SU337-99
Sentencia SU-337/99
Sentencia
SU-337/99
PRINCIPIO DE
PUBLICIDAD DEL PROCESO-Armonización
con la intimidad del menor y su familia/SENTENCIA DE REVISION DE TUTELA-Publicidad
parcial para el caso
Los procesos judiciales deben ser públicos. Además, la Corte
Constitucional revisa eventualmente las acciones de tutela con el propósito
esencial de unificar la doctrina constitucional para de esa manera orientar la
actividad de los distintos jueces en la materia. La protección del sosiego
familiar de la peticionaria no puede entonces llevar a la prohibición de la
publicación de la presente sentencia, o a la total reserva del expediente, por
cuanto se estarían afectando de manera desproporcionada el principio de
publicidad de los procesos y la propia función institucional de esta Corte
Constitucional. Es pues necesario armonizar la protección de la intimidad de la
peticionaria con los intereses generales de la justicia.
SENTENCIA DE
REVISION DE TUTELA-Supresión
identificación del menor y progenitor/EXPEDIENTE DE TUTELA-Absoluta
reserva para el caso
HERMAFRODITISMO-Complejidad del asunto/PSEUDOHERMAFRODITISMO
MASCULINO-Complejidad del asunto
MEDICINA-Tensiones éticas y jurídicas
PRACTICA MEDICA-Principios esenciales
CIENCIA MEDICA-No es impermeable a la ética ni al derecho
Es cierto que en principio deben evitarse al máximo las interferencias
jurídicas y estatales en las discusiones científicas y en la evolución de la
técnica, las cuales deben ser lo más libres posible, no sólo para amparar la
libertad de pensamiento sino también para potenciar la propia eficacia de las
investigaciones científicas y estimular así el progreso del conocimiento. Sin
embargo, en la medida en que las investigaciones biológicas y las prácticas
médicas recaen sobre seres vivos, y en especial sobre personas, es obvio que si
bien pueden ser benéficas para el paciente, también pueden ser dañinas y deben
por ende estar sometidas a controles para proteger la inviolabilidad y la dignidad
de las personas. Además, después de la Segunda Guerra Mundial, y en especial de
Auschwitz, la ciencia en general, y la ciencia médica en particular, no pueden
ser consideradas impermeables a la ética ni al derecho, como lo muestra la
propia expedición, por el Tribunal de Nuremberg, del llamado Código de
Nuremberg, que establece una reglas mínimas aplicables en toda investigación
sobre seres humanos.
AUTONOMIA DEL PACIENTE-Prevalencia
Si los individuos son libres y agentes morales autónomos, es obvio que
es a ellos a quienes corresponde definir cómo entienden el cuidado de su salud,
y por ende, los tratamientos médicos deben contar con su autorización. En
efecto, "la
primera consecuencia que se deriva de la autonomía, consiste en que es la
propia persona (y no nadie por ella) quien debe darle sentido a su existencia
y, en armonía con él, un rumbo". Por
ello esta Corte ha señalado que del "principio general de libertad emana
el derecho específico de la autonomía del paciente que le permite tomar
decisiones relativas a su salud." Igualmente, si las personas son
inviolables, sus cuerpos también lo son, por lo cual no pueden ser intervenidos
sin su permiso.
CONSENTIMIENTO INFORMADO DEL PACIENTE-Pluralismo y dignidad
Incluso si la autonomía y la dignidad no tuvieran el rango
constitucional tan elevado que ocupan, de todos modos el inevitable pluralismo
ético de las sociedades modernas, que la Carta reconoce y estimula, obliga, por
elementales razones de prudencia, a obtener el consentimiento de la persona para
todo tratamiento. En efecto, el pluralismo implica que existen, dentro de
ciertos límites, diversas formas igualmente válidas de entender y valorar en
qué consiste la bondad de un determinado tratamiento médico. Omitir el
consentimiento informado sería permitir que la concepción de bienestar y salud
del médico se imponga a aquella del paciente, en detrimento de los propios
intereses de este último y de la protección constitucional al pluralismo. Esto
muestra que en las sociedades pluralistas, el requisito del consentimiento
puede justificarse incluso con base en el principio de beneficiencia.
CONSENTIMIENTO INFORMADO DEL PACIENTE-Intervenciones experimentales
Esta exigencia del consentimiento, que es clara incluso en relación con
los tratamientos en apariencia benéficos para la persona, es aún más evidente e
importante cuando se trata de intervenciones experimentales, por cuanto, en
tales eventos, es mucho mayor la posibilidad de que se cosifique a la persona y
se la convierta en un simple instrumento para la realización de objetivos que
le son extraños, como es la producción de conocimientos o el mejoramiento de
ciertas técnicas de las que se beneficiarán otros individuos. Por ende, la
investigación sobre seres humanos, que es indudablemente necesaria para mejorar
la calidad misma de los tratamientos médicos, debe ser particularmente rigurosa
en la obtención de un consentimiento informado de los potenciales sujetos,
quienes, sin ninguna coacción o engaño, tienen derecho a decidir si participan
o no en la empresa científica, sobre la base de un conocimiento objetivo de
todos los eventuales riesgos y beneficios de los experimientos. De esa manera,
gracias a esa intervención libre en la experiencia médica, el paciente deja de
ser un objeto de la misma para convertirse en sujeto y copartícipe del
desarrollo de la ciencia, con lo cual queda amparada su dignidad e
inviolabilidad.
AUTONOMIA DEL
PACIENTE-Prevalencia no es
absoluta
La autorización explícita del paciente puede no ser necesaria en
determinados casos, por cuanto el principio de autonomía puede ceder ante las
exigencias normativas de los otros principios concurrentes, dadas las
particularidades de la situación concreta, tal y como sucede en las emergencias
médicas o eventos asimilables. El principio de autonomía tiene entonces una
prevalencia prima facie, pero no absoluta, sobre los valores concurrentes, y en
especial sobre el principio de beneficiencia. Por consiguiente, en general el
médico debe siempre obtener la autorización para toda terapia, salvo que,
excepcionalmente, las particularidades del caso justifiquen apartarse de esa
exigencia. Esto significa que el equipo médico que quiera abstenerse de obtener
el consentimiento informado tiene la carga de probar convincentemente la
necesidad de ese distanciamiento, pues si no lo hace, la prevalencia prima
facie del principio de autonomía se vuelve definitiva y hace ineludible la
obtención del permiso de parte del paciente.
CONSENTIMIENTO INFORMADO DEL PACIENTE-Características
No cualquier autorización del paciente es suficiente para legitimar una
intervención médica: es necesario que el consentimiento del paciente reúna
ciertas características, y en especial que sea libre e informado. Esto
significa, en primer término, que la persona debe tomar su determinación sin
coacciones ni engaños. Por ello, en segundo término, la decisión debe ser
informada, esto es, debe fundarse en un conocimiento adecuado y suficiente de
todos los datos que sean relevantes para que el enfermo pueda comprender los
riesgos y beneficios de la intervención terapéutica, y valorar las
posibilidades de las más importantes alternativas de curación, las cuales deben
incluir la ausencia de cualquier tipo de tratamiento. Finalmente, el paciente
que toma la decisión debe ser lo suficientemente autónomo para decidir si
acepta o no el tratamiento específico, esto es, debe tratarse de una persona
que en la situación concreta goce de las aptitudes mentales y emocionales para
tomar una decisión que pueda ser considerada una expresión auténtica de su
identidad personal.
CONSENTIMIENTO
INFORMADO DEL PACIENTE-Exigencias
cualificadas
AUTONOMIA DEL
PACIENTE-Grado que se debe
tener para aceptar o rechazar un tratamiento
TRATAMIENTO
MEDICO DE LOS NIÑOS-Decisiones
por padres y tutores
Los padres y tutores pueden tomar ciertas decisiones en relación con el
tratamiento médico de los niños, incluso, a veces, contra la voluntad aparente
de éstos. Sin embargo, ello no quiere decir que los padres puedan tomar, a
nombre de su hijo, cualquier decisión médica relativa al menor, por cuanto el
niño no es propiedad de nadie sino que él ya es una libertad y una autonomía en
desarrollo, que tiene entonces protección constitucional.
AUTONOMIA DEL
PACIENTE MENOR DE EDAD-Contenido
CONSENTIMIENTO
SUSTITUTO-Problemas
jurídicos
TRATAMIENTO
MEDICO DE LOS NIÑOS-Alcances
y límites de las posibilidades de decisión de los padres
PRINCIPIOS DE
AUTONOMIA Y BENEFICENCIA DEL PACIENTE-Ponderación
SEXUALIDAD-Dimensiones sociales y sicológicas
ESTADOS
INTERSEXUALES-Clasificación
HERMAFRODITAS Y
PSEUDOHERMAFRODITAS-Distinciones
ESTADOS
INTERSEXUALES Y AMBIGUEDAD GENITAL DEL INFANTE
TRATAMIENTO
MEDICO DE LA AMBIGÜEDAD SEXUAL-Fundamentos y características
HERMAFRODITAS-Intervenciones médicas tienen un impacto
decisivo en la identidad sexual del paciente/DERECHO A LA IDENTIDAD PERSONAL-Contenido/DERECHO
A LA IDENTIDAD SEXUAL-Contenido
HERMAFRODITAS-Intervenciones hormonales y quirúrgicas/CONSENTIMIENTO
INFORMADO CUALIFICADO DEL PACIENTE-Intervenciones hormonales y quirúrgicas
Las intervenciones hormonales y quirúrgicas a los hermafroditas son
entonces particularmente invasivas, por lo cual, conforme a los criterios
anteriormente señalados en esta sentencia, el consentimiento informado de la
persona debe ser cualificado, claro, explícito y fundado en el pleno
conocimiento de los peligros de los tratamientos y de las posibilidades de
terapias alternativas. Ahora bien, un consentimiento cualificado requiere a su
vez de una madurez y autonomía especiales del paciente, quien debe ser no sólo
perfectamente consciente de qué es lo que desea sino que además debe tener la
capacidad de comprender cuáles son los riesgos de unas intervenciones que son
invasivas, irreversibles y, en muchos casos, muy agobiantes. Por ello, en
eventos como éstos, el equipo sanitario no sólo debe suministrar una
información muy depurada al paciente sino que, además, debe establecer
procedimientos que permitan constatar la autenticidad de su consentimiento.
PRIVACIDAD DEL
HOGAR-Interferencias
judiciales
CONSENTIMIENTO
SUSTITUTO PATERNO-Límites
FAMILIA-Privacidad médica
CONSENTIMIENTO
INFORMADO DE PACIENTE MENOR HERMAFRODITA-Inexistencia de evidente riesgo contra la vida si no
se practica operación
CONSENTIMIENTO
INFORMADO DE PACIENTE MENOR HERMAFRODITA-Edad
INSTITUTO
COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR-Coordinación de equipo interdisciplinario para acompañar a la menor y
su madre respecto a cirugía y tratamientos hormonales
Referencia:
Expediente T-131547
Procedencia: Juez de
tutela XX
Actor: NN
Temas:
Fundamentos,
significado y alcance del consentimiento informado en los tratamientos médicos.
Intervenciones a
menores y consentimiento informado: en qué casos no procede la autorización de
padres y tutores.
Problemas jurídicos
suscitados por los “hermafroditismos” o formas de “ambigüedad sexual”.
Derechos de los
“hermafroditas” a la libre autodeterminación de su identidad sexual y alcance
del consentimiento informado de los padres y tutores.
Los hermafroditas
constituyen una minoría que goza de la especial protección del Estado.
Autonomía de las
familias en materia médica y riesgos de discriminación social contra personas
con ambigüedad genital: la necesidad de un consentimiento informado cualificado
y persistente de los padres.
Magistrado Ponente:
Dr. ALEJANDRO
MARTÍNEZ CABALLERO
Santa Fe de Bogotá,
doce (12) de mayo de mil novecientos noventa y nueve (1999).
La Corte
Constitucional de la República de Colombia, integrada por su Presidente Eduardo
Cifuentes Muñoz, y por los Magistrados Antonio Barrera Carbonell, Alfredo
Beltrán Sierra, Carlos Gaviria Díaz, José Gregorio Hernández Galindo, Alejandro
Martínez Caballero, Fabio Morón Díaz, Vladimiro Naranjo Mesa y Martha Victoria
Sáchica de Moncaleano.
EN NOMBRE DEL PUEBLO
Y
POR MANDATO DE LA CONSTITUCIÓN
Ha pronunciado la
siguiente
SENTENCIA
Dentro
de la acción de tutela promovida por la madre de la menor impúber N.N., quien
actúa a nombre de su hija e instaura demanda contra el Estado, representado
según ella por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el Defensor del
Pueblo de la Seccional del departamento XX. El expediente está radicado bajo el
Nº 131547.
I. ANTECEDENTES
a) Los hechos y la solicitud.
1-
La menor N.N. nació el 14 de octubre de 1990 y la partera que atendió el
nacimiento señaló que se trataba de una niña, sin que se constatara ningún
problema aparente al respecto. N.N ha sido entonces siempre tratada como una
niña. Sin embargo, cuando la menor tenía tres años, durante un examen
pediátrico, se encontraron genitales ambiguos, con un falo de tres (3)
centímetros (semejante a un pene), pliegue labios escrotales con arrugas y en
su interior, gónadas simétricas de un centímetro de diámetro, en los dos lados,
orificio único en el perinén. A partir de lo anterior, se diagnosticó que la
menor tenía “seudohermafroditismo masculino”, debido a un problema de trastorno
en la síntesis de la testosterona, por lo cual se recomendó un tratamiento
quirúrgico, que consiste en la readecuación de los genitales por medio de la
extirpación de las gónadas y la plastia o remodelación del falo
(clitoroplastia), de los labios y de la vagina[1].
Según
el médico tratante, que pertenece al ISS (Instituto de Seguros Sociales), esta
intervención quirúrgica es prioritaria para la niña, pues si bien "el falo
es grande", lo cierto es que "nunca va a ser igual a un pene ni
tendrá posibilidades de funcionar como tal". Los médicos han manifestado
además la necesidad de hacer la cirugía a la niña antes de que llegue a la
pubertad.
2-
A pesar de lo anterior, los médicos del ISS se niegan a practicar la
intervención quirúrgica, pues consideran que, según lo establecido por la
jurisprudencia de la Corte Constitucional, la decisión debe ser tomada por la
propia menor, y no por su madre. Según su criterio, "el procedimiento
quirúrgico debe ser autorizado por la Corte Constitucional, quien pone en
entredicho la Patria Potestad para estos casos porque habría que esperar a la
pubertad para obtener la aprobación por parte del paciente" (Folio 90 del
presente expediente). Por tal razón, la madre, quien ejerce la patria potestad
sobre la menor pues el padre falleció, interpone la acción de tutela a fin de
que se autorice la intervención quirúrgica. Según su criterio, su "hija es
una menor y no puede tomar decisiones por ella misma y si esperamos a que ella
tenga capacidad para decidir, ya será demasiado tarde y su desarrollo
psicológico, fisiológico y social no será normal."
La
madre considera entonces que a su hija le están siendo vulnerados sus derechos
a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad y a la protección
especial a la niñez, puesto que la infante tiene derecho "a que sea
definida su sexualidad a tiempo para su normal desarrollo personal y
social." Por ello solicita al juez de tutela que le permita que, en su
condición de madre, y de titular de la patria potestad de la menor, pueda
autorizar "las cirugías que mi hija necesita para la remodelación de sus
genitales y el tratamiento médico que como consecuencia de esto
requiriese". Igualmente, y en protección al derecho a la intimidad de la
niña N.N., la madre solicita que el presente trámite judicial no sea publicado,
de conformidad con lo establecido por los artículos 25, 300 y 301 del Código
del Menor.
La
Corte, por las razones que se señalarán posteriormente en el Fundamento
Jurídico No 2 de esta sentencia, ha accedido en parte a esa última petición, lo
cual explica que hayan sido suprimidos todos los datos que puedan permitir la
identificación de la menor y de su madre, como son sus nombres y los del
médico tratante, así como el lugar de los hechos y del juzgado que resolvió el
caso.
3-
La madre y la menor se encuentran afiliadas al ISS (Instituto de Seguros
Sociales), razón por la cual los médicos que han venido antendiendo a la niña
son de esa institución, tal y como consta en el expediente. Igualmente, son
esos médicos los que, con fundamento en decisiones de esta Corte
Constitucional, se niegan a realizar el tratamiento. Con todo, y a pesar de no
ser usuaria del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), la
solicitante dirige la tutela contra el ICBF y la Defensoría del Pueblo, pues
considera que el Estado, quien se niega a permitir la referida intervención
quirúrgica, está representado por tales entidades. Así, al ser interrogada por
el juez de tutela acerca de las razones por las cuales había dirigido la acción
contra el Bienestar Familiar y el Defensor del Pueblo, la solicitante respondió
que "los médicos, sin orden de ellos", no practican la cirugía que su
hija requiere (Folio 63 del presente expediente).
b) El fallo de instancia.
4-
El tribunal a quien correspondió el estudio de la presente acción adelantó las
pruebas que juzgó pertinentes. En particular recibió declaración de la
solicitante, del médico tratante y de la trabajadora social responsable del
caso. Igualmente ordenó que el ISS enviara copia de todos los estudios médicos
que se hubieran practicado a la menor, por lo cual esa entidad remitió copia de
la historia clínica. Todas esas pruebas se encuentran incorporadas en el
presente expediente y serán tomadas en cuenta por la Corte Constitucional, en
lo pertinente, en los fundamentos jurídicos de esta sentencia.
5-
El tribunal decidió el caso el 17 de abril de 1997. El fallo comienza por
aclarar que si bien la tutela "se dirige contra el Instituto Colombiano de
Bienestar Familiar y el Defensor del Pueblo, bueno es afirmar desde ya, que
estas entidades nada han tenido que ver en el proceso de la niña y por lo mismo
ningún derecho fundamental le han negado." Según la sentencia, una
adecuada interpretación de la demanda y de las pruebas recopiladas muestra que
el conflicto surge porque "el Seguro Social se niega a practicar la
intervención hasta tanto no tenga autorización de algún organismo
judicial", y por medio de la tutela, la madre pretende obtener ese permiso
judicial. El fallo precisa entonces que los jueces carecen de competencia para
proferir ese tipo de autorizaciones, no obstante lo cual considera necesario
efectuar "un breve análisis a fin de concluir si la madre puede dar tal
autorización o si el Seguro Social puede practicar la cirugía sin ella."
A
partir de lo anterior, y teniendo como base la sentencia T‑477 de 1995 de
la Corte Constitucional, el fallo de tutela concluye que, conforme a esa
jurisprudencia, la madre no puede autorizar la operación, pues sólo la propia
persona puede tomar esa determinación. Según el tribunal, si bien el caso
decidido por la Corte no era idéntico, pues se refería a una "reasignación
de sexo como consecuencia de una mutilación del pene en un infante", lo
cierto es que los asuntos son prácticamente iguales ya que los médicos intentan
"corregir los defectos de una criatura hermafrodita, lo que equivale a
decir que sin su consentimiento y su voluntad se va asignar el ´sexo femenino´
a un infante que genéticamente es del sexo masculino". Además, resalta la
sentencia, la ambiguedad de la infante NN es evidente pues "en algunos
aspectos se comporta como hombre y en otros como mujer". El tribunal
concluye entonces que no "puede perderse de vista que cada quien es libre
de escoger su afinidad sexual como un hecho inherente al propio desarrollo de
su personalidad y, se desconoce de momento, cuál será la vocación sexual que
tenga la criatura a la que se refieren estas diligencias". Con base en
tales razones, el tribunal negó la tutela.
6-
Dos de las magistradas aclaran el voto pues si bien coinciden con la sentencia
en que la tutela no puede prosperar, consideran que en el trámite de la acción
se debió citar al Instituto de Seguros Sociales ya que esa entidad, y no la
Defensoría del Pueblo ni el Bienestar Familar, es la que "por razones muy
respetables se ha negado a llevar a cabo el procedimiento quirúrgico."
Según su criterio, la tutela "no se encuentra enmarcada dentro de las
rígidas formas de un proceso" ya que debe ser "un mecanismo efectivo
de que dispone el ciudadano del común, para la protección de sus derechos
fundamentales". Por ello, no tiene sentido que se exija a un lego en
derecho identificar con toda precisión jurídica al agente que eventualmente
está afectando un derecho fundamental, por lo cual, según el parecer de las
magistradas, el juez de tutela debe "orientar la acción en contra del
presunto vulnerador para obtener la protección", de acuerdo con los hechos
narrados en la demanda.
7-
La anterior decisión no fue impugnada y el fallo fue remitido a la Corte
Constitucional para su eventual revisión. El expediente fue entonces
seleccionado y repartido por la Sala de Revisión Cinco, por medio de auto del
21 de mayo de 1997.
c) Saneamiento de una nulidad.
8-
La Sala Séptima de Revisión, a quien correspondió el examen del presente
expediente, constató que la solicitud se dirigió contra el ICBF y la Defensoría
del Pueblo, sin que exista en el expediente el menor indicio de que tales
instituciones hayan tenido que ver con la presunta violación a los derechos
fundamentales de la menor. En efecto, de la relación de los hechos se colige
fácilmente que la acción debería estar dirigida contra el I.S.S. y el médico
tratante de la menor, puesto que, en caso de prosperar la tutela, la orden
judicial debería dirigirse contra esas personas, como bien lo señala la
aclaración de voto del fallo de instancia. La Corte concluyó entonces que se
había incurrido en una nulidad, la cual es saneable, si los afectados se
allanan y permiten la continuación del trámite, tal y como lo ha establecido
esta Corporación, dando aplicación en este punto al artículo 144 del Código de
Procedimiento Civil[2]. Por tal razón, la Sala Séptima de
Revisión, por medio de auto del 17 de Julio de 1997, ordenó que se informara al
I.S.S. y al médico tratante de la existencia de la presente tutela,
señalándoles que tenían un término de tres días para alegar la nulidad, pero
que de no hacerlo, se entendería que ésta queda saneada. Luego de la
correspondiente notificación, el médico tratante no alegó la nulidad y el
Seguro Social, de manera expresa, solicitó la prosecución del trámite con el
fin de que se pueda definir la procedencia jurídica o no de las intervenciones
médicas solicitadas por la madre. La nulidad quedó entonces saneada, por lo
cual la Corte continuó el procedimiento para resolver el fondo del asunto.
d) Pruebas adelantadas por la Sala de Revisión Séptima de la Corte
Constitucional.
9-
Conforme a reiterada jurisprudencia de la Corte Constitucional, un aspecto
esencial que debe ser tomado en cuenta para determinar si los padres y tutores
pueden o no autorizar una intervención médica a un menor, es la urgencia y
necesidad del referido tratamiento. Ahora bien, este aspecto sólo puede ser
determinado con base en conceptos técnicos, científicos y médicos, por lo cual,
la Sala Séptima de Revisión consideró indispensable decretar pruebas a fin de
reunir los elementos de juicio necesarios para proferir el fallo definitivo.
Así, por medio de auto del 18 de septiembre de 1997 se formuló un cuestionario
científico dirigido al médico tratante, a la Academia Nacional de Medicina y a
las facultades de medicina de las universidades Nacional, del Rosario y de la
Javeriana. Por medio de este cuestionario, la Sala buscaba precisar la
naturaleza y frecuencia de los casos de hermafroditismo, el tratamiento médico
que se considera adecuado para estos eventos, la urgencia y la necesidad del
mismo, así como la edad óptima cuando debe ser practicado a una persona.
Finalmente, también la Corte indagó acerca de si existían seguimientos y
estudios sobre los resultados benéficos o perjudiciales derivados de ese tipo
de tratamientos.
10-
La Corte recibió detallados conceptos de esas entidades así como del médico
tratante. Como la mayoría de estas respuestas coinciden en casi todos los
puntos, la Corte no presentará el contenido de cada de una de ellas, sino que
efectuará una síntesis de los aspectos más relevantes para la decisión que será
tomada en el presente caso.
10.1-
Las respuestas coinciden en que para comprender el hermafroditismo o la
ambiguedad sexual, que algunos consideran que se debe denominar más exactamente
“ambiguedad genital”, es necesario tener en cuenta que la sexualidad es un
fenómeno complejo. Así, uno de los conceptos[3] destaca que "en
medicina se consideran varias clases de sexo", a saber, el sexo
cromosómico o genotipo, que es "dado por los cromosomas sexuales: 46 XY
para el varón y 46 XX para la mujer", el fenotípico, que es "dado por
el aspecto de los genitales externos", el gonadal que es el "dado por
el tipo de las gónadas: Testículos u Ovario", el legal, que es el que
"aparece en los Registros Notariales con el respectivo nombre o
identificación", el de crianza, que es el que "inducen los Padres y
el entorno Familiar y Social", y el psicológico, que es "el que se
adquiere en función de todo lo anterior o bajo el influjo de algunas
condiciones genéticas, anatómicas o sociales." Por su parte, la Academia
Nacional de Medicina, señala que el sexo de un individuo "puede ser
descrito en seis características: genético, gonadal, endocrinológico,
anatómico, psicológico y social". Esto lleva a que algunos de los conceptos
distingan entre la identidad sexual y la identidad de género. Así, la primera
hace referencia a "las características biológicas sexuales de una persona
que incluyen cromosomas (XX mujer o XY hombre), genitales externos (pene o
vagina), genitales internos." En cambio, la identidad de género tendría un
componente más psicosocial, pues se relaciona "con el sentido personal de
la propia masculinidad o feminidad"[4].
A
partir de lo anterior, los conceptos médicos presentados definen la ambigüedad
sexual o intersexualidad como "trastornos de la diferenciación y el
desarrollo sexual" que se traducen en "alteraciones en los procesos
biológicos". Por ende, un embrión humano con sexo genético XY no presenta
los genitales externos e internos del sexo masculino, mientras que el embrión
humano con sexo genético XX no presenta genitales externos e internos femeninos[5].
En otros términos, la intersexualidad surge cuando se presentan simultáneamente
"estructuras anatómicas genitales masculina y femenina en un mismo
sujeto"[6], y en especial en aquellos casos en donde
se presentan "diferentes tipos de defectos que se manifiestan a nivel de
los genitales externos, en particular, cuando no se puede establecer desde el
punto de vista clínico a que sexo pertenece el niño recién nacido.[7]"
10.2-.
En general, estos casos se suelen clasificar en tres grandes grupos, a saber,
el "hermafroditismo verdadero", que se presenta en individuos
"con ambos tipos de gónadas, es decir con testículos y ovarios al mismo
tiempo". En estos eventos los cromosomas suelen ser masculinos (46, XY) o
femeninos (46, XX), aunque existe un grupo de baja frecuencia que puede mostrar
anomalías de los cromosomas sexuales, pero que tiene en todo caso ambos tipos
de gónadas. Por su parte, el “seudohermafroditismo femenino” tiene lugar cuando
individuo posee cariotipo femenino (46, XX) y gónadas femeninas (ovario) pero
"ha sufrido algún grado de virilización antes del nacimiento, es decir una
hembra virilizada". En cambio, el “seudohermafroditismo masculino” hace
referencia a un individuo que presenta gónadas masculinas (testículos) y tiene
"un cariotipo masculino normal 46, XY la mayoría de las veces, o con
alguna alteración en los cromosomas sexuales (X o Y), no se ha virilizado
normalmente. Es decir un macho mal virilizado.[8]"
10.2-
Varios conceptos coinciden en señalar que las causas de la ambiguedad sexual
son diversas y complejas, como complejo es el proceso de desarrollo y
diferenciación sexual de los seres humanos. Así lo explica uno de los
profesores:
"Todo embrión, sea cuál fuere el sexo, posee al principio una
gónoda indiferenciada, es decir, que no es ni ovario ni testículo. Está
provisto a la vez de conductos de Wolff, de los que se derivan los órganos
genitales masculinos y de conductos de Muller que dan origen a los órganos
genitales internos femeninos. La diferenciación sexual del individuo hacia un
sexo o el otro es un fenómeno gradual y dependiente de varios factores que
empieza con la unión del óvulo y el espermatozoide y sigue hasta el completo
desarrollo sexual del individuo.
En el momento de la concepción se determina el sexo cromosómico XX en
el caso de la mujer y XY en el caso del hombre. Este factor cromosómico es
responsable de la diferenciación de la gónada primitiva neutra en una gónada
definida (testículo u ovario), o como en el caso del hermafroditismo de un
ovotestis. A su vez las hormonas producidas por las gónadas determinan la
diferencia de los genitales externos a partir de un precursor común llamado
tubérculo genital. En el individuo normal, los sexos genético, gónadal,
somático (genitales externos) y psicológico son armónicos"[9].
En
tales circunstancias, como lo señala otro de los conceptos, "los genitales
internos y externos de un embrión, tienen la potencialidad simultánea de
desarrollar genitales masculinos o femeninos y que este desarrollo va a
depender de dos pasos previos, el establecimiento del sexo genético y el
establecimiento del sexo gonadal. Las alteraciones en estos procesos son las
causantes de los trastornos del desarrollo y la diferenciación sexual y causan
genitales ambiguos"[10]. Por ende, los factores que producen una
ambigüedad sexual se relacionan tanto con "los cromosomas, como con
influencias hormonales intrínsecas o extrínsecas en el embrión o el feto y
trastornos estructurales". Así, el ejemplo más claro de
seudohermafroditismo masculino es el llamado “testículo feminizante”, que se
conoce académicamente "como SINDROME DE INSENSIBILIDAD ANDROGENICA"
que se presenta en individuos que tienen "un cariotipo masculino (46 XY)
con testículos normalmente diferenciados y funcionantes", pero que, debido
a una falta de respuesta adecuada de "los tejidos a la acción de la
testosterona durante la gestación se forman genitales externos femeninos como
en una niña normal pero sin genitales internos (útero y ovario)"[11].
Igualmente, uno de los casos más usuales de seudohermafroditismo femenino es la
hiperplasia adrenal congénita, por déficit de la enzima 21 hidroxilasa, la cual
hace que personas con constitución cromosómica femenina (XX) se vean sometidas
a hormonas masculinas en el útero, por lo cual "presentan genitales
externos que pueden ir desde un alargamiento del clitoris y fusión de los
labios e hirsutismo hasta genitales que semejan un escroto normal, testículo y
pene pero que presentan vagina y útero"[12]. En otros eventos, las
causas pueden estar ligadas a otras alteraciones genéticas, por cuanto las
personas no tienen una constitución cromosómica masculina o femenina, como en
los llamado síndromes de Turner o Klinefelter, en donde el cariotipo es XO y
XXY respectivamente.[13]
10.3-
Varios conceptos coinciden en indicar que la ambiguedad sexual no es frecuente,
aunque no existe un pleno acuerdo sobre la magnitud cuantitativa del fenómeno.
Así, según una respuesta, el caso más frecuente es el seudohermafroditismo
femenino por problemas de hiperplasia suprarrenal congénita, el cual "se
cree que pueda tener en nuestro medio una frecuencia de 1 por cada 7.000 a
10.000 nacimientos"[14]. Otro concepto considera que si se suman
todos los trastornos de diferenciación sexual, una cifra cercana a la realidad
es de un caso por cada mil o dos mil personas, lo cual significa que puede
haber en Colombia “15.000 a 37.000 personas con trastornos de este tipo”[15].
Por su parte, la Academia Nacional de Medicina señala que la frecuencia de
estos casos "varía según su etiología, pero se puede estimar que está
entre 1 por 2.500 y uno por 20.000 nacidos vivos".
10.4-
Los conceptos coinciden en caracterizar la ambiguedad sexual como un trastorno
grave pues consideran que la persona sufriría serias consecuencias sicológicas
si no se corrige a tiempo la ambiguedad de sus genitales. Así, algunos
conceptos se refieren a los muy graves problemas sicosociales o a las
consecuencias calamitosas que desde el punto de vista sicológico sufre una
persona a la que no le haya sido diagnosticada y tratada correctamente su
ambigüedad genital[16]. Por ello, y con el fin de mejorar su
calidad de vida, se consideran necesarias intervenciones quirúrgicas y
hormonales, acompañadas de apoyos sicológicos, a fin de asignar un sexo
definido masculino o femenino a la persona que sufre de intersexualidad.
Además, estos casos son caracterizados como una urgencia médica, ya que deben
ser tratados rápidamente, con el fin de facilitar una exitosa identificación con
el sexo asignado. Así, según uno de los conceptos:
"La asignación de sexo debe hacerse lo más tempranamente posible,
ojalá en la primera semana o a más tardar el primer mes y los tratamientos
quirúrgicos y endocrinológicos deben hacerse antes de los tres años de edad
porque la identidad de género se encuentra configurada a esta edad. Después de
esta edad es prácticamente imposible modificarla, o si se hace, se pueden
producir trastornos emocionales de difícil manejo. Además para que las
conductas de los padres sean consistentes para la construcción del sexo de
crianza y se evite en ellos la confusión que origina también complicaciones
emocionales.
El nacimiento de un niño con ambiguedad sexual es considerado por la
mayoría de los especialistas médicos en el tema como una emergencia médica.
Esto con el objeto de asignar un nombre y un sexo adecuado, poder hacer los
cambios y ajustes que sean necesarios y poder aliviar los problemas sicológicos
a los padres y al niño"[17].
10.5-
Según los conceptos, en ciertos casos, fuera de los anteriores problemas
sicológicos, existen también otras razones médicas que justifican
intervenciones urgentes en los casos de intersexualidad. Por ejemplo, la
hiperplasia suprarrenal congénita es "causada por un defecto enzimático
que origina grandes pérdidas de sal en la recién nacida y muchas veces ella
muere deshidratada pocos días después de nacer"[18],
por lo cual debe haber una pronta atención del problema. Igualmente, en otros
casos, las personas con ambiguedad sexual pueden tener graves dificultades
urinarias, como sucede en las hipospadias severas, o pueden presentar mayores
probabilidades de que las gónadas se malignicen, todo lo cual justificaría, por
estrictas razones fisiológicas, la readecuación de los genitales o la
extirpación de las gónadas.
10-6.-
Varios conceptos insisten en que la decisión de la asignación de sexo es
compleja, por lo cual no debe ser tomada por un médico individual sino por
"un equipo multidisciplinario integrado por pediatra, urólogo,
endrocrinólogo pediatra, genetista, ginecólogo y psiquiatra". Además,
según esas respuestas, múltiples aspectos deben ser valorados, entre los cuales
se incluyen la constitución cromosómica, el sexo gonadal, las posibilidades
quirúrgicas reales de reconstrucción y de funcionamiento sexual futuro de la
persona, los riesgos de malignidad de las estructuras, e incluso los deseos de
los padres. Con estos elementos, añaden tales conceptos, "se debe plantear
a la familia de manera clara, sencilla y directa el tipo de trastorno que tiene
el recién nacido, sus implicaciones, los tratamientos que se le pueden ofrecer
y los resultados que se pueden esperar al cabo de los mismos. La meta fundamental
es determinar la asignación sexual que le permita la más adecuada adaptación a
lo largo de la vida.". De esa manera, una vez tomada "la decisión
conjunta acerca de cual es la mejor asignación sexual, se deben realizar los
procedimientos quirúrgicos que permitan una reconstrucción de la apariencia de
los genitales externos, corrección de otros defectos que puedan presentarse,
concomitantemente y de acuerdo con la valoración endocrinológica, se debe hacer
terapia de reemplazo hormonal en los caso que así lo ameriten.[19]"
Esto significa, según estos conceptos, que no existen fórmulas genéricas pues
cada caso es único, y debe ser estudiado en forma individualizada por el
mencionado equipo interdisciplinario.
10.7-
Los conceptos consideran que la urgencia del tratamiento y los elementos a ser
tomados en cuenta no son los mismos cuando la ambiguedad sexual se diagnostica
en un recién nacido, que cuando ésta se descubre varios años después, en la
infancia tardía, en la pubertad, o incluso en la edad adulta. En efecto, en
este segundo caso, la urgencia es menor, aun cuando se recomienda que de todos
modos, de ser posible, el tratamiento se haga antes de la pubertad, con el fin
de facilitar la identificación sexual en este proceso de la vida. Además, en
estos eventos, se considera que se debe tomar en consideración , en lo posible,
la propia voluntad del paciente y, en todos los casos, el sexo de crianza y el
comportamiento deben ser criterios centrales en la decisión, pues la persona ya
puede haber realizado una fuerte identificación con el género que los padres le
asignaron y con el cual ha sido educada[20]. Así, en el presente caso,
una de las razones principales por las cuales el médico tratante aconseja que
se debe asignar sexo femenino a la menor, a pesar de tener sexo gonadal y
cromosómico masculinos, es que esa persona ha sido educada como niña, de suerte
que responde claramente a su nombre de mujer "y está identificada con el
sexo femenino, vestimenta de mujer, familiar y socialmente asume el papel del
género femenino".
10.8-
Finalmente, ninguno de los conceptos presenta estudios empíricos concluyentes
sobre los beneficios de los tratamientos propuestos en relación con sus
eventuales riesgos, aun cuando en forma genérica mencionan que existen
experiencias y literatura internacionales que dan sustento teórico y empírico a
estas recomendaciones médicas. La razón de la ausencia de tales estudios, según
los conceptos, es la relativa poca ocurrencia de casos de ambiguedad sexual,
así como la diversidad de causas que la originan, todo lo cual dificulta la
realización de estudios empíricos concluyentes sobre el tema.
11-
En el mismo auto del 18 de septiembre de 1997, y teniendo en cuenta la
complejidad científica del tema, la Sala efectuó una investigación sobre el
estado de la cuestión de la intersexualidad, a nivel médico y jurídico, tanto
en el campo nacional como internacional, para lo cual consultó la bibliografía
y realizó varias entrevistas personales. Luego de la estudiar bibliografía
especializada y consultar aspectos relevantes con especialistas nacionales e
internacionales en el tema, se rindió un informe que contó con el aporte de
numerosos documentos científicos que se consideraron ilustrativos, los cuales
fueron incorporados al expediente. Entre tales documentos cabe destacar
informes sobre los tratamientos médicos adelantados en Estados Unidos y
Alemania, gracias a la información suministrada por el doctor Heino Meyer
-Bahlburg, profesor de sicología clínica del programa de desarrollo
sicoendocrinológico de la Universidad de Columbia de los Estados Unidos, así
como del doctor Firedemann Pfaffin de la Universidad de Ulm en Alemania.
Igualmente, se incorporaron documentos obtenidos por vía Internet de una
asociación llamada ISNA (Intersex Society of North America), la cual agrupa en
Norteamérica a decenas de intersexuales o personas con ambigüedad sexual, que
fueron objeto de los tratamientos recomendados por la comunidad científica.
12-
El informe de Sala resalta que luego de definir la ambiguedad sexual, existe un
cierto consenso en la comunidad médica en caracterizar estos estados intersexuales como un
trastorno o enfermedad, que constituye una verdadera urgencia, pues socialmente
existe un imperativo dirigido a que la persona, desde los primeros días de
vida, tenga un sexo definido de hombre o mujer, pues de no ser así, tendría una
vida psicológicamente traumática. Por ello se recomienda una asignación de
sexo, con un tratamiento hormonal y quirúrgico para readecuar la apariencia de
los genitales, los cuales deben adelantarse lo más temprano posible a fin de
que el menor pueda identificarse adecuadamente con el sexo asignado. El
profesor Heino Meyer -Bahlburg lo explica
así:
“La práctica
general en los Estados Unidos es asignar género en todos los casos de
intersexualidad, hermafroditismo o ambigüedad genital lo más tempranamente
posible después del nacimiento (…) La decisión sobre asignación de género es
usualmente hecha por los médicos, con el consentimiento informado de los
padres. No se requiere aprobación judicial pero se llena un certificado legal
que registra las asignaciones de género.
La corrección
quirúrgica de los genitales externos requiere permiso de los padres y se
adelanta lo más temprano posible, preferiblemente en los primeros días después
del nacimiento, a fin de armonizar la apariencia genital con el sexo asignado.
La corrección de los genitales internos es efectuada en general en la
adolescencia.
La política de
efectuar estas operaciones de readecuación de los genitales externos tan pronto
como sea posible en la infancia se basa en la experiencia clínica (documentada
en muy pocas publicaciones), según la cual la persistencia de la ambigüedad
genital incrementa la posibilidad de una crianza con ambiguedad de género por
los padres y una posterior reasignación de sexo por el propio paciente, en la
adolescencia o en la edad adulta[21].”
El informe también
destaca que en la decisión concreta de asignación de sexo por los médicos se
toman en cuenta muchos factores, pero habría que distinguir dos situaciones
diversas: los casos de los menores de pocos meses y aquellos de personas que
son tratadas cuando tienen varios años. En el primer evento, el elemento
determinante tiende a ser la posible funcionalidad de los genitales, desde el
punto de vista reproductivo y sexual, mientras que en el segundo caso juega un
papel muy importante también el género que le ha sido ya asignado por los
padres a nivel social, pues éste podría ya haber generado una importante
identificación de parte del menor.
Según el informe,
los criterios anteriores son dominantes en la comunidad científica. Sin
embargo, en los últimos años tiende a existir una creciente crítica a esas
intervenciones médicas, las cuales se centran en tres puntos.
De un lado, se objeta
que en numerosos casos no hay criterios médicos claros para asignar sexo, por
lo cual en el fondo todo se reduce al tamaño mismo del pene o del clítoris,
órganos que se originan a partir de una misma estructura anatómica originaria.
Eso explica que a veces se presenten fuertes divergencias sobre cuál es el sexo
idóneo para una persona en los propios comités interdisciplinarios encargados
de decidir estos asuntos, por lo cual incluso ha habido casos en los cuales la
decisión se ha tomado por votación entre los distintos especialistas. Es más,
según el informe, la propia literatura médica reconoce que las decisiones sobre
estos aspectos son muy empíricas y con un sustento científico relativamente
débil.
De otro lado, se
critica la falta de consentimiento informado en estos casos, no sólo porque la
decisión es tomada sobre infantes de pocos meses, o incluso de pocos días, sino
también porque la información que es dada a los padres es insuficiente, y a
veces hasta engañosa. Según estos críticos, que encuentran en asociaciones como
ISNA sus voceros más vigorosos, a los padres simplemente se les dice que el
infante tiene un problema de desarrollo sexual, que será corregido mediante una
cirugía y un tratamiento hormonal, que es necesario, pues de no hacerse, la
persona sufrirá graves trastornos en su vida. Además se recomienda que el menor
no conozca su real estado a fin de no dificultar su proceso de identificación.
Sin embargo, señalan los críticos, no hay ningún estudio que justifique esas
conclusiones, lo cual se articula con la tercera gran objeción que se relaciona
con la necesidad misma de esos tratamientos.
Según esta
discrepancia, no es clara la urgencia ni la necesidad de los tratamientos en
los casos de ambigüedad sexual ya que no existen estudios nacionales ni
internacionales que muestren que aquellas personas a quienes se les han
aplicado tales procedimientos se encuentran en mejor estado psicológico,
físico y sexual, que aquellas personas con ambigüedad genital que no han sido
objeto de tales intervenciones. No existiría pues ningún sustento teórico ni
empírico que justifique la necesidad de los tratamientos médicos, a pesar de
que han sido practicados durante varias décadas. Así, como ya vimos, ISNA
(Intersex Society of North America) es una asociación en Norteamérica que
agrupa a decenas de intersexuales o personas con ambigüedad sexual, que fueron
objeto de los procedimientos hormonales y quirúrgicos recomendados por la
comunidad médica. Esas personas son muy críticas de esas intervenciones médicas,
pues consideran que, sin su consentimiento, les fue realizada una cirugía que
tenía un simple carácter “cosmético”, pues se trataba de adaptar la apariencia
de sus genitales a los patrones sociales dominantes. Además, como tales
tratamientos afectaron las posibilidades mismas de obtener satisfacción sexual,
estas personas consideran que fueron sexualmente mutiladas. Por ello concluyen
que, salvo que existan necesidades fisiológicas que las justifiquen, esas
intervenciones quirúrgicas y hormonales debían ser postergadas hasta que el
afectado pueda comprender sus riesgos y beneficios, esto es, al menos hasta el
inicio de la pubertad, a fin de que en tal momento la persona pueda decidir si
acepta o no los tratamientos médicos. Durante tal período, según ISNA, las
personas y su familias deberían recibir ante todo apoyo psicoterapéutico para
comprender su situación particular.
Por su parte, la
comunidad médica cuestiona las objeciones de ISNA, por cuanto consideran que
éstas se basan en técnicas quirúrgicas que ya no se utilizan. Así, según el
profesor Meyer -Bahlburg, los pocos
pacientes que él ha conocido que plantean esas críticas han sido objeto de
amputaciones del clítoris (clitoroctomías), que ocasionaban una disminución de
su sensibilidad sexual y de su capacidad orgásmica. Sin embargo, precisa el
profesor, en la actualidad la clitoroctomía ha sido reemplazada por operaciones
de reducción del clítoris, “que parecen tener menos efectos colaterales
dañinos”. Además, según su parecer, existe un importante número de reportes de
casos individuales y la ausencia de seguimientos en larga escala es explicable,
por la poca frecuencia de los estados intersexuales, la gran variedad de
síndromes y los problemas éticos que suscita adelantar estudios con grupos de control
en este campo.
El informe culmina
entonces señalando que parece existir una controversia creciente sobre la
legitimidad, urgencia y conveniencia de las intervenciones quirúrgicas y
hormonales sobre los menores que presentan estados intersexuales.
13-
Recibidas las anteriores pruebas, la Sala consideró que susbistían importantes
dudas e inquietudes, así como informaciones encontradas en relación con la
necesidad del tratamiento médico en el presente caso, por lo cual, el 16 de
octubre de 1997, dictó un auto de mejor proveer, a fin de completar el material
probatorio necesario para la decisión. En particular la Sala estaba interesada
en que las entidades que habían respondido el cuestionario justificaran los
tratamientos en los casos de ambigüedad sexual porque, según la documentación
recibida e incorporada al presente expediente, al parecer no existen estudios
nacionales ni internacionales que muestren convincentemente su necesidad.
Además, la Sala consideró importante poner en conocimiento de estos académicos
las críticas que ISNA ha formulado a los procedimientos que usualmente se
aplican a las personas con ambiguedad sexual, con el fin de determinar si la
comunidad médica tenía evidencias teóricas y científicas suficientes para
refutar las objeciones planteadas por los miembros de esa asociación de
intersexuales.
14-
Algunos de los profesionales se abstuvieron de responder el nuevo cuestionario
de la Corte pues indicaron que en el anterior informe habían "ofrecido el
conocimiento que tienen acerca del tema y no cuentan con información
adicional"[22]. Otros profesionales, si bien contestaron
las nuevas preguntas de la Corte, se mostraron molestos con los
cuestionamientos planteados por esta Corporación, por cuanto consideraron que
se les estaba involucrando en un proceso jurídico al cual no estaban
formalmente vinculados[23].
La
Corte entiende que, tal vez debido al desconocimiento de la función de los
expertos en los procesos constitucionales, algunos académicos hayan podido
sentirse preocupados por los cuestionamientos que les formula este tribunal.
Sin embargo, la Corte en manera alguna pretende vincularlos subrepticiamente,
como acusados, en un proceso judicial, cuando les solicitó que sustentaran
ciertas afirmaciones que habían hecho como expertos en la materia, por cuanto
tales aseveraciones habían sido puestas en entredicho, por otras pruebas
reunidas en el expediente. Por medio de esas preguntas, esta Corporación
simplemente pretende mejorar la comunicación entre el derecho, la ciencia y la
academia, a fin de lograr la mejor decisión judicial posible en un caso que es
susceptible de afectar profundamente la vida y a la salud de un menor. En tales
circunstancias ¿qué peligro profesional puede representar entonces una
controversia, incluso en sede judicial, sobre los riesgos y beneficios de
determinados tratamientos? Según la Corte, de tales discusiones no pueden
resultar sino beneficios, pues la comunidad médica tiene la posibilidad de
presentar mejor sus argumentos, mientras que el juez constitucional alcanza un
mejor entendimiento de estos complejos asuntos.
15-
A pesar de las anteriores reticencias de algunos profesionales, en general esta
Corporación recibió detalladas respuestas a sus interrogantes.
15-1
Algunos conceptos defendieron la urgencia y necesidad de los tratamientos y
cuestionaron las objeciones de entidades como ISNA. Según su criterio, no hay
ninguna garantía de que esa asociación sea verdaderamente representativa de la
población con genitales ambiguos corregidos quirúrgicamente. Además, no se sabe
hace cuanto tiempo fueron intervenidas, pues no debe olvidarse que las técnicas
quirúrgicas han evolucionado radicalmente, por lo cual puede ser que esa
entidad represente "una población seleccionada de resultados quirúrgicos
inadecuados y/o de un mal manejo integral, incluyendo el apoyo sicológico
brindado, y que eso los haya inducido a descargar sus frustraciones en los
procedimientos quirúrgicos recibidos"[24]. Por ello estos conceptos
consideran que lo más conveniente y recomendado por la literatura científica
sobre el tema es realizar, lo más tempranamente posible y con base en
decisiones tomadas por grupos interdisciplinarios, las distintas intervenciones
médicas, incluida la cirugía, pues "si el estudio y tratamiento se llevan
a cabo antes de los dos años, las secuelas psicológicas son menores"[25].
Por el contrario, aplazar la decisión hasta la pubertad puede tener
consecuencias sicológicas graves sobre las personas, y no tiene ningún
fundamento ético, pues no es justo que se condene a las personas con ambiguedad
genital a ser diferentes "con el débil argumento que al llegar a la
mayoría de edad ellas pueden decidir qué cirugía desean, y mientras esto
sucede, basar su terapia en un psicoterapeuta que las trate de convencer"
de que a pesar tener genitales ambiguos, "eso no las debe afectar en su
psiquis"[26]. Por ello estos conceptos, apoyándose en
la bibliografía médica, concluyen al respecto:
“Toda la
literatura médica especializada en el tema apoya el manejo temprano, con
carácter de urgencia, de las malformaciones de los genitales externos. La
corrección quirúrgica debe hacerse igualmente en los primeros meses de la etapa
postnatal antes de que el niño adquiera conciencia de su cuerpo, para
minimizar el riesgo de sentirse ´diferente´ a sus compañeros de colegio y
evitar lesiones de tipo psicológico. Perdóneme que insista, pero no es justo
que un niño asignado al sexo masculino deba esconderse para orinar hasta cuando
llega a la pubertad para que pueda tomar la decisión de ser operado; o lo
contrario, en el caso de las niñas. Está demostrado en muchas publicaciones que
cuanto más temprano se realicen las cirugías pertinentes, mejor adaptación
psicosexual presentarán estos individuos.”
15.2-
Otras respuestas también defienden la intervención quirúrgica y hormonal en
edades tempranas pero introducen algunas precisiones sobre el tema.
Así,
el profesor Carlos Martín Restrepo Fernández de la Universidad del Rosario
cuestiona la idea de que no existen estudios internacionales que muestren los
beneficios de los tratamientos pues, según su criterio, la bibliografía médica
es muy amplia en la materia. Para probar lo anterior, el profesor anexa a su
concepto resúmenes de decenas de artículos recientes sobre el tema, que obtuvo
por vía Internet, los cuáles fueron incorporados al expediente, y serán tenidos
en cuenta, en lo pertinente, en el análisis jurídico del caso. Sin embargo, el
profesor aceptó que algunas de las críticas de ISNA son válidas, pero que debe
tenerse en cuenta que tal vez éstas se encuentran referidas a tratamientos
realizados hace varias décadas, cuando no sólo las técnicas quirúrgicas estaban
menos desarrolladas sino que, además, no se suministraba una adecuada
información a los padres y tutores de los menores sobre las limitaciones y
riesgos de estas operaciones. Según su criterio, la solución no consiste
entonces en la automática postergación de los tratamientos quirúrgicos y
hormonales hasta la pubertad, ya que no sólo en muchos casos hay graves riesgos
e incomodidades fisiológicas sino que, además, habría una gran discriminación,
con graves cargas emotivas sobre los menores con genitales ambiguos. Por ello,
concluye el concepto, la enseñanza que surge de esta experiencia es reconocer
que cada caso debe ser tratado individualmente por medio de equipos
interdisciplinarios y con la activa participación de los tutores del menor,
quienes deben ser informados de "manera educacional y no directiva"
sobre los riesgos y beneficios de las intervenciones, haciendo énfasis en las
limitaciones de la cirugía, que no es "un tratamiento milagroso que
devolverá una estructura a la normalidad", aspecto que "no siempre
explican convenientemente los cirujanos a sus pacientes antes del
procedimiento", con lo cual las expectativas tienden a ser superiores a la
realidad. Finalmente, el concepto señala, que en caso de que no se trate de
recién nacidos, por cuanto el diagnóstico se hace en forma tardía, entonces
debe contarse con la participación del paciente[27].
Por
su parte, la Academia Nacional de Medicina señala que no es correcto hablar de
un cambio quirúrgico de sexo pues sólo pueden cambiarse algunas estructuras.
Igualmente el concepto insiste en que siempre deben explicarse a la familia y
al paciente "las limitaciones y ventajas del procedimiento que se va a
realizar". El concepto distingue entonces dos casos: de un lado, las
situaciones de los niños menores de tres años "con estado intersexual
congénito o adquirido, enfermedad del pene o amputación accidental",
eventos en los cuales la situación debe ser solucionada a la mayor brevedad posible
para facilitar la identificación sexual. En cambio, "después de los tres
años debe consultarse con la familia y el paciente tiene que determinar el sexo
que quiere tener". En todo caso, concluye la Academia, estos problemas
sólo puede ser resueltos en una Junta Medica interdisciplinaria, con "los
conceptos y autorizaciones de la familia y la decisión del niño o la niña.[28]"
15-3
La Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana[29]
precisa que si por urgencia se entiende una intervención médica inmediata
tendiente a disminuir los riesgos de invalidez y muerte, entonces debe
entenderse que los tratamientos a las personas con ambiguedad sexual no tienen
tal carácter. La necesidad de esas intervenciones "depende básicamente de
razones de tipo familiar (padres), personales y por último médicas".
Finalmente el concepto señala que no cuentan "con evidencias teóricas y
científicas para refutar los planteamientos hechos por ISNA".
16-
En el mismo auto del 16 de octubre de 1997, y teniendo en cuenta que las
intervenciones médicas tendían a justificarse por razones sicológicas y
siquiátricas, la Sala consideró necesario escuchar los criterios de los
profesionales de estas áreas, por lo cual envió un cuestionario sobre el tema a
la Sociedad Colombiana de Psicología, a la Sociedad Colombiana de Psiquiatría,
y a los departamentos de sicología de la Universidad Nacional, de la
Universidad de los Andes y de la Universidad Javeriana.
17-
Las respuestas de estos profesionales son encontradas, pues algunos
cuestionaron los tratamientos médicos tempranos mientras que otros coinciden
con los criterios dominantes en la comunidad médica acerca de su urgencia.
17-1
Así, la Directora del departamento de sicología de la Universidad de los Andes
defiende las intervenciones quirúrgicas y hormonales tempranas y critica las
recomendaciones de ISNA, por cuanto "la identidad sexual se adquiere antes
de los tres años", por lo cual considera "que dejar a un individuo
sin sexo definido, en los primeros cinco años de vida, genera múltiples
dificultades a nivel personal, familiar y social que impedirán el desarrollo de
su identidad sexual y afectarán su salud sexual y por tanto psicológica"
(folios 291 y ss del expediente). Sin embargo, el profesor Augusto Pérez, de
ese mismo departamento de esa universidad, sostiene otro criterio. Así, en su
concepto (folios 277 y ss), luego de diferenciar la ambiguedad sexual del
transexualismo, este profesional considera que las propuestas de ISNA son
"muy sensatas y están fundamentadas en la experiencia vivida directamente
por muchas personas que fueron sometidas sin su consentimiento a intervenciones
de maquillaje que no toman en consideración al niño, sino las preferencias de
los médicos". Por ello considera que esas prácticas médicas son muy
discutibles "a la luz de los conocimientos y de los conceptos actuales
sobre derechos humanos". A partir de lo anterior, el concepto señala que,
salvos los casos de peligros a la salud del menor, "no se deberían llevar
a cabo intervenciones quirúrgicas y hormonales antes de la pubertad, pues los
errores que se cometen serán irremediables". Esto no significa, aclara el
concepto, que las intervenciones posteriores estén exentas de errores, ni que
la espera hasta la pubertad no genere dificultades en el manejo cotidiano del
menor, pero al menos "se habrán creado mejores oportunidades para el
niño". El concepto concluye entonces que, teniendo en cuenta que las
evidencias científicas en favor de cualquie...
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