T-066-25
TEMAS-SUBTEMAS
Sentencia T-066/25
CANCELACION DE LA
CEDULA DE CIUDADANIA EN CASOS DE MULTIPLE CEDULACION-Respeto al debido
proceso
(...) la
Registraduría vulneró el derecho al debido proceso de la accionante. En efecto,
la entidad argumentó que existían inconsistencias en el relato de la
accionante; sin embargo, ello no justifica que el proceso administrativo se
haya adelantado sin el cumplimiento de las garantías mínimas del debido
proceso. Además, la entidad no tuvo en cuenta los argumentos que la
(accionante) presentó para solicitar la revocatoria de la decisión ni aplicó
los principios orientadores que deben regir estos casos, en especial aquel que
ordena garantizar la prevalencia de la identidad que el ciudadano prefiera
conservar.
DERECHO A LA
PERSONALIDAD JURIDICA Y AL DEBIDO PROCESO EN CASOS DE MULTIPLE CEDULACION-Preponderancia
del nombre y documento de identidad que se utiliza habitualmente
(...) en virtud
del artículo 9 de la Resolución 12009 de 2016, la Registraduría debe dar
preponderancia a la cédula de ciudadanía que el ciudadano solicita que se deje
vigente, siempre y cuando se demuestre que es el documento que utiliza
habitualmente. Así mismo, en virtud de los artículos 16 y 20 de dicha
Resolución, en estos procedimientos se deben analizar criterios como el nombre
que utiliza el ciudadano para realizar sus actividades públicas o el nombre que
utilizó al registrar a sus hijos o al casarse.
ENFOQUE DE
DERECHOS HUMANOS DE LA TRATA DE PERSONAS-Implica por parte de los Estados dar prioridad
a la protección de los derechos de las víctimas desde una perspectiva integral
y sin discriminación
Una atención
adecuada a las víctimas requiere adoptar un enfoque de derechos e
interseccional que ubique en el centro a la persona afectada y considere sus
condiciones específicas, como el género, su situación social, cultural y
económica. Sin embargo, en este caso, la Registraduría no implementó dicho
enfoque pues omitió considerar el relato que presentó la accionante, sino que,
además, la sometió a una serie de trámites y procesos administrativos
desgastantes, lo que agravó la angustia causada por la situación que vivió
cuando fue incorporada a una red de explotación sexual.
ACCION DE TUTELA
CONTRA REGISTRADORES DEL ESTADO CIVIL-Procedencia
PRINCIPIO DE
INMEDIATEZ-Plazo
razonable para presentar tutela debe determinarse con base en las
circunstancias del caso concreto
ACCION DE TUTELA
CONTRA ACTO ADMINISTRATIVO-Procedencia excepcional cuando se configura perjuicio
irremediable
DERECHO A LA PERSONALIDAD
JURIDICA-Importancia
del nombre, del registro civil y de la cédula de ciudadanía en su ejercicio
ATRIBUTOS DE LA
PERSONALIDAD-Nombre,
capacidad, estado civil, domicilio, nacionalidad y patrimonio
DERECHO AL DEBIDO
PROCESO ADMINISTRATIVO Y SU INCIDENCIA EN LAS ACTUACIONES DE LA REGISTRADURIA
NACIONAL DEL ESTADO CIVIL-Aspectos básicos
DERECHO A LA
PERSONALIDAD JURIDICA Y AL DEBIDO PROCESO EN CASOS DE MULTIPLE CEDULACION-Reiteración de
jurisprudencia
DERECHO A LA
PERSONALIDAD JURIDICA Y AL DEBIDO PROCESO EN CASOS DE MULTIPLE CEDULACION-Alcance del deber
de considerar la situación de vulnerabilidad de las personas afectadas
En el marco del
proceso de cancelación de la cédula, la Registraduría debe considerar tanto la
situación actual de la persona afectada como su situación pasada. Esto implica
que no solo debe analizarse la vulnerabilidad en la que se encuentra la persona
en el momento en que se lleva a cabo el proceso administrativo de cancelación
de cédula, sino también los factores que dieron lugar a la múltiple cedulación
y las condiciones en las que se encontraba al momento de la expedición de los
documentos de identidad. Los argumentos presentados por la persona afectada
sobre su pasado serán especialmente relevantes y deberán ser cuidadosamente
valorados al momento de tomar una decisión de fondo. De ahí la relevancia de
garantizar el debido proceso.
DISCRIMINACION
CONTRA LA MUJER-Enfoque
interseccional
TRATA DE PERSONAS-Diferenciación de
las medidas penales y las medidas destinadas a la atención y recuperación de
las víctimas
PROTOCOLO DE
PALERMO-Asistencia
y protección a víctimas de la trata de personas
VICTIMAS DE TRATA
DE PERSONAS-Deber
del Estado de garantizar la reintegración en la sociedad y prevenir la
revictimización
(...) el Estado
tiene la obligación de garantizar que las personas víctimas del delito de trata
de personas puedan tener un retorno digno y reconstruir su proyecto de vida.
Esta obligación incluye el deber de impedir cualquier forma de revictimización
y evitar así que las instituciones perpetúen o agraven, por medio de
procedimientos o trámites innecesarios, el sufrimiento derivado del episodio
traumático. En este sentido, todas las instituciones estatales deben actuar de
manera coordinada para facilitar una reintegración adecuada en la sociedad y
asegurar que las víctimas no enfrenten situaciones estigmatizantes que puedan
afectar su autoestima o comprometer su integridad.
DERECHO A LA
PERSONALIDAD JURIDICA-Importancia
del nombre y de la identidad para las víctimas de trata de personas
(...) la identidad
y el nombre tienen un profundo valor simbólico para las víctimas de trata de
personas, ya que una de las formas de violencia ejercida en estos contextos es
el despojo de su identidad y nombre. Permitirles apropiarse nuevamente de su
identidad y nombre no solo restaura este aspecto fundamental, sino que también
constituye un mecanismo para ayudarlas a construir una nueva versión de sí
mismas, una que trascienda el episodio traumático y les permita recuperar su
dignidad.
REPÚBLICA DE COLOMBIA
CORTE CONSTITUCIONAL
SENTENCIA
T-066 DE 2025
Referencia:
Expediente T-10.502.686
Acción
de tutela presentada por Ana Rodríguez contra la Registraduría
Nacional del Estado Civil.
Magistrada sustanciadora:
Natalia
Ángel Cabo
Bogotá D.C., 25 de febrero de 2025.
La Sala Primera de Revisión de la Corte Constitucional, integrada
por las magistradas Diana Fajardo Rivera y Natalia Ángel Cabo, quien la
preside, y por el magistrado Juan Carlos Cortés González, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en los
artículos 86 y 241.9 de la Constitución Política y en los artículos 32 y
siguientes del Decreto 2591 de 1991, profiere la siguiente:
SENTENCIA.
Esta
providencia se adopta en el marco del proceso de revisión de las sentencias
emitidas por el Juzgado Treinta y Siete Laboral del Circuito de Bogotá (primera
instancia) y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá (segunda
instancia), el 02 de julio de 2024 y el 05 de agosto de 2024, respectivamente.
Dichos fallos estudiaron la demanda de tutela presentada por Ana Rodríguez contra la Registraduría Nacional del Estado Civil por la presunta
violación de su derecho fundamental a la identidad personal, al debido proceso
y a la personalidad jurídica.
Síntesis de la decisión
La Corte estudió el caso de
una mujer que fue registrada al nacer como Amparo García en 1977. Sin embargo, en 1994, la mujer obtuvo un registro civil
y una cédula de ciudadanía bajo el nombre de Ana Rodríguez. La accionante señaló que la segunda identidad le fue impuesta a
los 17 años, cuando fue víctima de una red de trata de personas que la llevó a
Japón para ser explotada sexualmente.
La accionante señaló que a lo
largo de su vida adulta ha utilizado exclusivamente la identidad de Ana Rodríguez en todos sus documentos, en particular su pasaporte, residencia en
España, licencia de conducción, negocios jurídicos y acta de matrimonio.
Sin embargo, el 9 de abril de
2024, al intentar renovar su pasaporte en el Consulado de Colombia en Madrid,
fue informada de un proceso de doble cedulación que inició la Registraduría
Nacional. A la accionante se le notificó que su cédula con el nombre de Ana Rodríguez fue anulada en 2014 y que el único documento de identidad válido
era aquel con el nombre de Amparo García. En consecuencia, no ha podido obtener un nuevo pasaporte con su
identidad actual.
La accionante expresó que esta
decisión vulnera sus derechos fundamentales, pues con la cancelación de la
cédula de Ana Rodríguez se afectan todas sus
situaciones jurídicas y sociales asociadas a ese nombre por más de 30 años. La
actora, señaló que, además, tiene urgencia de viajar a Colombia pues su madre
se encuentra hospitalizada en estado grave de salud y quiere poder acompañarla.
Por esta razón interpuso una acción de tutela en la que solicitó dejar sin
efecto la Resolución 11201 del 21 de julio de 2014, por medio de la cual se
anuló la cédula de Ana Rodríguez.
En las consideraciones de la
sentencia la Corte analizó, diversas cuestiones, entre ellas el derecho a la
personalidad jurídica y al nombre como atributo de la personalidad, el derecho
al debido proceso administrativo en los trámites de cancelación de la cédula de
ciudadanía y el deber de reintegración de las víctimas
del delito de trata de personas, entre otras cuestiones. Así mismo, la Corte
hizo especial énfasis en la importancia de la identificación y el nombre para
las víctimas de trata de personas.
En el caso concreto, al
analizar las actuaciones de la Registraduría, la Corte concluyó que la entidad
vulneró los derechos fundamentales de la accionante. En efecto, se constató que
dicha entidad desconoció: (i) los derechos al debido proceso de la accionante
pues nunca la notificó de la decisión de cancelación de su documento y no le
permitió ejercer su derecho a la defensa; (ii) las obligaciones que tienen
todas las instituciones del Estado de prestar una atención integral a las
víctimas de la trata de personas, en especial el deber de reintegrarlas en la
sociedad y evitar su revictimización.
A partir de estas consideraciones, la Corte amparó los derechos de
la accionante. Para garantizar la restitución integral de sus derechos, ordenó:
(i) a la Registraduría dejar sin efectos la Resolución 11201 de 2014 y
reiniciar de nuevo el proceso administrativo con apego a los presupuestos del
debido proceso; y (ii) al Ministerio de Relaciones exteriores otorgar un
pasaporte de emergencia a nombre de Ana Rodríguez mientras se surte el trámite.
Cuestión Previa
De conformidad con la Circular Interna No. 10 de 2022, la Corte
Constitucional tiene la facultad de omitir los nombres reales de las partes en
los procesos de tutela siempre que dicha información pueda comprometer sus
derechos fundamentales. En particular, la Corte puede hacerlo en casos en los
que se divulgue información sensible sobre la salud e historia clínica de una
persona, se trate de niños, niñas y/o adolescentes, o se pongan en riesgo los
derechos a la vida, la integridad personal e intimidad de la o las personas
involucradas. En este caso, en tanto se incluyen datos sensibles y la
accionante ha puesto de presente que teme por su seguridad al haber recibido
amenazas, en la versión que se difunda al público de esta providencia se
identificará como Ana Rodríguez.
I. ANTECEDENTES
1.
Hechos
1.
El 1 de enero de 1977, la
accionante fue inscrita en la Notaría Segunda de Manizales con el nombre de Amparo
García [1]. Posteriormente, en 1994,
se expidió otro registro civil en el que la accionante aparece inscrita con el
nombre de Ana Rodríguez [2]. En el escrito de tutela la accionante manifestó, a través de su
apoderado, que el segundo registro civil se expidió porque cuando tenía 17 años
fue víctima de una organización de trata de personas con fines de explotación
sexual que la obligó a adquirir una nueva identidad[3].
2.
En efecto, el 14 de junio de
1995 la notaría segunda de la ciudad de Manizales expidió una cédula de ciudadanía
a nombre de la señora Ana Rodríguez [4]. En el escrito de tutela, el apoderado de la accionante afirmó que
dicha cédula también fue obtenida bajo coacción de la organización criminal de
la cual fue víctima la señora[5]. El apoderado indicó que a los pocos días de que le fuera
expedida la cédula a la accionante, ella fue enviada a la ciudad de Yokohama,
en Japón, para ser incorporada a una red de explotación sexual[6].
3.
Así mismo, el apoderado señaló
que la accionante, por presión de la organización criminal, adoptó el
nombre Ana Rodríguez [7]. Por esta razón el nombre que inicialmente le asignaron sus
padres, Amparo García, nunca fue utilizado en alguna esfera de su vida pública o
privada después de la adolescencia. En la tutela también se afirmó que, por
desconocimiento, la accionante solicitó la expedición de la cédula a
nombre de Amparo García, que tenía asignado el número 25.234.590[8]. Sin embargo, el apoderado afirmó que no ha utilizado esa cédula
para ningún acto público o privado.
4.
En esa medida, el apoderado
señaló que durante su adultez la accionante ha desplegado todas sus actividades
públicas y privadas bajo el nombre de Ana Rodríguez. En
consecuencia, destacó, entre otras cosas, que: (i) su licencia de conducción en
Colombia fue expedida a nombre de Ana Rodríguez [9]; (ii) su pasaporte y su permiso de residencia en España fue
expedido a nombre de Ana Rodríguez [10]; (iii) su hijo fue registrado con ese apellido[11]; (iv) ha celebrado negocios jurídicos en Colombia bajo el nombre
de Ana Rodríguez [12]; y (v) contrajo matrimonio bajo el nombre de Ana Rodríguez [13].
5.
Desde el año de 2022 la señora
Ana Rodríguez tiene un permiso de residencia
en España que está vigente por cinco años[14]. En la actualidad vive con su hijo en un apartamento en Madrid[15] y está casada desde febrero del presente año[16].
6.
El 9 de abril de 2024 la
accionante mencionó que, cuando fue a renovar su pasaporte al consulado de
Colombia para viajar al país, se le informó que la Registraduría inició un
proceso de doble cedulación en su contra y que su documento de identificación
no estaba vigente[17]. Por esta razón, compareció ante la oficina del Consulado General
de Colombia en Madrid a rendir una versión libre sobre los hechos[18].
7.
En dicha diligencia, la
accionante explicó que en realidad no solicitó la expedición de varias cédulas
porque, cuando tenía 17 años, solicitó un nuevo registro civil coaccionada por
una red de trata con fines de explotación sexual. También indicó que organizó
su vida en torno al nombre Ana Rodríguez, por lo que prefiere quedarse con dicha identidad, dado que toda
su adultez se ha identificado con ese nombre. Además, manifestó que quiere
preservar su seguridad y la de su familia, pues su expareja en Colombia tuvo
comportamientos abusivos en su contra y la organización criminal amenazó a su
madre[19].
8.
El 17 de mayo de 2024 el
Consulado General Central de Colombia en Madrid envió un correo a la señora Ana Rodríguez en el que le
indicó el estado del proceso de doble cedulación que inició la Registraduría
Nacional[20]. En dicho mensaje, el Consulado indicó que, efectivamente,
mediante Resolución No. 11201 del 21 de julio del 2014, la Registraduría
Nacional decidió cancelar la cédula de ciudadanía a nombre de Ana Rodríguez, porque la
cédula de ciudadanía vigente es la que está a nombre de Amparo
García.
9.
El 3 de junio de 2024 la
señora Marta Blanco, madre de la accionante, fue internada en la clínica Ospedale
Manizales S.A[21]. De acuerdo con su historia clínica, la señora Blanco presenta
un diagnóstico de EPOC no filiado, lesión renal aguda en rango de urgencia
dialítica, gastroenteritis y fallo renal[22]. En dicho historial también se indicó que la paciente tiene alto
riesgo de complicaciones y mortalidad[23]. Por esta razón, la accionante, a través de apoderado, manifestó
en el escrito de tutela que tiene urgencia de viajar a Colombia para acompañar
a su madre. Sin embargo, explicó que, debido a la anulación de su cédula como Ana Rodríguez no ha sido posible realizar el viaje, ya que, según las
autoridades migratorias colombianas en Madrid, solo se le puede expedir un
pasaporte a nombre de Amparo García [24].
10.
Por otra parte, según el
Consulado, el Grupo Jurídico de la Dirección Nacional de Identificación de la
Registraduría Nacional de Colombia señaló que, después de consultar las bases
de datos y verificar los documentos, encontró que la accionante solicitó un
trámite de duplicado de la cédula de ciudadanía de Amparo
García en el año
2005 en el municipio de Villamaría – Caldas.
11.
Por estas razones, el 17 de
junio de 2024, la señora Ana Rodríguez interpuso, a través de
apoderado, una acción de tutela en la que solicitó la protección de sus
derechos al debido proceso y a la personalidad jurídica. En la tutela, pidió
que se deje sin efecto la Resolución 11201 del 21 de julio de 2014 “por la cual
se cancelan unas cédulas de ciudadanía por múltiple cedulación”, proferida por
la Registraduría Nacional del Estado Civil, que anuló la cédula de Ana Rodríguez y dejó vigente la cédula de Amparo García.
1.
Respuesta de la accionada
12.
Según la Registraduría[25], en las bases de datos
aparece la cédula de ciudadanía No. 25.234.690 a nombre de Amparo
García. La entidad también mencionó
que la accionante solicitó dos duplicados de dicha cédula de ciudadanía: una el
17 de noviembre de 2005 en la Registraduría Municipal de Villamaría- Caldas y
otra el 13 de junio de 2024. Así mismo, confirmó que la cédula de ciudadanía de
Ana Rodríguez se encuentra cancelada por
doble cedulación.
13.
La Registraduría también
sostuvo que la Dirección Nacional de Registro Civil se encuentra facultada para
expedir actos administrativos que ordenen la cancelación de una doble
inscripción del registro civil. Mencionó que, cuando se comprueba que la
persona inscrita ya se encontraba previamente registrada, la entidad tiene la
discrecionalidad de empezar este procedimiento, tal como lo dispone el inciso
segundo del artículo 65 del Decreto Ley 1260 de 1970.
14.
En el mismo sentido, la
entidad señaló que la anulación o cancelación del documento de la accionante
solamente puede ser controvertida dentro de un proceso judicial, pues el acto
administrativo que decide sobre estos asuntos se encuentra amparado por una
“presunción de autenticidad”[26].
15.
Por último, la Registraduría
mencionó que, mediante diligencia realizada el 9 de abril de 2024 en el
Consulado de Colombia en España, la actora solicitó a la Dirección Nacional de
Identificación de la Registraduría que estudiara la posibilidad de dar vigencia
a la cédula que está a nombre de Ana
Rodríguez. En esa medida señaló que, es
necesario esperar a que dicha dirección indique cuál es la decisión, que será
informada a la accionante y al despacho judicial. Así, la entidad afirmó que
nunca se desconocieron los derechos fundamentales de la accionante y por lo
tanto solicitó negar el amparo solicitado.
2.
Sentencia de primera instancia
16.
El Juzgado Treinta y Siete
Laboral del Circuito de Bogotá profirió sentencia de 2 de julio de 2024
mediante la cual declaró improcedente la acción de tutela por no cumplir con el
requisito de inmediatez[27]. Para fundamentar su decisión, la autoridad judicial señaló que
la Resolución No. 11201 del 21 de julio de 2014 fue expedida hace diez años. En
ese sentido mencionó que, aunque la accionante aseguró que no tuvo conocimiento
de dicha Resolución sino hasta 2024, lo cierto es que, en virtud de lo
establecido por el artículo 88 del Código de Procedimiento Administrativo y de
lo Contencioso Administrativo, dicho acto administrativo se presume legal desde
su expedición.
17.
Según el Juzgado, el correo
electrónico enviado por el Consulado de Colombia en Madrid, el 4 de julio de
2024, permite evidenciar que el proceso de doble cedulación ya concluyó. Por lo
tanto, el juzgado asumió que la accionante sí estaba notificada de la decisión
y, por ende, a su juicio, no existe una razón que justificara la tardanza en la
presentación de la tutela.
3.
Impugnación
18.
El 5 de julio de 2024 el
apoderado de la accionante impugnó la decisión de primera instancia[28]. El abogado señaló que sí existe una
justificación que explica la tardanza en la imposición de la tutela, pues la
Resolución Nro. 11201 del 21 de julio de 2014 nunca le fue notificada a la
accionante. En ese sentido indicó que en el expediente no obra prueba alguna de
notificación de dicho acto administrativo. Además, el apoderado señaló que esta
omisión se explica en tanto la Resolución Nro. 11201 fue expedida antes de que
la Registraduría Nacional del Estado Civil adoptara la Resolución Nro. 12009 de
2016, por la cual se desarrolla el procedimiento interno para los casos de
múltiple cedulación. El apoderado señaló que antes de la expedición de dicho
reglamento, la Registraduría no notificaba los actos administrativos mediante
los cuales se anulaban cédulas por múltiple cedulación.
4. Sentencia de segunda instancia
19.
El 5 de agosto de 2024 el
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá emitió la sentencia de
segunda instancia, en la que confirmó la primera decisión, pero con algunas
diferencias [29]. En efecto, el Tribunal señaló que en este caso se cumple el
requisito de inmediatez porque solo hasta el 9 de abril del 2024 se le comunicó
a la accionante el proceso de doble cedulación.
20.
Sin embargo, la autoridad
judicial indicó que no se acreditó el requisito de subsidiariedad. Al respecto,
manifestó que la señora Ana Rodríguez cuenta con el medio de control de nulidad y restablecimiento del
derecho para controvertir la decisión de la Registraduría. El Tribunal agregó
que este procedimiento permite, además, solicitar medidas cautelares para
asegurar la efectividad de sus pretensiones contra el acto administrativo
cuestionado. Por último, el Tribunal alegó que la actora cuenta con una cédula
y un pasaporte vigentes que, aunque están bajo el nombre de Amparo
García permiten
concluir que en este caso no hay un riesgo de ocurrencia de un perjuicio
irremediable que justifique la intervención del juez de tutela.
II. ACTUACIONES
EN SEDE DE REVISIÓN
21. A través del auto del 30 de septiembre de 2024, la Sala de
Selección de Tutelas Número Nueve[30]
escogió el expediente para su revisión y, por sorteo, le correspondió a la
magistrada Natalia Ángel Cabo la elaboración de la ponencia. El 15 de octubre
siguiente, la Secretaría remitió el expediente de la referencia al despacho de
la magistrada sustanciadora para el trámite correspondiente.
22. El 1 de noviembre de 2024, la magistrada sustanciadora emitió un
auto de pruebas mediante el cual le solicitó a la señora Ana Rodríguez que: (i) informara sobre las circunstancias en las que solicitó la
cédula a nombre de Amparo García; (ii) describiera cómo la ha afectado en su vida la decisión de
la Registraduría; (iii) informara si elevó alguna petición o proceso ante la
Registraduría Nacional; (iv) remitiera los documentos que permitan evidenciar
el momento en el que le fue notificado el proceso de doble cedulación, y (v)
ampliara la información sobre las circunstancias por las cuales fue forzada a
sacar un segundo registro civil.
23. Así mismo, se requirió a la Registraduría Nacional del Estado
Civil para que remitiera el expediente completo del proceso de doble cedulación
que se inició en contra de la señora Ana Rodríguez .También se le requirió para que envíe de nuevo la contestación que
presentó a la tutela interpuesta por la accionante.
24. El 18 de noviembre de 2024 la accionante, a través de su apoderado,
presentó respuesta al auto de pruebas. En dicho documento, el abogado expuso un
resumen detallado de las principales circunstancias de tiempo, modo y lugar que
llevaron a la accionante a tener dos cédulas. Explicó que envió varios derechos
de petición a la Registraduría en los que solicitó que se resolviera el caso de
la accionante y que, además, inició un proceso de jurisdicción voluntaria ante
un juez civil. Por otro lado, explicó los perjuicios derivados de la
cancelación del documento de identidad expedido a nombre de Ana Rodríguez. En
particular, destacó la imposibilidad de visitar a su madre y de renovar sus
documentos de residencia y ciudadanía en España.
25. Junto a la respuesta, se anexaron varios documentos relevantes,
entre los cuales se incluyen: (i) una Resolución del 15 de noviembre de 2024,
en la que la Registraduría confirmó la decisión de cancelar la cédula de
ciudadanía de Ana Rodríguez (ii) una grabación donde la
accionante relata en detalle las circunstancias vividas a raíz de su reclutamiento
por un grupo dedicado a la trata de personas; (iii) la historia clínica de su
madre y la respuesta a la acción de tutela que envió la Registraduría en un
principio; (iv) copia de la decisión proferida por el Juzgado Octavo Civil
Municipal de Bogotá el 23 de octubre de 2024 en la que decidió negar las
pretensiones de la accionante en el marco de un proceso de jurisdicción
voluntaria.
26. Por su parte, el 19 de noviembre de 2024 la Registraduría envió su
respuesta al auto de pruebas. La entidad hizo llegar a la Corte el expediente
administrativo en el caso de doble cedulación de la accionante. Así mismo,
señaló que la vía adecuada para solicitar la anulación del registro civil a
nombre de Amparo García es un proceso de jurisdicción voluntaria. En ese contexto,
enfatizó que la Registraduría Nacional del Estado Civil, al ser una autoridad
de carácter administrativo, no tiene la facultad de modificar lo consignado en
el registro civil. Además, precisó que los dos registros civiles de nacimiento
de la accionante presentan discrepancias en aspectos como la fecha de
nacimiento, la filiación materna y la paterna. Por esta razón, destacó que la
anulación o cancelación de estos documentos únicamente puede ser discutida en
el marco de un proceso judicial.
27. El 10 de diciembre de 2024 la Registraduría envió un correo en el
que remitió copia de la Resolución No. 13155 del 15 de noviembre de 2024, “Por
medio de la cual se actualiza el motivo de cancelación de la cédula de la
cédula de ciudadanía No. 41.937.668 por falsa identidad”. Además, envió
constancia de la notificación que se hizo de dicha decisión.
28. El 20 de enero de 2025, la magistrada sustanciadora emitió un auto
mediante el cual ordenó vincular al Ministerio de Relaciones Exteriores. En
efecto, se explicó que dicha entidad podría tener un interés directo en la
decisión, o ser el destinatario de eventuales órdenes para proteger los
derechos fundamentales de la accionante.
29. El
27 de enero de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un escrito
de respuesta en el que explicó que no es posible expedir un pasaporte a nombre
de Ana Rodríguez ya que la Registraduría Nacional del
Estado Civil canceló su documento de identidad. Del mismo modo, señaló que,
conforme a lo dispuesto en el artículo 17[31]
de la Resolución 6888 del 26 de noviembre de 2021[32],
en este caso existe una inconsistencia en los datos de la accionante, debido a
un error en las bases de datos de la Registraduría. Por esta razón, la entidad
explicó que hasta la situación no se regularice con la Registraduría, el
trámite no puede continuar. En consecuencia, el Ministerio de Relaciones
Exteriores señaló que debe actuar en concordancia con las disposiciones de la Registraduría
Nacional del Estado Civil, entidad que tiene la competencia para emitir una
respuesta de fondo sobre el asunto.
II. CONSIDERACIONES
Competencia
30.
La Sala Primera de Revisión de
Tutelas de la Corte Constitucional es competente para revisar los fallos
proferidos dentro del trámite de la referencia, con fundamento en lo
establecido en los artículos 86 y 241.9 de la Constitución Política, 31 a 36
del Decreto 2591 de 1991 y 61 del Acuerdo 02 de 2015.
Procedibilidad de la acción de tutela
31.
En el presente asunto se
cumplen los requisitos de procedibilidad establecidos por la jurisprudencia
constitucional por las razones que se explican a continuación.
32.
Legitimidad por activa[33]. En este caso la señora Ana Rodríguez está legitimada para interponer la acción de tutela a nombre
propio porque es la titular de los derechos fundamentales al debido proceso y a
la personalidad jurídica cuya protección se solicita.
33.
Legitimidad por pasiva[34]. La accionante dirigió la acción de tutela en contra de la
Registraduría Nacional del Estado Civil. En este caso, dicha entidad es la
institución que presuntamente vulneró los derechos de la accionante. Además, es
quien estaría llamada a satisfacer las pretensiones de la demanda de ampararse
los derechos de la peticionaria. En efecto, fue la Registraduría quien canceló,
mediante la Resolución 11201 del 21 de julio de 2014, la cédula de ciudadanía a
nombre de Ana Rodríguez y, de prosperar las
pretensiones, sería la entidad facultada para dejar sin efectos dicha
decisión, en virtud de lo establecido por el artículo 93 de la Ley 1437 de 2011[35] y la Resolución 12009 de 2016[36].
34.
Inmediatez[37]. A partir del análisis de las pruebas que obran en el expediente es
posible concluir que la señora Ana
Rodríguez solo fue notificada de la cancelación
de su cédula hasta el 17 de mayo de 2024.
35.
En efecto, se destaca que en
el artículo 4 de la Resolución 11201 de 2014, mediante la cual la Registraduría
decidió cancelar la cédula de ciudadanía de la señora Ana Rodríguez, se ordenó a
los Registradores Municipales de cada circunscripción notificar el contenido de
la decisión a los ciudadanos a quienes les fue cancelada la cédula de
ciudadanía. Sin embargo, no obra ninguna prueba de dicha notificación en el
expediente. Tampoco la Registraduría alegó en sus respuestas haber hecho
efectiva dicha notificación.
36.
En consecuencia, es posible
afirmar que fue hasta el 9 de abril de 2024, cuando la accionante compareció
ante la oficina del Consulado General de Colombia en Madrid para renovar su
pasaporte, que le fue informada por primera vez la decisión de la cancelación
de su documento de identidad[38].
Sin embargo, solo el 17 de mayo de 2024 se notificó realmente a la accionante,
ya que en esa fecha tuvo acceso directo y por primera vez a la Resolución 11201
de 2014. Ese día, el Consulado General de Colombia en Madrid le envió un correo
electrónico titulado “notificación por proceso de doble cedulación sra. Ana Rodríguez”, en el cual
adjuntó la mencionada Resolución[39].
37.
Del mismo modo, se evidencia
que el apoderado de la accionante interpuso la tutela el día 17 de junio de
2024,
es decir dos meses después de tener conocimiento del hecho que
presuntamente vulneró los derechos de la accionante. Por esta razón la Corte
estima que la acción se presentó en un término razonable[40] y por lo tanto se cumple el requisito de inmediatez.
38.
Subsidiariedad[41]. El juez de segunda instancia, indicó que en este caso no se cumple
dicho requisito de procedibilidad, pues la accionante cuenta con otros
mecanismos de defensa judicial, como el medio de control de nulidad y
restablecimiento del derecho. Así mismo, alegó que la señora Ana Rodríguez aún cuenta
con una cédula y pasaporte vigentes, y por lo tanto no existe riesgo de un
perjuicio irremediable.
39. Contrario a lo que sostiene el tribunal, para la Corte sí se
cumple con el requisito de subsidiariedad. En efecto, se observa que la
accionante sí acudió a diferentes instancias para intentar solucionar su
situación de doble cedulación. Como lo indicó el apoderado de la señora Ana Rodríguez en las
pruebas enviadas el 19 de noviembre de 2024, la accionante inició un proceso de
jurisdicción voluntaria ante un juez civil, como de hecho lo sugirió la
Registraduría en la contestación de la tutela. Por tanto, es claro que la accionante
sí recurrió a los mecanismos previstos en el ordenamiento jurídico antes de
acudir a esta instancia.
40. Ahora, si bien es cierto que la accionante también puede acudir al
medio de control de nulidad y restablecimiento del derecho para cuestionar la
decisión administrativa que tomó la entidad demandada, lo cierto es que la
demora en la resolución de ese tipo de acciones sí puede generar una afectación
grave e inminente a sus derechos fundamentales.
41. En efecto, la actora demostró que ha construido toda su identidad
personal, su proyecto familiar y económico con el nombre de Ana Rodríguez. Presentó
pruebas de que documentos esenciales, como su permiso de residencia en España,
el contrato de arrendamiento de su vivienda y su contrato laboral, registran
ese nombre.
42. En este contexto es claro que el anular el documento de Ana Rodríguez supone poner en riesgo la estabilidad de la situación migratoria
de la accionante, su trabajo e incluso su lugar de residencia. En efecto, los
compromisos legales y contractuales que ha adquirido tanto en España como en
Colombia bajo ese nombre podrían verse comprometidos con la decisión de anular
el nombre de Ana Rodríguez. Por tanto, aunque la accionante posee una cédula de ciudadanía a
nombre de Amparo García, la anulación de su identidad como Ana Rodríguez puede afectar de manera grave su vida cotidiana y el ejercicio de
sus derechos. Por estas razones, la Corte considera que en este caso sí se
presenta la amenaza de un perjuicio irremediable a los derechos de la señora Ana Rodríguez.
43. Por otro lado, se observa que la accionante manifestó que para
ella es de vital importancia viajar con urgencia a Colombia por la delicada
situación de salud en la que se encuentra su madre. La señora Ana Rodríguez envió
pruebas de la situación médica de su madre en la que se indicó que esta
presenta un diagnóstico de EPOC no filiado, lesión renal aguda en rango de
urgencia dialítica, gastroenteritis y fallo renal[42]. En dicho historial también se indicó que la paciente tiene alto
riesgo de complicaciones y mortalidad[43].
44. En ese sentido, el medio de nulidad y restablecimiento del
derecho no es idóneo ni eficaz para resolver las pretensiones de la señora Ana Rodríguez, pues
durante el tiempo que se requiere para la interposición de dicha acción, puede
agravarse la situación de salud de la madre de la accionante, lo que le
impediría cumplir con su propósito de acompañarla.
45. Por estas razones, se concluye que: (i) en este caso existe la
posibilidad de que se cause un perjuicio irremediable a los derechos de la
accionante, y (ii) el medio de nulidad y restablecimiento del derecho no es
eficaz pues no es lo suficientemente expedito para la protección de los
derechos amenazados.
46. Por consiguiente, la acción cumple con el requisito de subsidiariedad,
así la Registraduría haya expedido un acto administrativo con presunción de
legalidad. En efecto, esta Corte ha establecido que la acción constitucional es
viable, así exista un acto administrativo en firme, cuando se demuestre la
posibilidad de un perjuicio irremediable o cuando el medio disponible en el
ordenamiento jurídico no sea idóneo o eficaz[44].
Como se indicó, en este caso confluyen ambas circunstancias.
47.
En síntesis, la acción de
tutela presentada por la accionante satisface los requisitos generales de
procedibilidad en relación con las pretensiones dirigidas contra la
Registraduría Nacional del Estado Civil.
Planteamiento del problema jurídico y metodología de la decisión
48.
La demandante presentó una
acción de tutela porque consideró que la Registraduría Nacional vulneró sus
derechos fundamentales a la personalidad jurídica y al debido proceso al
cancelar su cédula de ciudadanía a nombre de Ana Rodríguez, por medio
de la Resolución Nro. 11201 del 21 de julio de 2014. La entidad canceló dicho
documento porque advirtió que la accionante contaba con otra cédula de
ciudadanía a nombre de Amparo García, y en esa medida concluyó que se trata de un caso de doble
cedulación, prohibido por los artículos 67[45]
y 68[46]
del Decreto Ley 2241 de 1986.
49.
La accionante explicó que en
efecto cuenta con dos documentos de identidad porque cuando tenía 17 años fue
víctima de una organización de trata de personas con fines de explotación
sexual que la obligó a adquirir una nueva identidad. Además, explicó que, pocos
días después de la expedición de la cédula a nombre de Ana Rodríguez, fue enviada
a la ciudad de Yokohama, en Japón, para ser incorporada a una red de
explotación sexual.
50.
La accionante afirmó que a
partir de este episodio adoptó como propio el nombre de Ana Rodríguez, con el cual
ha construido su vida y su identidad durante 30 años. En ese sentido, señaló
que la cancelación de su documento de identidad le ha generado varios
perjuicios que afectan su vida cotidiana. En especial señaló que no ha podido
renovar su pasaporte para viajar a Colombia a visitar a su madre, quien se
encuentra gravemente enferma.
51.
A la Sala Primera de Revisión
de la Corte Constitucional le corresponde resolver el siguiente problema
jurídico: ¿la Registraduría Nacional del Estado Civil vulnera los derechos
fundamentales al nombre, a la personalidad jurídica y al debido proceso de una
persona víctima de trata de personas al cancelar el documento de identidad en
torno al cual desarrolló toda su vida e identidad, en el marco de un trámite
administrativo de doble cedulación?
Para resolver este
cuestionamiento, en primer lugar, la Corte se referirá al derecho a la
personalidad jurídica y al nombre como atributo de la personalidad. En segundo
lugar, se detendrá en el derecho al debido proceso administrativo en los
trámites de cancelación de la cédula de ciudadanía. En tercer lugar, la Corte
se referirá a la condición de vulnerabilidad desarrollada en la Resolución
12009 de 2016. En cuarto lugar, la Corte abordará el deber de reintegración y
no revictimización de las víctimas de la trata de personas. En quinto lugar,
enfatizará en la importancia de la identificación y el nombre para las víctimas
de trata de personas. Por último, se abordará el análisis del caso concreto.
El derecho a la personalidad
jurídica y el nombre como atributo de la personalidad -Reiteración de
jurisprudencia-
52.
El artículo 14 de la
Constitución Política de Colombia establece que toda persona tiene derecho al
reconocimiento de su personalidad jurídica. Este supone que el Estado reconozca
que toda persona, sin importar sus condiciones y particularidades, debe ser
reconocida como sujeto de derechos[47].
La jurisprudencia constitucional ha establecido que este derecho tiene un
carácter fundamental, ya que juega un papel esencial en la consagración y
efectividad del sistema de garantías contemplado en la Constitución[48].
53.
El derecho a la personalidad
jurídica se materializa mediante los atributos de la personalidad[49]. Estos atributos distinguen a las personas frente a los demás y permiten
determinar algunos derechos y obligaciones de los que son titulares. La
jurisprudencia constitucional ha precisado que los atributos de la personalidad
son la nacionalidad, el estado civil, la capacidad, el patrimonio, el domicilio
y el nombre[50].
Debido a los hechos presentados en este caso, la Corte analizará de manera
particular este último atributo.
54.
El nombre es un atributo de la
personalidad, pero la Corte Constitucional[51]
ha señalado que también es un derecho fundamental autónomo que constituye un
elemento básico e indispensable de la identidad de cada persona, sin el cual no
puede ser reconocida por la sociedad, ni registrada ante el Estado. Así, se ha
establecido que el nombre comprende también los apellidos, en algunos casos el
seudónimo, pero su elemento distintivo es que sirve para identificar e
individualizar a cada persona en relación con un grupo social y con el Estado[52].
55.
En ese sentido, el nombre está
íntimamente relacionado con el libre desarrollo de la personalidad[53]. Sobre este aspecto, la Corte
Constitucional ha indicado que toda persona tiene la facultad de fijar su
identidad a través del nombre que prefiera y esto es un reconocimiento de su
autonomía y voluntad de expresarse[54].
De hecho, esta Corporación cuenta con varios pronunciamientos en casos en los
que las personas manifiestan su voluntad de cambiar de nombre por diferentes
razones[55],
y en ellas ha enfatizado en la relación entre el nombre como atributo de la
personalidad jurídica y el derecho fundamental al libre desarrollo de la
personalidad (art. 16 CP).
56.
Ahora bien, el nombre no solo
permite que una persona pueda diferenciarse en la sociedad y frente al Estado,
sino que también guarda una profunda relación psicológica con la construcción
del autoestima, la autopercepción personal y la identidad. Estos son un
conjunto de atributos y cualidades que permiten a una persona reconocerse a sí
misma[56].
En este sentido, el nombre, como manifestación a la identidad personal,
adquiere un significado fundamental en la garantía de la dignidad humana.
57.
En Colombia, la cédula de
ciudadanía es uno de los instrumentos más importantes para garantizar el
derecho a la identidad personal. Este documento tiene tres funciones
esenciales: “(i) identificar a las personas, (ii) permitir el ejercicio de sus
derechos civiles y (iii) asegurar la participación de los ciudadanos en la
actividad política que propicia y estimula la democracia”[57]. Así, la cédula de ciudadanía
se convierte en el medio idóneo y prevalente para lograr que una persona logre
identificarse y ejercer los derechos inherentes a su personalidad jurídica en
el país[58].
58.
En suma, el derecho a la
personalidad jurídica es aquel que permite reconocer a todas las personas como
sujetos de derechos. Esta garantía se materializa a través de los atributos de
la personalidad, dentro de los cuales se encuentra el nombre. Este atributo en
particular está relacionado con otros derechos como el libre desarrollo de la
personalidad, la identidad personal y la libertad de expresión, ya que permite
que las personas puedan establecer unos rasgos distintivos propios y
diferenciarse de las demás. En Colombia, uno de los medios más importantes para
garantizar el derecho al nombre y la identificación personal es la cédula de
ciudadanía. En efecto, este documento permite a las personas estar plenamente
identificadas y ejercer sus derechos civiles y políticos.
59.
En el siguiente apartado se
analizará cómo, para garantizar este conjunto de derechos, es necesario que en
los procesos de cancelación de la cédula de ciudadanía se respete el debido
proceso de las personas afectadas y se les dé una oportunidad para ser
escuchadas.
El derecho al debido proceso administrativo en los trámites de
cancelación de la cédula de ciudadanía -Reiteración de jurisprudencia-
60.
La Registraduría Nacional está
facultada para adelantar el proceso de cancelación de documentos de identidad
por doble cedulación en virtud de los artículos 67[59] y 68[60] del Decreto Ley 2241 de 1986.
Mediante este procedimiento administrativo dicha entidad deja sin efecto la
validez de una cédula previamente expedida a nombre de una persona. El objetivo
de este procedimiento es evitar fraudes, suplantaciones y otros delitos
relacionados con el uso de este documento.
61.
En el año 2011 esta
Corporación se pronunció por primera vez sobre el alcance de las garantías del
debido proceso en el trámite de cancelación de cédulas. En la sentencia T-006
de 2011, la Corte conoció sobre el caso de un ciudadano que decidió cambiar su
nombre en la cédula por una equivocación plasmada inicialmente en el registro
civil de nacimiento. En esta decisión la Corte concluyó que, en los procesos de
cancelación de cédulas adelantados por la Registraduría, todas las personas
deben contar con la posibilidad de ser escuchadas previamente. Varias
decisiones posteriores reiteraron esta regla, y enfatizaron que la entidad debe
brindar al afectado la oportunidad de ser oído para que pueda controvertir la
decisión y allegar las pruebas que considere pertinentes en aras de proteger su
identidad personal[61].
62.
Por su parte, en la sentencia
T-023 de 2016 la Corte ordenó explícitamente a la Registraduría adoptar un
procedimiento interno para regular casos de múltiple cedulación. En esa
sentencia, la Corte estudió un caso en el que la Registraduría canceló la
cédula de una persona desmovilizada de las FARC- EP que había sido forzada a
sacar una cédula de ciudadanía con un registro civil de nacimiento falso. En
esa decisión, la Corte subrayó la importancia de que la Registraduría contara
con un procedimiento previo antes de tomar decisiones que pudieran afectar
derechos fundamentales.
63.
Por esta razón, la Corte ordenó a la Registraduría
Nacional del Estado
Civil que adoptara adopte un procedimiento interno que permitiera regular casos de múltiple cedulación.
En este sentido, esta Corporación destacó que, en el marco de estos procesos,
la entidad debe realizar las gestiones necesarias para garantizar la
identificación precisa y exacta de una persona, especialmente cuando se
evidencie que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad que le dificulten
el cumplimiento de los procedimientos administrativos o judiciales establecidos
en la normatividad vigente.
64.
A partir de esta sentencia, la
Registraduría Nacional expidió la Resolución 12009 de 2016 por la cual se
adoptó el procedimiento interno para los casos relativos a la múltiple
cedulación. En dicha Resolución, la entidad reguló el procedimiento administrativo,
estableció los mecanismos de notificación y las posibilidades para que las
personas afectadas por estas decisiones puedan pronunciarse sobre las razones
por las cuales cuentan con varios documentos de identidad.
65.
De esta Resolución resaltan varios
artículos que regulan las garantías del debido proceso. Por ejemplo, el
artículo 9 de dicha Resolución establece que la Registraduría, tras haber
escuchado los argumentos de la parte interesada, deberá decidir de fondo el
trámite administrativo a partir de: (i) la razonabilidad y proporcionalidad;
(ii) los principios generales del derecho; (iii) la preponderancia de la
cédula de ciudadanía que el ciudadano solicita que se deje vigente, siempre y
cuando se demuestre que es el documento que utiliza habitualmente; y (iv)
la condición de vulnerabilidad manifiesta. Por tanto, una de las garantías del
debido proceso administrativo en los procesos de cancelación de cédulas
consiste en asegurar que los argumentos del ciudadano sean debidamente
analizados por la Registraduría antes de tomar una decisión de fondo.
66.
El artículo 16 de dicha
Resolución[62]
establece que, si transcurridos dos meses desde el inicio del proceso
administrativo, no se ha determinado la situación de vulnerabilidad de un
ciudadano, se deberá tomar una decisión de fondo con base en criterios
generales. Entre estos criterios se incluyen, por ejemplo, el análisis del
nombre con el que el ciudadano desarrolla sus actividades públicas y el
criterio del registro civil, que implica examinar bajo qué nombre ha registrado
a sus hijos o contraído matrimonio.
67.
Por su parte, el artículo 20[63] de la Resolución 12009 de
2016 dispone que, al tomar una decisión de fondo en un proceso administrativo
de doble cedulación, la Registraduría Nacional del Estado Civil deberá aplicar
los criterios de razonabilidad y proporcionalidad. Así mismo, deberá tener en
cuenta si el ciudadano se encuentra en una situación de vulnerabilidad
debidamente demostrada
68.
Con posterioridad a la
expedición de la Resolución 12009 de 2016, la Corte analizó otros casos en los
que la Registraduría omitió garantizar el debido proceso en los trámites por
doble cedulación[64].
Con base en esos casos, la Corte reiteró la necesidad de que, en el marco de
esas actuaciones, todos los administrados cuenten con la posibilidad de ser
escuchados de manera previa a la cancelación de su cédula de ciudadanía[65].
69.
De hecho, en la sentencia T-
183 de 2023, a propósito de una acción de tutela interpuesta por una ciudadana
extranjera a quien se le había cancelado su cédula de ciudadanía, la Corte fue
enfática en señalar que en Colombia actualmente existe una problemática
estructural en torno al procedimiento de cancelación de cédulas de ciudadanía
adelantado por la Registraduría.
70.
En efecto, a partir de lo
reportado por varias entidades expertas que intervinieron en el mencionado
caso, la Corte observó que, a pesar de existir un procedimiento formal que
establece unos lineamientos para garantizar el debido proceso, todavía se
presentan irregularidades en su desarrollo. En particular, la Corte constató
las siguientes anomalías:
“indebida notificación de
las actuaciones administrativas; (ii) imposibilidad de ser oído dentro del
trámite; (iii) falta de motivación de los actos administrativos de apertura y
cierre de la investigación; (iv) poca publicidad y la dificultad de acceso a la
página web que en su momento dispuso la RNEC para la revisión de registros
civiles extemporáneos; (v) la imposibilidad de interponer los recursos de ley;
(vi) falta de valoración de los descargos de quienes tuvieron la oportunidad de
actuar dentro del trámite”.
71.
Con posterioridad, en la
sentencia T-419 de 2023, en un caso de un hombre extranjero a quien la
Registraduría Nacional le canceló la cédula de ciudadanía por falsa
identificación[66],
la Corte sintetizó las garantías relacionadas con el debido proceso administrativo
en el marco de los procesos de doble cedulación, como se indica en la siguiente
tabla:
Derecho a conocer el inicio y cierre de la actuación
administrativa y a ser notificado en debida forma
·
La Registraduría debe
abordar con diligencia el trámite por la importancia para el pleno ejercicio
de derechos fundamentales.
·
La Registraduría no puede
limitarse a cumplir una formalidad, fijando un anuncio en la página web o en
sus instalaciones físicas. Por el contrario, debe demostrar que realizó todos
los trámites necesarios dirigidos a obtener información precisa sobre el
sujeto a notificar y que antes de la notificación por aviso agotó el trámite
de notificación personal, dejando evidencias de esas actuaciones en el
expediente[67]
Deber de motivar los actos administrativos
·
Los actos administrativos
deben expresar las razones que sustentan la decisión, de manera que la
ciudadanía las conozca y tenga oportunidad de controvertir la actuación[68].
Derecho a ser oído, a ejercer la defensa y presentar pruebas y
recursos dentro del trámite
·
En los procedimientos de
cancelación de cédula, el derecho de defensa tiene un carácter central[69].
·
Al adelantarse un proceso
por doble cedulación, la Registraduría debe garantizar que la persona
afectada pueda participar a lo largo del proceso y controvertir las
decisiones cuando las estime injustificadas.
Tabla 1. Garantías en el marco
del proceso de doble cedulación.
72.
En síntesis, en su
jurisprudencia la Corte ha insistido en que, en el marco de los procesos de
doble cedulación, se debe garantizar el debido proceso, a la luz de la
regulación establecida por la misma Registraduría. No obstante, la Corte
también ha evidenciado que, en la práctica, persisten irregularidades en la
ejecución de estos procesos. En algunos casos, la Registraduría recurre a la
masificación de las cancelaciones, lo que afecta el cumplimiento de garantías
esenciales como la publicidad, la notificación o una adecuada valoración de las
pruebas.
73.
Ahora bien, además del derecho
al debido proceso, la Corte Constitucional ha destacado que, en los casos de
doble cedulación, es fundamental que se analice y considere la situación
particular de la persona involucrada, especialmente cuando esta se encuentra en
una condición de vulnerabilidad. Por lo tanto, en el apartado siguiente se
abordará el alcance de este mandato, así como las disposiciones normativas y
jurisprudenciales que han definido su aplicación.
Condición de vulnerabilidad
en la Resolución 12009 de 2016
74.
Como se mencionó en párrafos
anteriores, la sentencia T-023 de 2016 ordenó a la Registraduría Nacional
adoptar un procedimiento interno que regule casos de múltiple cedulación. Uno
de los lineamientos establecidos por la Corte en dicha sentencia es que la
Registraduría debe considerar la situación de vulnerabilidad de las
personas afectadas por la cancelación de su cédula de ciudadanía. En
particular, la Corte indicó que, cuando la Registraduría identifique que el
titular del documento de identidad se encuentra en condiciones de
vulnerabilidad, está obligada a asumir las acciones y gestiones administrativas
necesarias para garantizar la identificación precisa y exacta de la persona.
75.
Este mandato fue incorporado
en la ya mencionada Resolución 12009 de 2016, mediante la cual se adoptó el
procedimiento interno para atender los casos relacionados con múltiple
cedulación. En concreto, la Resolución identificó los casos en los que una
persona puede encontrarse en condición de vulnerabilidad. En el capítulo
primero, definió la vulnerabilidad como “una forma de marginación, ya sea
individual o colectiva, que limita o excluye el ejercicio de los derechos
básicos del individuo”[70].
En ese sentido, la Resolución indicó que se deben entender como personas
vulnerables, entre otras:
“la población víctima del
conflicto armado; el personal desmovilizado; la población de los niveles 0, 1,
2 del Sisbén; los habitantes de la calle; las personas repatriadas que
requieran asistencia del Estado; los adultos mayores y los integrantes de las
comunidades indígenas”[71].
76.
Además, la Resolución también
indicó que, cuando se establezca que una persona está en una situación de
vulnerabilidad, la Registraduría tendrá que expedir un acto administrativo
debidamente motivado en el que se deje vigente el documento “con el cual se
acreditó la situación especial”[72].
En otras palabras, la Resolución estableció que, al acreditarse una situación
de vulnerabilidad, los funcionarios de la Registraduría deben considerar como
válido el documento que la persona utiliza para identificarse y procurar su
vigencia, con el propósito de garantizar sus derechos fundamentales y prevenir
un perjuicio irremediable sobre su ejercicio.
77.
Ahora bien, es importante
señalar que la noción de vulnerabilidad planteada en esta disposición debe ser
interpretada al amparo de la Constitución. En particular, es fundamental
aclarar que el listado contenido en la Resolución no debe considerarse como una
enumeración taxativa ni restrictiva, sino como una guía sujeta a un análisis
contextual y particular de cada caso.
78.
En efecto, la condición de
vulnerabilidad constituye una categoría definida por el Legislador[73] y la jurisprudencia
constitucional[74]
que permite hacer efectivo el mandato de igualdad material consagrado en el
artículo 13 de la Constitución[75].
79.
En ese sentido, la Corte ha
señalado que la situación de vulnerabilidad es una circunstancia que tiene que
ver con las barreras sociales, económicas, políticas y culturales que, sin ser
elegidas, le son impuestas al individuo y le impiden desarrollar su proyecto de
vida y ejercer sus derechos[76]. La condición de vulnerabilidad está relacionada con situaciones
que imposibilitan a las personas a (i) procurarse su propia subsistencia; y
(ii) lograr niveles más altos de bienestar, debido al riesgo al que están
expuestas[77].
Esta Corporación ha establecido que la vulnerabilidad se puede definir como:
“un proceso
multidimensional que confluye en el riesgo o probabilidad del individuo, hogar
o comunidad de ser herido, lesionado o dañado ante cambios o permanencia de
situaciones externas o internas. La vulnerabilidad social de sujetos y
colectivos de población se expresa de varias formas, ya sea como fragilidad e
indefensión ante cambios originados en el entorno (…)”[78].
80.
De ese modo, la Corte ha
señalado que tienen calidad de personas en situación de vulnerabilidad, entre
otras, las mujeres, las minorías sexuales, los defensores de derechos humanos,
los niños, las niñas y los adolescentes, las personas en situación de discapacidad,
los pueblos indígenas, los migrantes, las personas privadas de la libertad, los
periodistas, las personas en situación de pobreza y los trabajadores en
condiciones de esclavitud moderna[79].
81.
Sin embargo, esta Corporación
también ha establecido que esta categoría es cambiante y dinámica[80]. Por esta razón, es
fundamental realizar un examen detallado y contextual de cada caso en concreto.
Para llevar a cabo este análisis, la Corte ha definido ciertos factores que
permiten determinar si una persona se encuentra en una situación de
vulnerabilidad:
“(i) el contexto que causa la
desprotección, (ii) el grado de exposición a un riesgo o limitación, (iii) el
nivel de afectación potencial o real en relación con una amenaza de conformidad
con las características del grupo que la soporta; (iv) la intensidad,
frecuencia y duración de la amenaza o situación y (v) la capacidad de reacción
o de agencia”[81].
82.
Ahora bien, cuando se verifica
que una persona se encuentra en una situación de vulnerabilidad, el Estado
tiene el deber de intervenir para ayudarla a superar las barreras estructurales
que perpetúan la desigualdad y limitan el ejercicio de derechos fundamentales[82]. Esto significa que el Estado no puede simplemente
exigir resiliencia o que las personas en estas condiciones afronten las
dificultades por sí solas. Por el contrario, debe desplegar una conducta
proactiva para brindar apoyo y protección mediante políticas y medidas
concretas que aseguren que las personas puedan ejercer plenamente sus derechos
y alcanzar condiciones de igualdad real y efectiva[83], más allá de las
circunstancias que la sociedad impone y que limitan el ejercicio de sus
derechos.
83.
Con base en lo anterior se
puede afirmar que no es posible determinar la situación de vulnerabilidad de
una persona a partir de la simple verificación de un listado. Las condiciones
de vulnerabilidad solo pueden entenderse realmente si se hace un análisis de
las circunstancias de la persona. Por lo tanto, cuando una persona señale que
se encuentra en situación de vulnerabilidad, la entidad debe analizar las
barreras que le impiden ejercer sus derechos y los riesgos a los que está
expuesta.
84.
Por tanto, para interpretar la
Resolución 12009 de 2016, es necesario precisar que las personas en situación
de vulnerabilidad no son solamente aquellas que están enlistadas en el artículo
primero de la disposición. Deben ser consideradas personas en situación de
vulnerabilidad todas aquellas que, debido a factores individuales, o
situaciones sociales, económicas o culturales, enfrentan barreras que no les
permiten ejercer sus derechos fundamentales en igualdad de condiciones con las
demás personas. Así mismo, serán personas en situación de vulnerabilidad
aquellas que se encuentren en una situación de grave riesgo o que estén
sometidas una violencia o constreñimiento que no les permita ejercer plenamente
su libertad o derechos fundamentales básicos.
85.
En el marco del proceso de
cancelación de la cédula, la Registraduría debe considerar tanto la situación
actual de la persona afectada como su situación pasada. Esto implica que no
solo debe analizarse la vulnerabilidad en la que se encuentra la persona en el
momento en que se lleva a cabo el proceso administrativo de cancelación de
cédula, sino también los factores que dieron lugar a la mú...
Fuente auxiliar/interpretativa. No constituye asesoría jurídica profesional.