T-202-17
Sentencia T-202/17
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia sobre procedencia excepcional
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Requisitos generales y especiales de procedibilidad
DESCONOCIMIENTO DEL PRECEDENTE COMO CAUSAL ESPECIFICA DE
PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia
Sólo cuando un juez se aísla de un precedente establecido y
plenamente aplicable a determinada situación, sin cumplir con la carga
argumentativa descrita, incurre en la causal de procedibilidad de la acción de
tutela contra providencias judiciales, relacionada con el desconocimiento del
precedente judicial y, en consecuencia, vulnera los derechos fundamentales a la
igualdad y al debido proceso de las personas que acudieron a la administración
de justicia.
CARACTERIZACION DEL DEFECTO MATERIAL O SUSTANTIVO COMO CAUSAL DE
PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Reiteración de jurisprudencia
Se establece que se configura un defecto sustantivo cuando:
(i) se aplica una disposición que perdió vigencia por cualquiera de la razones
previstas por el ordenamiento, por ejemplo, su inexequibilidad o derogatoria
por una norma posterior; (ii) se aplica una norma manifiestamente inaplicable
al caso y la aplicable pasa inadvertida por el fallador; (iii) el juez realiza
una interpretación contraevidente -interpretación contra legem-
o claramente irrazonable o desproporcionada que afecta los intereses de las
partes; o (iv) se abstiene de aplicar la excepción de inconstitucionalidad ante
una violación manifiesta de la Constitución.
DECISION
SIN MOTIVACION COMO CAUSAL DE PROCEDIBILIDAD DE ACCION DE TUTELA CONTRA
PROVIDENCIAS JUDICIALES
La falta de motivación de las decisiones judiciales
corresponde a la inobservancia del deber de los jueces de dar cuenta de los
fundamentos de la decisión, los cuales constituyen una garantía para los
administrados y materializan la imparcialidad de la decisión. El defecto se
configura por la completa ausencia de justificación de la providencia judicial,
el cual debe ser analizado por el juez en el caso concreto y su constatación no
habilita al juez de tutela a indicar cómo debió efectuarse el análisis ni a
sugerir el sentido de la decisión.
CARACTERIZACION
DEL DEFECTO FACTICO COMO CAUSAL ESPECIFICA DE PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION DE
TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES
El defecto fáctico se configura
cuando: (i) existe una omisión en el decreto de pruebas que eran necesarias en
el proceso; (ii) se da una valoración caprichosa y arbitraria de las pruebas
presentadas; (iii) no se valora en su integridad el material probatorio, y (iv)
las pruebas carecen de aptitud o de legalidad, por su inconducencia, o porque
fueron recaudadas de forma inapropiada, “caso
último en el que deben ser consideradas como pruebas nulas de pleno derecho”.
ACCION DE
REPARACION DIRECTA-Medio
de defensa judicial para obtener indemnización de perjuicios por parte del
Estado
RESPONSABILIDAD
DEL ESTADO POR LOS DAÑOS CAUSADOS COMO CONSECUENCIA DE EXCESOS EN LOS RIESGOS
ASUMIDOS POR LOS MIEMBROS DE LA FUERZA PUBLICA-Jurisprudencia
del Consejo de Estado
La jurisprudencia del Consejo de Estado ha considerado, con
respecto a la responsabilidad del Estado por los daños sufridos por los
miembros de la fuerza pública que: (i) éstos se enfrentan a mayores riesgos de
afectación de su vida e integridad personal; (ii) en la medida en que asumen
esos riesgos voluntariamente su materialización, por regla general, no da lugar
a la responsabilidad del Estado; (iii) en atención a los riesgos que asumen
cuentan con un régimen prestacional diferente, superior al de los demás
servidores del Estado; (iv) la responsabilidad del Estado por la afectación de
la vida e integridad de dichos sujetos se produce por falla del servicio o por
el sometimiento del agente a un riesgo superior a los ordinarios de la
actividad.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-Procedencia por
configurarse defecto fáctico por omisión en la valoración de las pruebas, por
cuanto juez accionado descartó un aspecto
relevante para determinar la responsabilidad del Estado en acción de reparación
directa
La omisión se presentó en la determinación del objetivo del patrullaje,
que constituye un aspecto relevante frente a la pretensión de la demanda, pues
como lo reconoció el Tribunal, para el demandante, el propósito de la actividad
obligaba a que se tomaran medidas de seguridad adicionales, relacionadas con la
prevención de emboscadas y el uso de armamento de largo alcance. En efecto, el juez accionado
descartó un aspecto relevante para determinar la responsabilidad del Estado sin
efectuar alguna evaluación de los elementos de prueba aportados al proceso en
el que se profirió la sentencia, lo que provocó la vulneración del derecho al
debido proceso del demandante
Referencia:
Expediente T-5.915.380
Acción de tutela
instaurada por Luis Alfredo Armero Cuchala, mediante apoderado, en contra del
Tribunal Administrativo del Cauca.
Procedencia: Sección
Segunda - Subsección A de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo
de Estado.
Asunto: acción de
tutela contra providencia judicial, defectos fáctico, sustantivo,
desconocimiento del precedente y falta de motivación.
Magistrada
sustanciadora:
GLORIA STELLA ORTIZ
DELGADO
Bogotá, D. C., cuatro (4) de
abril de dos mil diecisiete (2017)
La Sala Quinta de Revisión
de Tutelas de la Corte Constitucional, integrada por los Magistrados Iván
Humberto Escrucería Mayolo (e) y Aquiles Arrieta Gómez (e), y por la Magistrada
Gloria Stella Ortiz Delgado, quien la preside, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, ha proferido la siguiente
SENTENCIA
En el trámite de revisión
del fallo de segunda instancia emitido por la Sección Segunda -Subsección A- de
la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado, el 3 de octubre
de 2016, que confirmó la sentencia proferida el 21 de abril de 2016 por la
Sección Primera de esa Corporación, en el proceso de tutela promovido por Luis
Alfredo Armero Cuchala, a través de apoderado, contra el Tribunal
Administrativo del Cauca.
El asunto llegó a la Corte
Constitucional, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 31 del Decreto
2591 de 1991, por remisión que efectuó la Secretaría General de la Sala de lo
Contencioso Administrativo del Consejo de Estado. El 14 de diciembre de 2016,
la Sala Número Doce de Selección de Tutelas de esta Corporación escogió el
presente caso para su revisión.
I. ANTECEDENTES
El 26 de febrero de 2016[1], Luis Alfredo Armero Cuchala, mediante
apoderado, formuló acción de tutela en contra del Tribunal Administrativo del
Cauca, por considerar vulnerados sus derechos a la igualdad, al debido proceso
y de acceso a la administración de justicia. Particularmente, la vulneración la
derivó de la sentencia que la autoridad accionada profirió el 1º de octubre de
2015, en la que revocó la decisión del Juzgado 4º Administrativo del Circuito
de Popayán para, en su lugar, denegar las pretensiones de la demanda que el
actor y otros[2] formularon en contra de la
Nación-Ministerio de Defensa Nacional, Policía Nacional.
1. Los hechos que sustentaron
la solicitud de amparo se resumen a continuación:
1.1.
Diego Fernando Armero Yampuezan, miembro de la Policía Nacional,
falleció el 8 de marzo de 2012 en el municipio de Balboa, Cauca, en ejercicio
de sus funciones como patrullero.
1.2.
De acuerdo con los registros[3], a las 8:45
del 8 de marzo de 2012 la Estación de Policía de El Bordo le informó a la
Estación de Policía de Balboa que, desde la vereda La Planada del corregimiento
de Pureto, una camioneta con estupefacientes se dirigía hacia dicho municipio.
1.3.
En atención a ese reporte los agentes Lozano Ortiz, Cacelado
Torres y Burbano Córdoba hicieron el patrullaje urbano en las horas de la
mañana, el cual terminó a las 12:40, cuando volvieron a la estación para el
relevo correspondiente.
1.4.
A las 13:35 del mismo día, los agentes Lozano Ortiz, Armero
Yampuezan y Prada Bernal, bajo el mando del comandante de la estación Efrey Álvarez,
emprendieron la labor de patrullaje en dos motocicletas y “portando fusiles
Galil, pistolas, proveedores, municiones, granadas de fragmentación y un radio”[4]
.
1.5.
Transcurridos 10 minutos desde el inicio del patrullaje, en la vía
que conduce al corregimiento de Pureto, aproximadamente 100 metros antes del
Colegio Vasco Núñez de Balboa, los agentes fueron víctimas de un atentado con
explosivos. Como consecuencia de este hecho los policías Efrey Álvarez, Lozano
Ortiz y Armero Yampuezan fallecieron, y el agente Prada Bernal resultó herido.
1.6.
Luis Alfredo Armero Cuchala y Rosa Enriqueta Yampuezan, en calidad
de padres de Diego Fernando Armero Yampuezan, sus hermanos, abuelos paternos y
su abuela materna[5] presentaron demanda de
reparación directa en contra de la Nación-Ministerio de Defensa Nacional,
Policía Nacional, con el propósito de que se condenara a la demandada al pago
de los perjuicios morales, materiales y por la “alteración grave de las
condiciones de existencia”[6] que les causó la muerte de su
familiar.
1.7.
En el libelo se indicó que los padres de Diego Fernando
satisfacían sus necesidades básicas con los recursos que su hijo les proveía y,
en general, se destacó el alto sentido de colaboración y solidaridad del
fallecido con su núcleo familiar.
1.8.
Luego, se describieron las circunstancias en las que murió Diego
Fernando Armero, las cuales, adujeron los demandantes, dan cuenta de la
responsabilidad del Estado por falla en el servicio, debido a que la actuación
de la víctima, en ejercicio de sus funciones, atendió a las órdenes proferidas
por su superior, el comandante de la estación, quien omitió tomar las medidas
de prevención, protección y seguridad necesarias. A juicio de los actores se
ignoraron (i) los instructivos para evitar emboscadas[7],
(ii) las instrucciones para un adecuado uso del fusil Galil[8],
(iii) la prohibición de asignar armamento de largo alcance a dispositivos
inferiores a 7 unidades en el área urbana y a 10 unidades en el área rural[9],
y (iv) el procedimiento de patrullaje en zona rural[10].
1.9.
En síntesis, la demanda argumentó que la muerte de Diego Fernando
Armero Yampuezan no fue consecuencia del riesgo que voluntariamente asumió
cuando ingresó a prestar sus servicios a la Policía Nacional, sino que fue el
resultado de omisiones imputables a su superior, debido a que no tomó las
medidas de protección, prevención y seguridad que debían regir las actuaciones.
1.10.
En sentencia de 25 de septiembre de 2014, el
Juzgado Cuarto Administrativo del Circuito de Popayán declaró a la Nación-
Ministerio de Defensa- Policía Nacional responsable administrativa y
patrimonialmente de los perjuicios morales que sufrieron los demandantes
como consecuencia del fallecimiento de Diego Fernando Armero Yampuezan.
Como fundamento de la decisión, el juez aludió a las pruebas
recaudadas en el trámite y destacó que, de acuerdo con la jurisprudencia del
Consejo de Estado, la afectación de los derechos a la vida e integridad
personal de los agentes de la fuerza pública constituye un riesgo de la
actividad que desempeñan. Sin embargo, cuando el daño es consecuencia de una
falla en el servicio o de la materialización de un riesgo excepcional hay lugar
a declarar la responsabilidad del Estado. En particular, refirió un caso en el
que se comprobó la falla en el servicio como consecuencia de una mala
coordinación del operativo y la insuficiencia de las medidas de seguridad[11].
Luego confrontó los hechos demostrados en el trámite,
particularmente los procedimientos que adelantó el grupo de patrulla en el que
se encontraba Diego Fernando Armero el día de su fallecimiento, con los
instructivos expedidos por la Dirección de la Policía Nacional; de un lado, el número
092 de 2006, que prohíbe asignar armamento de largo alcance a dispositivos
inferiores a 7 unidades en área urbana y 10 en área rural y, de otro, el número
041 de 2004 que contiene instrucciones para evitar emboscadas.
En dicho análisis, el juez concluyó que el desplazamiento
realizado el 8 de marzo de 2012 desobedeció los instructivos en comento, debido
a que: (i) salieron a patrullaje sólo 4 uniformados equipados con armamento de
largo alcance; (ii) el desplazamiento se hizo en motocicletas cuando debió
realizarse a pie ante el riesgo de emboscada, y (iii) no se adelantó una
verificación de ruta previa.
En atención a esas circunstancias, el juez de instancia concluyó
que la actividad desempeñada por el patrullero Armero Yampuezan, determinada
por la imprudencia de su superior, consolidó un exceso en los riesgos del servicio,
ya que si se hubieran observado las instrucciones generales para adelantar el
patrullaje se habría prevenido el atentado terrorista en el que falleció.
Asimismo, indicó que la falla en el servicio imputable a la entidad demandada
se deriva de la falta de previsión del personal necesario a órdenes de la
Estación de Policía de Balboa
Con respecto a los perjuicios, el juez consideró que sólo procedía
el reconocimiento de los morales, debido a que el daño emergente se cubrió a
través de la indemnización a forfait y la pensión de sobreviviente reconocida
en favor de los padres del patrullero Armero Yampuezan; y no se demostró el
lucro cesante, pues no existen pruebas que acrediten que los demandantes
dependieran económicamente del causante. Finalmente señaló que el
reconocimiento de los perjuicios por alteración de las condiciones de
existencia sólo procede para resarcir económicamente una lesión corporal o un
daño a la salud, presupuestos que no se acreditaron en el trámite.
1.11 Los extremos del
litigio formularon recurso de apelación en contra de la sentencia de
primera instancia.
Los demandantes cuestionaron la decisión en
aras de que se reconozca la totalidad de los perjuicios reclamados. Indicaron,
en primer lugar, que el juez no tuvo en cuenta los elementos de prueba y
circunstancias que acreditaban la dependencia de los padres de la víctima.
También refutaron las consideraciones sobre los perjuicios por alteración grave
de las condiciones de existencia, pues, a su juicio, éstos no corresponden a la
afectación del derecho a la salud sino a la alteración de su proyecto de vida
derivada del deceso de su familiar, la que demostraron a través del dictamen
psicológico aportado al trámite y los testimonios recaudados.
A su turno, la demandada expuso diversas razones de
inconformidad respecto a la decisión de primera instancia, particularmente que
el juez: (i) ignoró el régimen vigente de patrullaje previsto en la Resolución
911 del 1º de abril de 2009, en el que no se exige el número de policías
referido en la sentencia; (ii) desconoció el precedente judicial sobre el
riesgo propio del servicio; (iii) incurrió en defecto fáctico al considerar que
la verificación de la información recibida por la Estación de Policía de Balboa
requería un gran operativo y no se trataba de una actividad rutinaria, e (iv)
ignoró que el ataque con explosivos no era contenible o resistible por el
número de policías que asistieran al operativo. Asimismo destacó que las
consideraciones expuestas por el a quo, relacionadas con la exigencia de
un número mayor de agentes, afectan la prestación del servicio de la Policía
Nacional.
1.12 En sentencia de 1º
de octubre de 2015, el Tribunal Administrativo del Cauca revocó la
sentencia proferida el 25 de septiembre de 2014 por el Juzgado Cuarto
Administrativo del Circuito de Popayán y, en su lugar, denegó las pretensiones
de la demanda.
El ad quem aludió, en primer lugar, al régimen de
responsabilidad de los miembros de la fuerza pública y a las diferencias
derivadas de la prestación obligatoria del servicio y el ingreso voluntario. En
cuanto a los sujetos que prestan voluntariamente el servicio resaltó que asumen
los riesgos inherentes al oficio escogido y, en consecuencia, la
responsabilidad del Estado sólo surge de un hecho anormal constitutivo de falla
en el servicio y generador de un daño que aquéllos no estaban obligados a
soportar.
En concordancia con lo anterior emprendió el análisis de
responsabilidad del Estado, en el que identificó el daño antijurídico, que
corresponde a la muerte del patrullero Diego Fernando Armero Yampuezan, y luego
determinó la falla endilgada.
Tras referir los elementos de prueba obrantes en el trámite, el
Tribunal indicó que el fallecimiento del policía Armero Yampuezan tuvo lugar
cuando se encontraba de patrullaje en el sector asignado para su actividad, es
decir que se trató de la concreción un riesgo propio del servicio. Luego
transcribió el análisis que ya había adelantado, en un proceso diferente
ocurrido con ocasión de los mismos hechos, en sentencia de 11 de septiembre de
2014. En esa providencia decidió la acción de reparación directa fundada en los
perjuicios ocasionados por la muerte del agente William Alberto Lozano Ortiz y
estableció que el patrullaje adelantado el 8 de marzo de 2012 en el municipio
de Balboa, estaba destinado a atender el reporte de una riña gestada en el
colegio, que corresponde a la competencia ordinaria de la Policía Nacional y,
por ende, el daño antijurídico fue producto de un riesgo propio de las
actividades de los miembros de esa institución.
Asimismo, en las consideraciones de ese fallo destacó que
la información sobre el vehículo con estupefacientes se recibió en las horas de
la mañana y motivó actividades de la Estación de Policía de Balboa desde el
momento en el que se obtuvo el reporte, razón por la que el patrullaje de la
tarde no se podía identificar como una actividad dirigida a interceptar dicho
vehículo. Luego indicó que la aparente decisión de sobrepasar el sector urbano
sin autorización de los superiores no evidenciaba el desbordamiento de un
riesgo ordinario de los miembros de la fuerza pública, debido a que no se
demostró que el lugar del atentado se encontrara fuera del perímetro urbano y
que, por lo tanto, la decisión del patrullaje no podía tomarse por el
comandante de la estación de policía. Finalmente, el Tribunal concluyó, frente
al Instructivo 092 de 5 de septiembre de 2006, que el acatamiento de esas
instrucciones, particularmente el incremento del número de agentes en el patrullaje,
no habría impedido que se concretara el daño.
Tras las extensas transcripciones de la sentencia de 11 de
septiembre de 2014, que el juez accionado consideró plenamente aplicables para
resolver el caso, señaló que resultaba improcedente pronunciarse sobre la
naturaleza del sector en el que ocurrió el atentado, debido a que se trata de
un argumento formulado en los alegatos de conclusión de la segunda instancia y
que en caso de que se tratara de área rural, la calidad de comandante de la
Estación de Policía de Balboa de Efrey Álvarez le permitía atender el
patrullaje.
Solicitud de tutela
2.
El 26 de febrero de 2016 Luis Alfredo Armero Cuchala, a través de
apoderado, formuló acción de tutela en contra del Tribunal Administrativo del
Cauca, en la que denunció la transgresión de sus derechos a la igualdad, debido
proceso y acceso a la administración de justicia.
El accionante indicó que la vulneración de sus derechos deriva de
la sentencia proferida por la autoridad accionada el 1º de octubre de 2015, ya
que contiene defectos tanto en la fundamentación jurídica como en la valoración
de los elementos de prueba, los cuales clasificó en los “cargos” que se
describen a continuación:
“Primer cargo.” El
actor adujo que la sentencia cuestionada se fundó en las consideraciones
expuestas en la sentencia de 11 de septiembre de 2014, en la que se valoró el
testimonio rendido por Jimmy Prada en otro proceso, el cual no se trasladó y
contiene declaraciones diferentes a las que el mismo testigo rindió en el proceso
incoado por el demandante.
El accionante destacó que, en el proceso en el que se emitió la
sentencia de 11 de septiembre de 2014, el testigo Jimmy Prada declaró que el
patrullaje estaba destinado a atender el reporte de una riña en el colegio,
pero dicha declaración se contradice con el informe policial rendido por el
Comandante (e) de la Estación de Policía del Municipio de Balboa, con las
anotaciones de la minuta de guardia y libro de población, y con las
declaraciones del mismo testigo en el proceso. En consecuencia, la valoración
del testimonio de Jimmy Prada recaudado en otro proceso y que no fue trasladado
en debida forma vulneró el derecho al debido proceso del actor.
“Segundo cargo.” La
sentencia cuestionada se fundó en hechos nuevos planteados por la entidad
demandada en el recurso de apelación. A juicio del accionante, en la
alzada formulada por la Policía Nacional se introdujo una polémica nueva,
relacionada con la vigencia de la Resolución 911 del 1º de abril de 2009 y la
consecuente derogatoria de la regulación previa, tesis que acogió
implícitamente el fallo cuestionado, pues al desestimar la falla en el servicio
el Tribunal “tácitamente aplica los dichos nuevos expuestos por la defensa
de la institución demandada, tendiente a demostrar que en la parte urbana en
general de las poblaciones del país no se aplican los manuales dictados por la
Dirección General de la Policía Nacional y traídos a colación con la demanda,
sino la reglamentación de la vigilancia urbana ordinaria.”[12]
Comoquiera que para el accionante el juez de segunda instancia
acogió, de forma implícita, los argumentos relacionados con la aplicabilidad de
la Resolución 911 del 1º de abril de 2009, expuso razones para confrontar esa
consideración, particularmente: (i) la inaplicabilidad de la norma, debido a
que regula vigilancia urbana; (ii) las diferencias entre la vigilancia urbana y
el patrullaje en municipios con graves afectaciones del orden público como
Balboa, Cauca; (iii) la regencia de los instructivos 092 de 23 de abril de 2004
y 041 de 2004 frente a la operación adelantada el 8 de marzo de 2012 en Balboa,
y (iv) la indebida conclusión a la que arribó el Tribunal sobre la posibilidad
de que el Comandante de la Policía de Balboa determinara libremente la forma en
la que debía adelantarse el patrullaje.
“Tercer cargo.” La
sentencia cuestionada desconoció los elementos de prueba obrantes en el trámite,
que: (i) demostraban que el patrullaje adelantado el 8 de marzo de 2012 en el
municipio de Balboa pretendía aprehender un vehículo con estupefacientes,
reportado por el Comando del Distrito de Policía de El Bordo; (ii) confrontaban
el objetivo del patrullaje establecido en la sentencia, debido a que la jornada
escolar finalizó a las 12:45; (iii) daban cuenta del incumplimiento de los
protocolos de seguridad, que reconocieron los policías de la estación Jimmy
Prada Bernal, Hernán Fernando Serna Muñoz y James Eduard Molano; y (iv)
evidenciaban que el Comandante de la Estación de Balboa, a pesar de contar con
el personal suficiente, establecía turnos de patrullaje que desconocían los
protocolos con el objetivo de tener un mayor tiempo de descanso.
“Cuarto cargo.” Las
consideraciones del Tribunal sobre el propósito que perseguía el patrullaje
realizado el 8 de marzo de 2012 en el municipio de Balboa -la vigilancia de la
salida de los estudiantes del colegio y que se trataba de una función de
policía- son irrelevantes frente al fundamento de la demanda, que corresponde
al incumplimiento de los protocolos de seguridad en la prestación del servicio.
Para el actor, la sentencia acusada (i) no respondió al argumento
principal en el que se fundó la acción de reparación directa, (ii) identificó
los protocolos de seguridad como obstáculos para la prestación de los servicios
a cargo de la Policía Nacional en oposición con la naturaleza jerárquica de la
institución que obliga a que esas instrucciones se apliquen, y (iii) adelantó
una defensa indebida de los intereses del ente demandado.
“Quinto cargo.” La
sentencia acusada desconoció la jurisprudencia del Consejo de Estado, de
acuerdo con la cual, a pesar de los riesgos propios del servicio, se configura
una falla en el servicio, que da lugar a la responsabilidad del Estado, cuando
la negligencia o indiferencia de las instituciones ponen a los miembros de la
fuerza pública en situaciones de indefensión y los expone a riesgos superiores.
En ese sentido, el actor destacó que una de las manifestaciones del exceso en
los riesgos del servicio, reconocida por la jurisprudencia, corresponde a los
daños causados como consecuencia de la omisión de las medidas de prevención,
protección y seguridad por parte de los mandos superiores[13].
Finalmente, se solicitó que se emitan órdenes inter comunis
frente a todos los demandantes de la acción de reparación directa referida.
B. Actuaciones en sede de tutela
Mediante auto de 3 de marzo de 2016, la
Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de
Estado admitió la acción de tutela formulada por Luis Alfredo Armero Cuchala,
dispuso la notificación del Tribunal Administrativo del Cauca, del Juzgado
Cuarto Administrativo de Popayán, del Ministerio de Defensa Nacional-Policía
Nacional y de los demás demandantes de la acción de reparación directa que
motivó la solicitud de amparo.
Ministerio de Defensa Nacional- Policía
Nacional
La autoridad vinculada al trámite se
opuso a la prosperidad de la acción de tutela, debido a que la sentencia, a la
que el accionante le atribuyó la vulneración de sus derechos fundamentales,
valoró las circunstancias acreditadas en el trámite y determinó, con base en la
jurisprudencia vigente, que no se demostró la falla en el servicio y que no
había lugar a la responsabilidad del Estado por la muerte del patrullero Diego
Fernando Armero Yampuezan, pues ésta se produjo como consecuencia de los
riesgos propios del servicio que prestaba en la Policía Nacional.
Como fundamento de su intervención, la
entidad refirió la defensa que planteó en el proceso de reparación directa, el
reconocimiento de la pensión de sobrevivientes en favor de los padres del
causante, el pago de $41’610.630 como compensación por muerte y las reglas
jurisprudenciales de improcedencia general de la acción de tutela contra
providencias judiciales.
La autoridad accionada y los vinculados al
trámite guardaron silencio.
C. Decisiones objeto de revisión
Fallo de primera instancia
Mediante fallo proferido el 21 de abril
de 2016[14] la Sección Primera de la
Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado denegó el amparo de
los derechos invocado por Luis Alfredo Armero Cuchala. En primer lugar,
determinó el cumplimiento de los requisitos generales de procedibilidad de la
acción de tutela formulada contra la sentencia de 1º de octubre de 2015, particularmente:
(i) la relevancia constitucional del asunto ante la posible afectación del
debido proceso; (ii) la presentación oportuna de la acción, debido a que la
sentencia cuestionada se emitió el 9 de octubre de 2015 y la solicitud de
amparo se elevó el 1º de marzo de 2016; (iii) la observancia del presupuesto de
subsidiariedad, ya que el actor no cuenta con medios ordinarios o
extraordinarios de defensa judicial para lograr la protección de los derechos
invocados; (iv) la identificación de los hechos de los que se desprende la
vulneración de los derechos, cuya protección invoca; y (v) el tipo de
providencia contra la que se formuló la acción, que no corresponde a un fallo
de tutela.
Establecidos los presupuestos generales,
el a quo emprendió el análisis de fondo de la solicitud, en el que
determinó que las pruebas referidas por el actor se evaluaron en la sentencia
cuestionada y la valoración probatoria fue adecuada. Asimismo destacó que con
respecto al examen del material probatorio adelantado por el juez natural, la
actividad del juez de tutela está limitada por el respeto a la autonomía
judicial.
Finalmente, indicó que el propósito de
la acción formulada por Luis Alfredo Armero Cuchala es reabrir el debate propio
de las instancias y no cuestionar errores en la valoración probatoria con
incidencia en sus derechos fundamentales.
Impugnación
El accionante impugnó la decisión de
primera instancia. En el escrito de impugnación el actor refirió los
antecedentes relevantes del trámite y reiteró que, a pesar de que los
argumentos de la contestación de la demanda presentados por el Ministerio de
Defensa-Policía Nacional en el proceso de reparación directa diferían de los
que expuso en el recurso de apelación, en la sentencia se acogieron
indebidamente los presentados en la alzada.
También indicó que la nueva resolución
sobre vigilancia en la Policía Nacional no derogó los instructivos previos
emitidos para la realización de las funciones de los miembros de dicha entidad
y que la decisión cuestionada no atiende a las pruebas obrantes en el proceso.
Fallo de segunda instancia
En fallo emitido el 3 de octubre de 2016[15],
la Sección Segunda Subsección A de la Sala de lo Contencioso Administrativo del
Consejo de Estado confirmó la decisión de primera instancia.
Tras reiterar la concurrencia de los requisitos generales de
procedibilidad de la acción de tutela y referir las características del defecto
fáctico, el ad quem transcribió parcialmente las consideraciones
expuestas en la sentencia cuestionada e indicó que se valoraron los elementos
de prueba relevantes para el caso, los mismos que llevaron a la autoridad
accionada a establecer que la muerte de Diego Fernando Armero Yampuezan fue la
consecuencia de un riesgo propio del servicio.
De otra parte indicó que los argumentos relacionados con el
desconocimiento de los protocolos de seguridad no fueron estudiados en la
sentencia cuestionada, debido a que se formularon en los alegatos de conclusión
de segunda instancia, razón por la que tampoco pueden ser analizados por el
juez de tutela.
II. CONSIDERACIONES
Competencia
1.- Corresponde a la Corte
Constitucional analizar, en Sala de Revisión, las sentencias proferidas dentro
de la acción de tutela de la referencia, con fundamento en los artículos 86 y
241-9 de la Constitución y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.
Asunto objeto de revisión y problema
jurídico
2.- Luis Alfredo Armero
Cuchala y otros formularon acción de reparación directa en contra de la Nación,
Ministerio de Defensa - Policía Nacional, con la pretensión de que se condenara
a la demandada a pagar los perjuicios que sufrieron como consecuencia de la
muerte de Diego Fernando Armero Yampuezan, quien se desempeñaba como patrullero
en la Policía Nacional.
En la demanda se denunció
que la muerte del agente Armero Yampuezan no fue consecuencia del riesgo que
voluntariamente asumió cuando ingresó a prestar sus servicios a la Policía
Nacional, sino que fue el resultado de omisiones imputables a su superior,
quien no tomó las medidas de protección, prevención y seguridad que debían
regir las actuaciones, circunstancia que la jurisprudencia ha reconocido como
una falla en el servicio y que conduce a declarar la responsabilidad del Estado.
3.- En sentencia de 25 de
septiembre de 2014, el Juzgado Cuarto Administrativo del Circuito de
Popayán advirtió que en el patrullaje en el que falleció el policía Armero
Yampuezan se desconocieron las medidas de seguridad
para el uso de armamento de largo alcance y las
instrucciones para evitar emboscadas.
También consideró que dichas omisiones,
determinadas por la imprudencia del superior del agente referido, configuraron
un exceso en los riesgos del servicio, ya que si se hubieran observado las
instrucciones generales para adelantar el patrullaje se habría afrontado de
mejor manera el atentado terrorista que provocó el daño. En consecuencia,
encontró acreditada la falla en el servicio y la responsabilidad del Estado por
los perjuicios morales que provocó la muerte del agente Armero Yampuezan.
4.- Los extremos del litigio formularon
recurso de apelación en contra de la decisión de primera instancia. Los
demandantes reprocharon el reconocimiento parcial de los perjuicios reclamados
y la demandada cuestionó la falla en el servicio establecida por el a quo.
5.- En sentencia de 1º de octubre de 2015, el Tribunal
Administrativo del Cauca revocó la sentencia proferida el 25 de septiembre de
2014 por el Juzgado Cuarto Administrativo del Circuito de Popayán y, en su
lugar, denegó las pretensiones de la demanda.
El ad quem estableció, con base en los elementos de prueba
obrantes en el trámite, que la muerte de Diego Fernando Armero fue el resultado
de la concreción de los riesgos del servicio. El Tribunal, apoyado en una
sentencia previa que analizó un caso ocurrido con ocasión de los mismos hechos,
destacó que el daño se produjo cuando la víctima realizaba patrullaje en un
sector asignado para su actividad, en el marco de una labor ordinaria -reporte
de una riña en el colegio- y bajo el mando del Comandante de la Estación, quien
contaba con la autorización para adelantar esa actividad. Finalmente indicó que
la observancia de los instructivos de seguridad que exigían un mayor número de
agentes no habría impedido el daño.
6.- Luis Alfredo Armero Cuchala formuló acción de tutela en contra
del Tribunal Administrativo del Cauca, en la que denunció que la sentencia de
1º de octubre de 2015 incurrió en diversos errores que provocaron la
vulneración de sus derechos fundamentales, los cuales presentó en varios “cargos”
que no identificó con los defectos de las decisiones judiciales reconocidos en
la jurisprudencia constitucional.
A pesar de esa circunstancia, la Sala, en aras de mayor claridad
en el análisis, en atención a la informalidad de la acción de tutela y debido a
que el actor describió cada uno de los yerros en los que, a su juicio, incurrió
la sentencia acusada, clasificará los argumentos expuestos de acuerdo con la
nominación de los defectos que se pueden predicar de una providencia judicial y
que han sido establecidos jurisprudencialmente.
En primer lugar, el accionante adujo que la sentencia desconoció
el precedente del Consejo de Estado, de acuerdo con el cual la negligencia
o indiferencia de las instituciones que pone a los miembros de la fuerza
pública en situaciones de indefensión y los expone a riesgos superiores
configura una falla en el servicio que da lugar a la responsabilidad del
Estado.
En segundo lugar, el actor
señaló que la sentencia adolece de defecto sustantivo porque al
desestimar la responsabilidad del Estado aplicó implícitamente la Resolución
911 del 1º de abril de 2009 alegada por la demandada, la cual es impertinente
debido a que regula vigilancia urbana, que corresponde a una actividad distinta
al patrullaje que se adelanta en municipios con graves afectaciones del orden
público, y por la regencia de los instructivos 092 de 23 de abril de 2004 y 041
de 2004 frente a la operación adelantada el 8 de marzo de 2012.
En tercer lugar, el
accionante señaló que la decisión contiene una motivación insuficiente, debido
a que no respondió al principal argumento en el que se fundó la acción
de reparación directa, esto es, que la muerte del agente Armero Yampuezan fue
el resultado de omisiones imputab les a su superior, debido a que no tomó
las medidas de protección, prevención y seguridad que debían regir las
actuaciones.
Finalmente, la decisión cuestionada incurrió en defecto fáctico
como consecuencia de: (i) la valoración de un elemento probatorio que no podría
ser parte del proceso por no haber sido trasladado en debida forma: la
declaración rendida por el testigo Jimmy Prada en otro proceso; y (ii) la falta
de valuación de las siguientes piezas probatorias (a) el informe policial
rendido por el Comandante (E) de la Estación de Policía del Municipio de
Balboa, (b) las anotaciones de la minuta de guardia y libro de población, (c)
las declaraciones del testigo precitado que refutaban las circunstancias que
refirió en el otro trámite, y (d) las declaraciones rendidas por los policías
Jimmy Prada Bernal, Hernán Fernando Serna Muñoz y James Eduard Molano que, a su
juicio, demostraban que el patrullaje adelantado el 8 de marzo de 2012 buscaba
aprehender un vehículo con estupefacientes, el incumplimiento de las medidas de
seguridad y la distribución de turnos de patrullaje que desconocía los
protocolos.
7.- Debido a que la
procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales tiene dos
niveles de análisis -el primero que corresponde a los requisitos generales y un
segundo nivel, que atiende a los requisitos específicos de procedibilidad de la
acción contra decisiones judiciales- la Sala establecerá, de acuerdo con ese
orden, si concurren dichos presupuestos para controvertir la sentencia de 1º de
octubre de 2015 proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca.
Si se supera el análisis de procedencia general le corresponde a
la Sala Quinta de Revisión determinar si la sentencia proferida el 1º de
octubre de 2015 por el Tribunal Administrativo del Cauca incurrió en alguna de
las causales específicas de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias
judiciales porque, a juicio del demandante, (i) ignoró el precedente del
Consejo de Estado según el cual la negligencia o indiferencia de las
instituciones que pone a los miembros de la fuerza pública en situaciones de
indefensión y los expone a riesgos superiores configura una falla en el
servicio que da lugar a la responsabilidad del Estado; (ii) aplicó una
disposición de protocolos de seguridad de la Policía Nacional que no regulaba
la actividad en la que se produjo el daño; (iii) no respondió a los fundamentos
de la demanda y (iv) no valoró elementos de prueba que refutaban las
circunstancias que constituyeron el fundamento de la decisión.
Para resolver el problema jurídico anunciado la
Sala abordará los siguientes temas: (i) la acción
de tutela contra providencias judiciales y los requisitos específicos de procedibilidad con énfasis en
el desconocimiento del precedente, el defecto sustantivo, la falta de
motivación y el defecto fáctico; (ii) la acción de reparación directa y la
responsabilidad del Estado por el exceso en los riesgos del servicio asumidos
por los miembros de la Fuerza Pública y, finalmente, (iii) abordará el estudio
del caso concreto.
Procedencia excepcional de la tutela
contra decisiones judiciales
8.- El inciso 4º del artículo 86 de la
Constitución, consagra el principio de subsidiariedad como requisito de procedencia
de la acción de tutela y determina que “[e]sta acción sólo procederá cuando
el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se
utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”.
Asimismo el artículo mencionado
establece que la tutela procede contra toda “acción [u] omisión de cualquier
autoridad pública”. Las autoridades judiciales son autoridades públicas que
en el ejercicio de sus funciones tienen la obligación de ajustarse a la
Constitución y a la ley, y de garantizar la efectividad de los principios,
deberes y derechos reconocidos en la Carta Política.
Bajo el presupuesto mencionado, la Corte
Constitucional ha admitido la procedencia de la acción de tutela contra
decisiones judiciales que quebranten los derechos fundamentales de las partes y
se aparten de los mandatos constitucionales. No obstante, la procedencia de la
acción de tutela en estos casos es excepcional, con el fin de preservar los principios
de cosa juzgada, autonomía e independencia judicial, seguridad jurídica, y la
naturaleza subsidiaria que caracteriza a la tutela.[16]
En concordancia con lo expuesto, se
concluye que la acción de tutela contra decisiones judiciales tiene como
finalidad efectuar un juicio de validez constitucional de una providencia
judicial que incurre en graves falencias, las cuales la tornan incompatible con
la Carta Política.[17]
9.- La sentencia C-590 de 2005[18] señaló que el desarrollo
jurisprudencial ha conducido a diferenciar dos tipos de presupuestos para que
proceda la acción de tutela contra providencias judiciales, a saber: los
requisitos generales de procedencia y los requisitos específicos de
procedibilidad.
Requisitos generales de procedencia
10.- Según lo expuso la sentencia C-590
de 2005, los requisitos generales de procedencia excepcional de la acción de
tutela contra providencias judiciales son: (i) que la cuestión que se discuta
tenga relevancia constitucional, esto es, que el caso involucre la posible
vulneración de los derechos fundamentales de las partes; (ii) que se cumpla con
el presupuesto de subsidiariedad que caracteriza a la tutela, o sea, que se
hayan agotado todos los medios de defensa judicial al alcance de la persona
afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un perjuicio
irremediable; (iii) que se cumpla el requisito de inmediatez, es decir,
que la tutela se interponga en un término razonable y proporcionado a partir
del hecho que originó la vulneración; (iv) cuando se trate de una irregularidad
procesal, ésta debe tener un efecto decisivo en la sentencia que se impugna;
(v) que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que
generaron la vulneración, como los derechos vulnerados; y (vi) que no se trate
de sentencias de tutela.
Requisitos específicos de procedibilidad
11.- Los requisitos específicos aluden a
la concurrencia de defectos en el fallo atacado que, en razón de su gravedad,
hacen que éste sea incompatible con los preceptos constitucionales. En resumen,
estos defectos son los siguientes:
Defecto orgánico: ocurre cuando el funcionario judicial que profirió la sentencia
impugnada carece en forma absoluta de competencia.
Defecto procedimental absoluto: se origina cuando el juez actuó completamente al margen del
procedimiento establecido.[19]
Defecto fáctico: se presenta cuando el juez carece del apoyo probatorio
que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión,
o cuando la valoración de la prueba fue absolutamente equivocada.
Defecto material o sustantivo: ocurre cuando se decide con base en normas inexistentes,
inconstitucionales o claramente inaplicables al caso concreto, o cuando se
presenta una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y la
decisión.[20]
Error inducido: sucede cuando el Juez o Tribunal fue víctima de un engaño por
parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una decisión que afecta
derechos fundamentales.[21]
Decisión sin motivación: implica el incumplimiento de los servidores judiciales del deber
de dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de sus decisiones.
Desconocimiento del precedente: se configura cuando por vía judicial se ha fijado el alcance sobre
determinado asunto y el funcionario judicial desconoce la regla jurisprudencial
establecida.[22]
Violación directa de la Constitución: se estructura cuando el juez ordinario adopta una decisión que
desconoce, de forma específica, postulados de la Carta Política.
Examen de los requisitos generales de
procedencia de la tutela contra providencias judiciales en el caso que se
analiza
12.- La Sala establecerá, a
continuación, si concurren los requisitos generales de procedencia de la acción
de tutela contra providencias judiciales, en relación con la sentencia a la que
se le atribuye la vulneración de los derechos fundamentales del accionante.
13.- En primer lugar, se cumple con el presupuesto de legitimación
por activa, pues la solicitud de amparo se presentó por Luis Alfredo Armero
Cuchala, quien es titular de los derechos del debido proceso y acceso a la
administración de justicia que, adujo, fueron vulnerados como consecuencia de
la sentencia proferida el 1º de octubre de 2015 por el Tribunal Administrativo
del Cauca que determinó que la muerte del patrullero Diego Fernando Armero
Yampuezan obedeció a la concreción de un riesgo del servicio como miembro de la
Policía Nacional.
14.- En segundo lugar, la cuestión objeto de
debate es de evidente relevancia constitucional, ya que se discute la
eventual afectación de los derechos fundamentales del actor, particularmente
del debido proceso y acceso a la administración de justicia, como consecuencia
de la decisión judicial cuestionada.
En efecto, en las censuras formuladas se denunció la afectación de
las prerrogativas mencionadas derivada de supuestos defectos de la actividad
adelantada por el Tribunal Administrativo del Cauca en la sentencia de 1º de
octubre de 2015.
15.- En tercer lugar, la tutela cumple con el requisito
consistente en haber agotado todos los mecanismos judiciales de defensa a
su disposición.
En cuanto al
ejercicio de los recursos al alcance del afectado para obtener el
restablecimiento de sus derechos fundamentales, la Sala advierte que el actor
adelantó la actividad que le correspondía en el proceso de reparación directa y
que no contaba con mecanismos judiciales ordinarios para controvertir la
sentencia contra la que formuló la acción de tutela.
En particular, Luis
Alfredo Armero presentó la acción de reparación directa oportunamente, expuso
las razones jurídicas y fácticas que, en su concepto, sustentaban la
responsabilidad del Estado, adelantó la actividad probatoria que le
correspondía e intervino en las oportunidades procesales establecidas para el
efecto. También formuló el recurso de apelación contra la decisión de primera
instancia en el que expuso las razones de su desacuerdo con esa decisión. Sin
embargo, respecto a la sentencia que resolvió la alzada y que, aduce, vulnera
sus derechos fundamentales no contaba con recursos ordinarios de contradicción.
16.- En cuarto lugar, la acción de tutela fue interpuesta en un
término razonable, presupuesto que atiende a la finalidad de este mecanismo
para lograr la protección inmediata de los derechos constitucionales
fundamentales.
El carácter oportuno de la acción resulta evidente en el presente
caso, debido a que el actor tardó aproximadamente 5 meses en la formulación de
la tutela, que constituye un término razonable. En efecto, la sentencia de la que
se deriva la alegada afectación de los derechos del accionante se profirió el
1º de octubre de 2015 y la solicitud de amparo se elevó el 26 de febrero de
2016.
17.-En quinto lugar, el accionante identificó de manera
razonable los hechos que generaron la vulneración de sus derechos, así como
las irregularidades que, estimó, hacen procedente la acción de tutela. Los
hechos están claramente detallados en el escrito de tutela y debidamente
soportados en las pruebas documentales obrantes en el expediente.
El actor identificó la providencia judicial que considera
transgresora de sus derechos fundamentales, esto es la sentencia proferida por
el Tribunal Administrativo del Cauca que consideró que la muerte de su hijo fue
consecuencia de la concreción del riesgo que asumió como miembro de la Policía
Nacional. Asimismo indicó los defectos que, en su concepto, afectan la decisión
judicial cuestionada y las razones que sustentan su configuración.
18.- En sexto lugar, la acción de tutela no se dirigió contra
un fallo de tutela. El demandante acusó la sentencia proferida el 1º de
octubre de 2015 por el Tribunal Administrativo del Cauca, que resolvió la
apelación formulada por las partes en el proceso de reparación directa
adelantado por el accionante y otros contra la Nación-Ministerio de Defensa,
Policía Nacional.
Los requisitos
específicos de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias
judiciales
19.- Como quiera que la
acción de tutela dirigida contra la sentencia de 1º de octubre de 2015
proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca cumple los requisitos generales de
procedencia, la Sala reiterará la caracterización de los defectos que, aunque
no se denominaron de esa manera, claramente se le atribuyeron a dicha providencia
judicial y que corresponden a los requisitos específicos de procedibilidad de
la acción.
Desconocimiento
del precedente
20.- El precedente se ha definido como la sentencia o el conjunto
de ellas, anteriores a un caso determinado que, por su pertinencia y semejanza
en los problemas jurídicos resueltos, debe considerarse por las autoridades
judiciales al momento de emitir un fallo[23]. Dicha obligatoriedad atiende a razones de diversa índole
que, como se verá, se complementan.
La primera razón
corresponde a protección del derecho a la igualdad de las personas que acuden a
la administración de justicia y de los principios de confianza legítima y
seguridad jurídica. En efecto, el desconocimiento de las sentencias anteriores
que estudiaron casos equiparables al analizado comportaría una grave amenaza a
los principios en comento.
El segundo argumento
responde al reconocimiento del carácter vinculante del precedente, en especial
si es fijado por órganos cuya función es unificar jurisprudencia. Como lo ha
explicado esta Corte tal reconocimiento se funda en una postura teórica que
señala que “el Derecho no es una aplicación mecánica de consecuencias jurídicas
previstas en preceptos generales, como lo aspiraba la práctica jurídica de
inicios del siglo XIX (…), sino una práctica argumentativa racional”[24]. Esta consideración le otorga al precedente la
categoría de fuente de derecho aplicable al caso concreto.
21.- La jurisprudencia
constitucional ha diferenciado dos clases de precedentes, el horizontal y el
vertical, para lo cual tomó como parámetro diferenciador la autoridad que
profiere el fallo que se tiene como referente. El precedente horizontal
hace referencia al respeto que un juez debe tener sobre sus propias decisiones
y sobre las tomadas por jueces de igual jerarquía, mientras que, el vertical
apunta al acatamiento de los fallos dictados por las instancias superiores en
cada jurisdicción, encargadas de unificar la jurisprudencia.
El precedente que emana
de los altos tribunales de justicia en el país (Corte Constitucional, Corte
Suprema de Justicia y Consejo de Estado), adquiere un carácter ordenador y
unificador que busca realizar los principios de primacía de la
Constitución, igualdad, confianza legítima y debido proceso. Adicionalmente, se
considera indispensable como técnica judicial para mantener la coherencia del
sistema[25].
En la práctica jurídica
actual, las instancias de unificación de jurisprudencia son ineludibles, debido
a que el Derecho es dado a los operadores jurídicos a través del lenguaje,
herramienta que no tiene contenidos semánticos únicos. Por lo tanto, el Derecho
es altamente susceptible de traer consigo ambigüedades o vacíos que pueden
generar diversas interpretaciones o significados. Esa posibilidad genera la
necesidad de que, en primer lugar, sea el juez el que fije el alcance de éste
en cada caso concreto y, en segundo lugar, existan órganos que permitan
disciplinar esa práctica jurídica en pro de la igualdad.
22.- El carácter vinculante, obligatorio
y de fuente de derecho de la jurisprudencia emanada de las altas cortes en sus
respectivas jurisdicciones y de la Corte Constitucional en todo el ordenamiento
jurídico, está ampliamente reconocido. La sentencia C-816 de 2011[26]
explicó que “la fuerza vinculante de las decisiones de las denominadas altas
cortes surge de su definición constitucional como órganos jurisdiccionales
de cierre, condición que les impone el deber de unificación jurisprudencial en
sus respectivas jurisdicciones. El mandato de unificación
jurisprudencial, únicamente dirigido a las cortes jurisdiccionales de cierre,
se erige en una orden específica del Constituyente para brindar cierta
uniformidad a la interpretación y aplicación judicial del derecho en desarrollo
del deber de igualdad de trato debido a las personas, mediante la fuerza
vinculante de sus decisiones judiciales superiores.” (Negrilla fuera del
texto)
23.- Como consecuencia
de la obligatoriedad del precedente la jurisprudencia constitucional fijó
parámetros que permiten determinar si en un caso resulta aplicable. La
sentencia T-292 de 2006[27] estableció
los siguientes criterios: (i) que en la ratio decidendi de la sentencia
anterior se encuentre una regla jurisprudencial aplicable al caso
a resolver; (ii) que esta ratio resuelva un problema jurídico
semejante al propuesto en el nuevo caso y (iii) que los hechos del caso
sean equiparables a los resueltos anteriormente.
De no comprobarse la
presencia de estos tres elementos no es posible establecer que un conjunto de
sentencias anteriores constituya precedente aplicable al caso concreto y, por
ende, al juez no le es exigible dar aplicación al mismo.
24.- Ahora bien, cuando
los funcionarios judiciales encuentren cumplidos los tres criterios
mencionados, tienen la posibilidad de apartarse de la jurisprudencia en vigor,
siempre y cuando (i) hagan referencia al precedente que no van a aplicar y (ii)
ofrezcan una justificación razonable, seria, suficiente y proporcionada, que dé
cuenta del por qué se apartan de la regla jurisprudencial previa[28]. Así se protege el carácter dinámico del derecho y la
autonomía e independencia de que gozan los jueces.
25.- De manera que sólo cuando un juez
se aísla de un precedente establecido y plenamente aplicable a determinada
situación, sin cumplir con la carga argumentativa descrita, incurre en la
causal de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales,
relacionada con el desconocimiento del precedente judicial y, en consecuencia,
vulnera los derechos fundamentales a la igualdad y al debido proceso de las
personas que acudieron a la administración de justicia.
Defecto material o
sustantivo
26.- De acuerdo con lo
establecido por esta Corporación en la sentencia T-140 de 2012[29],
reiterada por la T-007 de 2014[30],
el defecto sustantivo tiene su fundamento en los límites al principio de
autonomía e independencia judicial. En particular, el orden jurídico
prestablecido y el respeto de los derechos fundamentales de las partes
procesales.
27.- Este Tribunal se ha
pronunciado en diferentes oportunidades sobre la configuración del defecto
sustantivo. En la sentencia SU-159 de 2002[31], la Corte estableció que este defecto
se presenta cuando el juez se apoya en una norma que es evidentemente
inaplicable a un caso concreto, por ejemplo, cuando: (i) ha sido derogada y en
consecuencia, no produce efectos en el ordenamiento jurídico; (ii) ha sido
declarada inexequible por la Corte Constitucional; (iii) es inconstitucional y
no se aplicó la excepción de inconstitucionalidad; y (iv) la norma no está
vigente o a pesar de estarlo y de ser constitucional, no se adecua a las
circunstancias fácticas del caso.
Posteriormente, en la sentencia
T-686 de 2007[32],
esta Corporación afirmó que, aunado a las circunstancias referidas
previamente, el defecto material como requisito de procedencia de la acción de
tutela contra providencias judiciales se genera cuando: (i) la aplicación de
una norma es irracional y desproporcionada en contra de los intereses de una de
las partes del proceso; (ii) el juez desconoce lo resuelto en una sentencia con
efectos erga omnes, de la jurisdicción constitucional o contenciosa en
la interpretación de una norma, es decir que desconoce el precedente horizontal
o vertical; o (iii) cuando la norma aplicable al caso no es tenida en cuenta
por el fallador.
En el mismo sentido, en
la sentencia SU-918 de 2013[33],
la Corte concluyó que una providencia judicial adolece de un defecto
sustantivo:
“(i) cuando la norma
aplicable al caso es claramente inadvertida o no tenida en cuenta por el
fallador,
(ii) cuando a pesar del
amplio margen interpretativo que la Constitución le reconoce a las autoridades
judiciales, la aplicación final de la regla es inaceptable por tratarse de una
interpretación contraevidente (interpretación contra legem) o claramente perjudicial
para los intereses legítimos de una de las partes (irrazonable o
desproporcionada), y, finalmente,
(iii) cuando el fallador
desconoce las sentencias con efectos erga omnes tanto de la jurisdicción
constitucional como de la jurisdicción de lo contencioso administrativo, cuyos
precedentes se ubican en el mismo rango de la norma sobre la que pesa la cosa
juzgada respectiva.”
28.- En esta oportunidad,
la Sala reitera las reglas jurisprudenciales en las que se establece que se
configura un defecto sustantivo cuando: (i) se aplica una disposición que
perdió vigencia por cualquiera de la razones previstas por el ordenamiento, por
ejemplo, su inexequibilidad o derogatoria por una norma posterior; (ii) se
aplica una norma manifiestamente inaplicable al caso y la aplicable pasa
inadvertida por el fallador; (iii) el juez realiza una interpretación
contraevidente -interpretación contra legem- o claramente irrazonable o
desproporcionada que afecta los intereses de las partes; o (iv) se abstiene de
aplicar la excepción de inconstitucionalidad ante una violación manifiesta de
la Constitución.
Falta de motivación
29.- La jurisprudencia de esta Corporación ha establecido que la
causal específica de procedibilidad de la tutela contra providencias judiciales
por falta de motivación, conlleva el incumplimiento de los servidores
judiciales de la obligación a su cargo de dar cuenta de los fundamentos
fácticos y jurídicos de sus decisiones[34]. En efecto,
el deber de justificar las decisiones judiciales garantiza la transparencia de
las providencias y previene la arbitrariedad del juez.
En ese sentido, la jurisprudencia constitucional ha indicado que
el defecto se configura cuando el sustento de la decisión es inexistente o
claramente insuficiente y, en general, ha destacado que su determinación está
asociada al caso concreto, ante la dificultad que comporta establecer en
abstracto criterios para determinar una indebida motivación[35].
Por ejemplo, en la sentencia SU 489 de 2016[36]
se precisó que:
“Solo podrá hablarse de
ausencia de motivación cuando, en efecto, el juez omita explicar las razones de
su decisión, de tal manera que para el ciudadano no resulte posible entender
los fundamentos en que aquella se hubiere basado, situación que debe
diferenciarse de la que se presenta cuando el juez cumple con su deber de
informar los motivos o razones que respaldan su decisión, pero los sujetos
procesales no los comparten, o no los aceptan, al punto de llegar a afirmar que
la decisión carece de motivación.”
30.- Por otra parte, también se ha determinado que no corresponde
al juez de tutela establecer a qué conclusión debió llegar la autoridad
judicial accionada, sino señalar que la providencia atacada presenta un grave
déficit de motivación que la deslegitima como tal.[37]
31.- En síntesis, la falta de motivación de las decisiones
judiciales corresponde a la inobservancia del deber de los jueces de dar cuenta
de los fundamentos de la decisión, los cuales constituyen una garantía para los
administrados y materializan la imparcialidad de la decisión. El defecto se configura
por la completa ausencia de justificación de la providencia judicial, el cual
debe ser analizado por el juez en el caso concreto y su constatación no
habilita al juez de tutela a indicar cómo debió efectuarse el análisis ni a
sugerir el sentido de la decisión.
Defecto fáctico
32.- Desde sus inicios esta Corte
estableció que los jueces de conocimiento tien...
Fuente auxiliar/interpretativa. No constituye asesoría jurídica profesional.