cuales dicho concepto “será
aplicable para todos los efectos legales” y, vencido aquel término, continuará
vigente hasta cuando sobrevenga una nueva situación que haga necesaria una
nueva calificación de la capacidad psicofísica.
Por su parte el parágrafo del artículo 16 de la citada
regulación consagra que “[u]na vez recibidos los conceptos médicos
definitivos que determinen las secuelas permanentes, la Junta Medico Laboral se
deberá realizar a más tardar dentro de los noventa (90) días siguientes”.
Por otro lado, según el artículo 27 del Decreto 1796
de 2000, la “incapacidad” es aquella disminución o pérdida de la capacidad
psicofísica que compromete el desempeño de las activ...
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